lunes, octubre 12, 2015

¿TIENES GAY-RADAR?



¿Lo tienes?
¿Sí?
...pues yo no.
La primera vez que escuché este concepto tan interesante fue en lo que podríamos llamar mi "amanecer gay" ( ¡jajajaja! ), en el que gracias a las nuevas tecnologías empecé a curiosear por los espacios sociales virtuales en busca de alguien que sintiese las mismas "cosas tan raras" que yo estaba sintiendo. El sitio en cuestión era un chat organizado en "salas",cada una correspondiente a una region española, gracias al cual podias charlar -¡y quien sabe qué más!-con gente próxima geográficamente a ti. En aquellos tiempos no tan lejanos en realidad mis ansias eran meramente comunicativas, creyéndome que el ciberespacio estaba lleno de personas como yo que se sentían un poco solas por su coyuntura personal y buscaban ante todo compartir y charlar...
...¡TREMENDO error!: allí apenas nadie estaba interesado en saber nada de ti fuera de -como todo el mundo sabe- tus medidas anatómicas, la edad y la disponibilidad para un encuentro sexual, cuya única garantía era que una vez que el asunto terminaba sabías que podías olvidarte de ello y como dice el refrán, "a otra cosa mariposa".
Con el tiempo me he vuelto menos panoli moralista y he llegado hasta a encontrarle su justificación y su sentido a esa conducta del "Carpe Diem", porque es verdad que el tiempo se nos escurre a toda velocidad entre los dedos, y es perfectamente legítimo y comprensible el querer apurar la ligereza y la libertad de la juventud durante todo el tiempo que nos sea posible ( dicho con menos poesía, follar a troche y moche mientras el cuerpo aguante, jeje ). Pero en aquellos primeros inocentes deambulares ciberespacianos no lo llevaba muy bien y por ello me encantó coincidir con un chico que a pesar de ser un poco críptico con respecto a su realidad inmediata, era tremendamente afín conmigo en la visión que teníamos sobre todo lo que virtualmente nos rodeaba.
Luego ¡sorpresa!, cuando por fin se sinceró del todo resultó que estaba preparándose para ingresar ¡en una congregación de frailes! Tampoco voy a entrar a contarte ahora lo que me pasó por la cabeza al descubrir que ese chico con el que me veía tantos puntos en común era un novicio a punto de ingresar en una congregación religiosa ( "¡¡¡¡aaajjjjjj!!!!" ), solo te diré que tras mucho "chateo" llegamos a conocernos en persona y encontramos que a lo sumo podríamos ser buenísimos amigos pero poco más. Me creo que él necesitaba un machote empotrador que le aclarase sus dudas sobre el cielo y la tierra, y yo...¡pues yo creo que también! 
...pero a pesar de eso él estaba mucho más ducho en temas "gays" y fue el primero que me habló del "gay-radar": según esa teoría, la gran mayoría de los varones homosexuales -y sorprendentemente una buena proporción de la población femenina- cuenta con un radar o sensor interior que les permite identificar a un gay apenas se aproxime a su perímetro de acción.
"Anda ya" dije yo pensando que era chufla porque justamente el mayor problema que veía yo en la búsqueda de posibles relaciones con personas de mi sexo era que a simple vista era complicado saber quien "simpatizaba" conmigo y quien no. Mi amigo me dijo que era solo cuestión de abrir los ojos y que si miraba como había que mirar iba a encontrar un montón de señales que me iban a ayudar a saber si el hombre al que en ese momento dedicaba mi atención "era" o "no era" de mi mismo club...

Ha pasado bastante tiempo tras aquella efímera amistad ( que terminó al tomar él los votos e irse de fraile a no-sé-qué-sitio, supongo que desengañado del amor masculino tras haber topado con un torpe como yo, jajaja ), pero lo que me quedó de aquello fue la convicción de que yo NO tengo ese gay-radar.
Que vale, ¡caray! si el otro individuo inicia maniobras de aproximamiento hacia mi pues entonces no necesito ningún gay-artilugio mental para saber qué quiere y lo que le apetece, pero en un contexto "normal" de mi vida diaria...¿ahí también debería tener yo un dispositivo interno que saltase o parapadease con una lucecita roja cuando algún macho que circula en mi entorno fuese susceptible por lo menos de un affaire copulatorio?...

¿Y tú?...¿Lo tienes tú?

Este tema que me vino hoy a la cabeza me recordó este video del actor-showman John Barrowman perteneciente a su documental "Making of me", en el que además de investigar sobre si hay algo que predetermine la orientación sexual de cada uno, hacía este divertido ensayo sobre el funcionamiento de su "gay-radar". Está en inglés pero creo que si yo con mi mediocre nivel de inglis-spoken lo entiendo casi todo, cualquiera puede hacerlo: en él a John se le presentan diez tipos en un escenario, él anota en una hoja cual supone que es su orientación sexual y a continuación comprueban los resultados:


A John creo que el radar le funciona regulín, aunque en realidad lo que él trataba de demostrar ahi era si existe un "fenotipo" y unas pautas de conducta que permitan reconocer a un hipotético observador exterior si a una persona le gustan o no  las personas de su mismo sexo.
¿Es posible hacerlo?
¿A todos nos funciona igual?
¿Existe de verdad un mecanismo de reconocimiento entre gays -o entre lesbianas, porqué  no- o nada más es cosa de la capacidad de observación y de centrar la atención en nuestro prójimo que tenemos cada uno?

Yo no tengo respuesta, solo puedo decir que si existe ¡a mi no me funciona!...y 'qué bien me hubiera venido en determinados momentos algo parecido, ainssss!...

Como creo que este post ha quedado un poco falto de enjundia, voy a rematarlo con un video de "radares": aquí tienes a Britney Spears en un single extraido del que probablemente sea su mejor album, ("Blackout"), y en el cual su radar se vuelve un poco loco entre dos chulazos de los que montan a caballo. En mis fantasías ocultas el radar del "novio" de Britney también manda señales cuando ve al guaperas de la melenita y se imagina que sufre más por perder de vista al guapote que a la mismísima y rubia Bri...pero eso son solo cosas mías...


Ten un buen lunes, ¿vale?

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo