LA MUERTE....¿NOS SIENTA TAN BIEN?...

Que querías, el estudio de la filosofía me está volviendo un raruno y ahora en vez de aprovechar para leer novelitas de evasión en mis ratos libres, me decanto por libros que tratan temas espesos y comprometidos.

..."¿Ratos libres?"...yessss, honey!!! porque por una combinación de suerte y trabajo personal, he sacado un notable en Historia Moderna y Contemporánea y ¡un SOBRESALIENTE en Antropología Filosófica!. Dos temas que en principio me resultaban áridos y complicados de afrontar y al final me han terminado apasionando un poco. Es lo que tiene el estudio de la filosofía, que según avanzas puedes ir recordando más o menos de lo que vas dejando atrás pero el paso por cada "estación" te transforma y descubres aspectos de ti mismo que no sabías que estaban ahí. Y llegado un cierto momento vital, el llegar a poder descubrir algo nuevo en uno ¡es mucho decir!...

Como consecuencia de ello me enfrento a tres meses de verano por delante en los que no voy a tener nada que hacer salvo trabajar, atender a la progenitora en sus asuntos, salir a correr, escuchar a Taylor -entre otras coooosas, vaaaale jejeje-, practicar mi alemán y...¿Qué más?... pues tengo intención de leer cosas que sin tener la densidad de un tratado filosófico de los académicos, me mantengan en conexión con esas líneas de pensamiento con las que me he encontrado en el curso anterior. Por ello fue que se me ocurrió comenzar "En medio de la vida" de Barbara Bleisch, que lleva el subtítulo de "una filosofía de la edad de la plenitud"

Bárbara, la autora,  es una señora suiza que tiene el mérito de ganarse la vida como filósofa y además como divulgadora, Este librito suyo ( de doscientas y pico páginas ) ha tenido bastante éxito pero debo reconocer que si lo compré fue en primer lugar por la fotografía de la portada ( ese es mi criterio, amigos ) y en segundo lugar por el título, ya que si calculamos que nuestra esperanza de vida es de unos 80 años, la mitad estaría por encima de los 40 y eso quiere decir que amigo, yo ya estoy de lleno en esa "edad de la plenitud" de la que habla Bárbara. Claro que ella está estupenda a sus 52 tacos, no sé si todos podríamos decir lo mismo y según en qué casos en vez de "edad de la plenitud" tendríamos que hablar de "edad del desguace" jajaja pero en fin, no estamos aquí para hablar de nuestras coyunturas personales...

Bárbara posando con la elegancia de una jueza invitada
en Rupaul Drag Race

Voy más o menos por la mitad del libro y en él Bárbara reflexiona, casi un poco como si pensase en voz alta, sobre ese momento de la vida en el que parece que todos los caminos posibles que parecían infinitos cuando tienes veinte años, se van reduciendo cada vez más y también va siendo cada vez más complicado salirse del carril en el que parece que hemos terminado cayendo. Una dimensión básica de la humanidad ( las dimensiones básicas o categorías, esas que nos distinguen de la mona Chita, ¿recuerdas? aunque ya quedamos en su momento que la mentada mona tiene un nivelazo que la coloca más dentro del colectivo humano que muchos de los personajes de dos patas con los que uno tiene que convivir a diario )...como decía, una de esas cosas que nos hacen humanos es la temporalidad, la manera en como creamos, definimos y vivimos el tiempo: desde el presente, con la vista puesta permanentemente en el futuro pero sin dejar de volver la mirada al pasado para echar mano de la experiencia o simplemente para calibrar como el resultado de acciones pasadas todavía pasa por debajo de nuestros pies y se proyecta hacia "adelante".

El resultado de esa dimensión y de nuestra manera de habitar el tiempo nos conduce naturalmente hacia la siguiente característica que nos distingue de nuestros entrañables compañeros planetarios de cuatro, seis o más patas: la conciencia de nuestra mortalidad. Que nuestra vida es como una línea recta (o sinuosa, vete a saber) sobre la que vamos caminando y que tiene un punto de partida y un punto final. Esto en principio no parece muy bueno, quizás viviríamos mejor en la ignorancia que no con esa conciencia de la "finitud" como lo llama Bárbara, y no nos habríamos complicado tanto la vida con el Más Allá y los rollos místicos y religiosos que tantos quebraderos de cabeza han causado a la humanidad desde el principio de los tiempos. A nadie le gusta pensar que en algún momento todo se va a acabar y que aquí van a seguir funcionando las cosas mientras uno mismo se va incorporando poco a poco a lo que podemos llamar El Olvido. Sin embargo, hay una lectura diferente que hace Bárbara y que también han hecho filósofos famosos, entendiendo la muerte como una ayuda para vivir mejor la vida: ser consciente de la brevedad del tiempo disponible nos hace entender que no podemos reinventarnos una y otra vez y que hay que priorizar y dar el máximo valor a aquellas cosas que deseamos de verdad.

Y además (y esto puede que sea lo que más me gusta) a darnos cuenta de que al tomarnos en serio esa limitación radical de nuestra vida, seamos capaces de vivir como queremos hacerlo y no orientados a lo que se debe hacer, a lo que se espera de nosotros, a las convenciones sociales, las expectativas que se tiene de nosotros y los papeles que se nos asignan sin preguntar. En palabras de Heidegger, la anticipación de esa muerte es el requisito y el acicate para llevar una vida lograda, conforme a nuestros propios valores, entendiendo lo que deseamos y de verdad nos importa, viviendo de una forma que nos haga sentirnos realizados. Y ojo que aquí no hay soluciones universales para todo el mundo: puede ser que lo que a ti te proporciona bienestar y realización personal es alcanzar el valor máximo en esas metas y expectativas que tu entorno pone sobre ti, y también estará bien si es eso lo que tu quieres. De lo que se trata es de una vez que tomas conciencia de la fugacidad del tiempo, darle a tu vida la dirección que tú desees darle: en el asunto de comprendernos, vivir bien y disfrutar intensamente el presente va implícito el no perder de vista los límites y ser conscientes del final. 

Evidentemente no se trata de concluir "que bueno es estirar la pata", ni siquiera de reconciliarse con la idea de la propia muerte. Es nada más intentar pensar qué puede haber de positivo en esa conciencia de la propia mortalidad que poseemos gracias a esto de estar en la cúspide del asunto evolutivo (aunque bueno, lo de la "cúspide" siendo algo que decimos nosotros de nosotros mismos igual podría ponerse un poco en tela de juicio, ¿verdad? jejeje), como puede ayudarnos esa "sabiduría", como sacarle partido para mejorar nuestra propia vida. Pero nadie dice que sea fácil ni que esto nos vaya a ayudar a "morir mejor", ni siquiera es la única de las maneras en que cada uno puede enfrentarse a esta idea. Al igual que no hay una solución correcta y universal que determine cual es la manera de vivir que conduzca a esa vida lograda, tampoco hay una forma mágica para llevar esta cuestión y, a pesar del tufillo que todas estas reflexiones puedan tener a libro de auto-ayuda de los que le gustaban a Bridget Jones, la verdad es que no hay una respuesta que ni Bárbara ni yo podamos darte porque lo único cierto es que cada uno tiene su propia respuesta, amigo mío.

Estas lecturas ligeras y veraniegas son las que me tienen entretenido, jajaja y no te pienses que soy un bicho raro por ello porque la mismísima Taylor ha cantado sobre estos temas: en concreto pensando en esa sensación que como integrante de los "Mediana Edad" tienes a veces de que todo está ya escrito para ti y que no hay más posibilidad que seguir el camino al que tus acciones te han llevado, hay una canción titulada "The Prophecy" en la que se muestra como nuestra exitosa amiga, a pesar de no formar parte todavía de ese colectivo, ha empezado a plantearse ciertas cosas.

Como era de esperar, no es precisamente el tema que vas a elegir poner cuando sientas que hay que animar una fiesta, jajaja, pero tiene su punto:

Con este post que seguramente no va a reventar las listas de popularidad en la blogosfera, concluimos el mes de Junio y entramos poco a poco en el corazón del verano...

Te mando un abrazo, feliz entrada en Julio...

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