sábado, febrero 09, 2008

TERRORISMO SENTIMENTAL


Ayer decidí volar por los aires la casa en que vivimos tu y yo.
Más que nada, para no poder volver aunque quisiera, ¿sabes?
Así que la llené de dinamita, rocié el perímetro de gasolina por aquello de asegurarme de que el trabajo quedaba bien hecho y pensé, "catapúm, asunto terminado".
Sintiéndome un diabólico terrorista del amor, corrí a mi escondite, unos cientos de metros más allá y me dispuse a apretar el disparador.
Tic
Tac
Tic
Tac
...no. Todavía quedaban cosas por recoger, cosas que guardar en un baúl y proteger de la oscuridad en la que parecemos bucear después de habernos amado.
Regreso corriendo, cojo lo que quiero y al volver no traigo apenas peso pues todo esto cabe dentro de un bolsillo, pero a la vez es tanto...
Aquí me traigo tu sonrisa, el brillo de tus ojos cuando me hablabas, tu rostro enamorado, el calor de tu cuerpo y el susurro de tus labios a un suspiro de mi boca cuando me amabas.
Todo eso me llevo.
Fue todo lo que te pedí, y aquí queda guardado, a salvo de la lluvia radiactiva que envenena el sentimiento en estos días.
Vuelvo otra vez a mi puesto, echo un último vistazo al hogar que hemos construido tu y yo, con tus manos y mis manos.
Luego...
¡bum!
Deflagración de nuevo pero esta vez en el sentido literal de la palabra.
Ya no queda nada.
En marcha, muchacho.

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo