domingo, octubre 01, 2006

CUARTO CAPITULO

...mis últimas experiencias con los farmacos psicotrópicos me han hecho posponer un poco este capítulo, pero sigo metido en el tema, ¿eh?...
Recordareis: una playa, una chica, una mujer, dos epocas, dos hombres, una casa... allá vamos...

Capítulo 4º

Ayer

Las cosas no fueron en absoluto tal como Laura las esperaba aquella tarde: Daniel y su madre no habían empezado la tradicional limpieza de principios de verano, de manera que apenas terminaron la comida Vicky y Sofía pusieron ropa de batalla a todo el mundo, recogieron la mesa y empezaron a asignar tareas a cada miembro de la familia, Dolores y su hijo incluidos.

- Tu -dijo su madre apuntándola con una larga uña pintada de rojo- te encargarás de tu habitación y de la mía, pondrás sábanas en las camas, desharás nuestras maletas, y cuando termines volverás aquí abajo a ver que tenemos para ti.

Durante las horas siguientes fue muy consciente de que su primo había desaparecido misteriosamente en cuanto empezaron las labores, tan solo avistó de cuando en cuando a José, que se había encargado del resto de las habitaciones de la planta alta pero parecía poner especial cautela en no acercarse demasiado al área asignada a Laura.
“ Veo que mi primo está aprendiendo mucho en la universidad, el primer notable debe haberlo conseguido en “esfumarse-cuando-hay-que arrimar-el-hombro”, se dijo aunque en el fondo pensaba que era ella la que estaba haciendo el tonto.
Una estúpida pelea con su madre sobre la forma correcta de hacer las camas la hizo merecedora del primer castigo del verano, y tuvo que cenar sola encerrada en su cuarto. En el fondo lo agradeció, se dejó caer en la cama, picoteó un poco la bandeja de comida que Dolores la subió y finalmente escribió en su diario:

“ 1 de Julio
...primera bronca con mamá, siento ganas de lanzar la cena por la ventana como si fuese un plato volador...
...creo que voy a tener pensamientos impuros con D., está increíble. ¿habrá pensado él lo mismo al verme?...”

No supo en que momento exacto se quedó dormida sobre la cama. Se despertó con el suave beso de su padre al amanecer.

- Lo siento -le susurró él- No quería despertarte... me marcho ya, quiero estar de vuelta cuanto antes. Solo quería despedirme...

- ...mmmm...-murmuró con la cabeza aún llena de sueño y casi sin abrir los ojos-...¿vendrás el próximo fin de semana?

- Lo intentaré, si no tengo trabajo el sábado quizás venga. Mientras tanto pórtate bien con tu madre y no la hagas rabiar, ¿vale?

- Hum... no te prometo nada... haré todo lo que esté en mi mano...

Oyó la risa silenciosa de su padre cuando la besaba la mejilla una vez más y después la puerta al cerrarse.
Continuó boca abajo un buen rato pensando que recuperaría rápidamente el sueño pero no fue así, la cabeza empezó a darle vueltas a unas cosas y otras, los pensamientos se perseguían unos a otros por su cabeza como cachorros juguetones, hasta que finalmente se levantó.
“Las 7. Estupendo. Lo único que se puede hacer aquí es dormir y yo me dedico a madrugar para aprovechar mis horas de aburrimiento lo más posible.”
Se sentó en una butaca de mimbre con los pies apoyados en el alfeizar de la ventana y estuvo allí contemplando como el día ganaba en luminosidad y el cielo se hacía más y más claro sobre el azul profundo del mar, hasta que la casa empezó a dar señales de vida. Vió a José, el hijo de Dolores, caminar despacio hacia la playa vestido tan solo con un bañador, un par de chancletas y una toalla en la mano.
“Vaya. Tampoco está mal. Conozco muchas que darían dinero por pasar dos meses aquí encerradas con estos dos tíos sin competencia femenina alrededor.”
Contempló la silueta hacerse más pequeña hasta que al llegar a la orilla dejó caer la toalla y echó a correr hacia el agua para tirarse de cabeza contra la primera ola que se acercó.
“Quizás es el momento de darse el primer baño de la temporada”
Saltó de la butaca, se puso su nuevo bikini azul eléctrico que relucía furiosamente sobre su piel pálida y pecosa, encima una de sus camisolas para la playa y salió disparada escaleras abajo.
En la entrada le esperaba su madre en camisón y con los brazos cruzados.

- Bien, donde crees que vas, jovencita.

- A la playa, ¿no puedo? ¿sigo castigada?

- No. Pero antes debes tomar algo. A la cocina -el dedo índice que tan bien conocía le señaló el camino-.

Allí la esperaban ya Victoria y Dolores, colocando en una mesa fruta, tostadas y vasos de zumo.

- ¿Te o café? -exclamó animada su tía-.

- Con el zumo tengo suficiente -repuso enfadada-.

- El zumo y... -sugirió su madre-.

- ...¿una tostada?...

- ...en fin, aceptaré una tostada, pero tienes que aprender a desayunar mejor, hija mía, es la comida más-im-por-tan-te del día, lo sabes, ¿verdad?

Intentó no echar por tierra tan pronto sus buenos propósitos y se sentó mansamente ante la mesa mientras su madre la colocaba el desayuno a su alcance.

- ¿Y mi primo? ¿No desayuna?

- ¡Oh, el pequeño holgazán, está acostumbrado a dormir hasta tarde, pero vamos a corregirle esa manía durante el verano!-anunció Victoria exultante- Ahora mismo voy a despertarle...

- No creo que esté muy cansado -musitó Laura mordiendo su tostada cuando su tía desapareció escaleras arriba- No le vi el pelo en toda la tarde mientras todos los demás estábamos sudando la gota gorda.

- ...no me busques conflictos cuando todavía no llevamos veinticuatro horas aquí, ¿vale? -susurró su madre mirando de reojo si Dolores estaba escuchando-. El que no vieses a tu primo no significa que no estuviese haciendo nada.

- Ah, y qué es lo que hizo si se puede saber...

Madre e hija intercambiaron un par de miradas relampagueantes y no abrieron más la boca hasta que volvieron Victoria y Daniel. Este último bajaba con el pelo revuelto, en pantalón corto y una camisa desabrochada. Laura se descubrió a sí misma hipnotizada contemplando la hilera de vello oscuro que descendía desde el ombligo de su primo en dirección a regiones ignotas.

- ...pero si todavía no son las diez de la mañana, qué quieres que tome ahora -estaba diciéndole a su madre con voz cansina. Al ver a Laura sonrió- Buenos días, pelirroja. No te vi anoche en la cena.

- Laura estaba castigada -explicó su madre logrando hacer que sus mejillas ardieran-. Cenó en su cuarto.

Daniel no dijo nada pero por su expresión Laura pudo hacerse una idea muy aproximada de sus pensamientos.
“Se está mordiendo la lengua para no reírse a mi cara, el muy...”

- ¡Eso es agua pasada! -atajó Victoria- Afuera energías negativas,¿vale chicos? He pensado que será una buena idea que vayáis juntos a la playa después del desayuno mientras las mujeres mayores vamos al pueblo a hacer compra. La gente joven lo pasáis mejor a vuestras anchas, ¿qué os parece?

- Yo quiero ir al pueblo...

- No, Daniel. Quiero que estés un rato con tu prima, no vas a dejarla sola para una vez que puede estar aquí acompañada de alguien de su edad. Así iréis haciendo buenas migas, ¿no te parece Sofi?

“ Veremos como de buenas son esas migas “ pensó Laura espiando el rostro contrariado de su primo.

Pasó un buen rato hasta que finalmente las madres montaron en el coche con Dolores y Daniel se decidió a bajar de su habitación con la toalla, rato que Laura pasó en el salón programando temas de conversación inteligentes para causar una buena impresión. Durante ese tiempo también vio volver a José a la casa sacudiendo el cabello rubio oscuro y con la toalla colgando del hombro. Intentó sorprenderle cuando cruzaba la entrada pero no le vio pasar por la puerta.
“Cualquiera diría que me está rehuyendo...”
Poco después su madre y su tía se despidieron de ella entre cacareos y Daniel se plantó ante ella, ahora sin camisa, diciendo:

- Que, vamos...

Caminaron despacio con la potente brisa marina dándoles en el rostro y el sol calentándoles poco a poco los hombros. Daniel no abrió la boca hasta que llegaron a la orilla, entonces dejó la toalla en la arena y anunció:

- Voy a bañarme.

“Pues yo no” pensó con testarudez. “No creerá que voy a salir corriendo detrás de él a cada idea que tenga.” Se quedó sentaba abrazándose las rodillas, contemplándole desaparecer bajo el agua para asomar la cabeza luego unos cuantos metros más allá y empezar a nadar mar adentro.
“No está siendo muy amable que digamos” se dijo a sí misma. “Si es lo que piensa hacer en lo sucesivo, prefiero venir sola.”

Hoy

Se sorprendió a si misma por la cantidad de horas que parecía haber dormido, tardó unos angustiosos instantes en recordar donde se encontraba y qué había ido a hacer allí. En un principio ni siquiera pudo precisar su edad, tenía tan asociada esa casa a su adolescencia que por un momento creyó que simplemente había soñado que era adulta, que todo lo transcurrido durante aquellos años había sido un sueño particularmente largo y tortuoso, y que en realidad continuaba teniendo dieciocho años. Después poco a poco fue recordando, la llegada el día anterior, la toma de contacto con la casa, a José prácticamente huyendo sobre su motocicleta y suspiró no sabía si de alivio o si de tristeza por no poder haber retrocedido en el tiempo y contar con la oportunidad de alterar el rumbo de las cosas....
...no era así, tenía casi cuarenta años y estaba en la vieja casa familiar, contemplando a través de la ventana un mar que parecía plateado bajo la luz blanca de un nuboso amanecer.
Se había quedado dormida con la ropa puesta, lo cual la hizo sentir sucia y sudorosa. Se desnudo rápidamente y corrió a meterse bajo la ducha fría para refrescarse y quitarse de encima aquella pegajosa somnolencia. Cuando salió envuelta en una toalla limpia que José le había dejado, se sentía más despejada y con ganas de disfrutar del descanso y de la experiencia.
“...y tengo tiempo de sobra...” se dijo mirando el despertador “ Las ocho de la mañana... recuerdo lo poco que me gustaba madrugar entonces cuando venía aquí, parecía que levantarse pronto era estirar unos días que de por si ya eran interminables, no encontraba nada que hacer... por cierto, ¿ahora que voy a hacer? "
Volvió frente a la ventana abierta sintiendo una brisa tibia sobre su piel, para contemplar de nuevo el oceano.
Le sobresaltó ligeramente ver la figura de un hombre con una cesta en la mano caminando por la playa y agachandose de vez en cuando para recoger algo de la arena. Se hizo visera con una mano sobre los ojos intentando distinguir si era José el paseante ( no sabía porqué aquella figura le había traído con viveza una imagen similar del pasado en la que probablemente quien aparecía era José), pero en ese momento el hombre también se detuvo y pareció contemplar la casa, contemplarla a ella directamente. Cerró la ventana con rapidez y retrocedió unos pasos, no asustada pero si con el corazón acelerado como si hubiese sido sorprendida cometiendo una indiscreción o una falta.
"La soledad me está volviendo paranoica, y aún no llevo un día entero aquí" se dijo " voy a vestirme no sea que a fin de cuentas sea José y me sorprenda medio desnuda por la casa..."
Aún se volvió una vez más a contemplar la playa, pero ahora la silueta del hombre había desaparecido.


Continuará...


La foto, hoy si, un amable detalle de Miguel r_p_n, una bella imagen del mar de su tierra... por fin lo hemos conseguido. Muchas gracias amigo.




El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...no,no estabas pero te tenía ahí, en el corazoncito...