lunes, diciembre 29, 2008

TORCHWOOD: un western futurista y crepuscular ( 14 )


CARDIFF

Sinopsis:...contra todo pronóstico Jack no vino a casa a pasar la Nochebuena, ¿como es posible?...oh, sin duda es porque se encuentra camino de Cardiff en una lata de sardinas voladora en compañía de un montón de piratas-chulazos. Tenía un capítulo 14 versión XXX en el que se organiza una orgía aerea antes de llegar a destino por aquello de liberar tensiones sexuales que tengo yo así como muy acumuladas ya con el puñetero Torchwood, pero en fin, ante la duda de que algún menor sin el debido control parental pueda tener acceso a estas líneas y para no echar definitivamente por tierra mi reputación, me he decantado por algo más light...¿como?...¿he oido algún "oh" decepcionado?...que no me pinchen, que no me pinchen...

"Después de siglos padeciendo los efectos de la fisura, Cardiff era una cloaca donde caía lo peor del universo real y las dimensiones paralelas, con lo cual se había transformado en un lugar oscuro, lleno de columnas de humo negro, edificios semiderruidos y lo que parecía una permanente tormenta eléctrica establecida sobre su superficie. “Un estercolero hiperespacial” murmuró Jack pensativo. 
-¡En efecto, no es Hawai, es Cardiff! –dijo el Jefe con una carcajada mientras hacíamos el aterrizaje-Y a vista de pájaro no es nada, esperad a poner vuestros zapatitos en el suelo, monadas.
Según nos había explicado antes el capitán, íbamos a observar las consecuencias de la no-existencia de Torchwood en la ciudad durante muchos siglos
- ¿Siglos? –inquirió una Cucú cuya cara daba a entender la escasa emoción que sentía por nuestra rápida llegada a destino- ¿Y donde has tenido tú el culo metido durante todo ese rato, capitán Jack?
- Estuve atrapado en un bucle espacio-temporal... no me di cuenta de todo el tiempo que había pasado hasta que conseguí salir fuera.
“Eso te pasa por preguntar” le dijo Toshi en voz baja al ver la cara de perplejidad que compuso la otra con la respuesta.
Sin embargo, ese aspecto cataclísmico y como de día-del-juicio-final no se correspondía con lo que nos encontramos al poner el pie en tierra. El jefe-pirata aterrizó en una gran explanada, frente a un edificio de color cobrizo bastante deteriorado con forma de lomo de tortuga que presidía la maloliente bahía de Cardiff.
-El servicio de aerolíneas les da las gracias por elegir viajar con nosotros, y desea que pasen una feliz estancia en el trasero del mundo –se despidió el Jefe sin disimular el alivio que sentía al quitársenos de encima-. No se preocupe, señor Harkness, le contaré a mis nietecitos que puse mi granito de arena en su empresa gloriosa. Ahora, si no les molesta, nos gustaría largarnos de aquí cagando leches, que se dice vulgarmente.
Todos intercambiamos una mirada de preocupación cuando la pasarela de bajada tocó el suelo.
- Mucha precaución ahí abajo, amigos –recomendó Jack y en voz baja me dijo- No te separes mucho de mi, ¿vale?
Apenas Cucú descendió de la nave, abrió mucho los ojos y gritó encantada:
- ¡Joder, que ambientazo!
Yo no había visto tanta gente en mi vida, y por la cara de mis compañeros de escuadrón creo que la mayoría de ellos tampoco, a excepción de la mencionada Cucú que bajó la primera y miró todo con expresión maravillada cual coyote en gallinero.
-¡Eh, capitán, nos tomaremos una copita antes de salvar la Tierra!¿no? Esto tiene que estar a tope de garitos guays...
A nuestro alrededor había una auténtica muchedumbre donde si uno miraba despacio encontraba representantes no ya de todos los tipos humanos, sino de todas las razas medianamente conocidas de alienígenas, mutantes y monstruitos diversos, todos ellos con aspecto bastante miserable y vapuleado por la vida. Entre ellos y los edificios ruinosos se levantaban cientos de puestos callejeros, quizás miles, en los que se vendía desde comida hasta bebidas alcohólicas pasando por cualquier cosa imaginable, lo que aportaba al aire un aroma que rayaba en lo irrespirable.
-No hemos venido de fiesta, hemos venido a cumplir con una misión. Además esto es mucho más peligroso de lo que parece –dijo Jack muy serio contemplando la vorágine que nos rodeaba con mirada severa- Vamos a tratar de no separarnos, ¿de acuerdo?
-A mi me parece exactamente tan peligroso como se ve –murmuró Owen alias la-nena-cagona metiéndose tras Jack-.
“Sin duda nuestra chiquitina ha pasado demasiado tiempo sola en la montaña” nos dijo al oido la pérfida Cucú “a la vista de este panorama debe haber dejado sus pañales bien repletos”, y todos reimos divertidos. Jack suspiró como el que se ve obligado a pasear a un grupo de escolares revoltosos por una feria.
-No os lo tomeis a broma, Cardiff es muy peligroso. No quiero que nadie se separe.
-¡Venga, aguafiestas!-atajó Cucú dando saltos-¡Sólo unos chupitos!
-¡Eso, unos chupitos!-rió Toshi botando del brazo de su amiga- ¿Qué ha quedado de esas buenas costumbres de dar un poco de cancha a los marineros cuando llegan a puerto?¡La tropa necesita explayarse antes de la batalla final!
Jack quedó un buen rato pensativo y al fin cedió, apretó algo en su muñeca y todos los sensores de posicionamiento zumbaron y se apagaron.
- Yo he de ir a buscar a la doctora Martha Jones, que es quien quedó a cargo de la fisura la última vez que pasé por la ciudad. La base está muy cerca de aquí, pero aún así no quiero arriesgarme a que alguno se aleje demasiado, salte por los aires y se organice una batalla campal, por eso desconecto los sensores. Pero que quede claro lo siguiente: primero, fijad el punto donde vais a tomar esos “chupitos”. Segundo, si alguien intenta huir, descubrirá para su desgracia que mi control del detector para su activación es muy superior a los 50 metros, y se llevará una sorpresa desagradable cuando vuelva a ponerlos en marcha. Y tercero – Cucú ya simulaba gestos de bostezo haciendo partirse de risa a Toshi-: no quiero encontrarme a nadie con una copa de más a mi vuelta, ¿entendido?
Después se volvió hacia mi y me dijo en un tono dulce que por alguna razón me hizo recordar el sabor especiado de sus labios:
- ¿Vienes conmigo?
...pero yo no pensaba ponerle las cosas fáciles por el momento, y también sentía una vaga curiosidad por lo que se cocía en aquel sitio, de manera que negué con la cabeza respondiendo:
- Me quedo con las chicas. Nunca he tomado chupitos.
“¡Viva el panoli”.gritaron las dos, en cambio Owen que hasta el momento había permanecido temeroso junto al capitán propuso:
- Yo iré contigo...
- No –atajó firme Jack para nuestro alborozo- No quiero provocar susceptibilidades en el grupo dejándoles especular sobre lo que hacemos o dejamos de hacer tu y yo hasta nuestra vuelta-e indudablemente las “susceptibilidades” me estaban dedicadas porque me volvió a mirar un instante con una expresión a mitad de camino entre la risa y la preocupación-. Además, como ya he repetido, es peligroso, prefiero que esteis todos juntos, os protegereis mejor los unos a los otros. A ver, quedamos ahí –y señaló un tugurio con un letrero que se anunciaba en letras rosas con el explícito nombre de “El chocho pelao”- No tardaré más de una hora en volver, creo que con esto tendréis suficiente tiempo para conocer los placeres de Cardiff.
Y sin mediar palabra, se dio media vuelta y desapareció entre la multitud, que le abría paso y cuchicheaba a su espalda según él iba avanzando. Cucú se volvió a todos nosotros con ojos relucientes y gritó:
- ¡Vamos chicos! ¡MAMBO!
Noté agarrarse algo a mi pantorrilla, miré hacia abajo y vi a un Fufú tembloroso mirarme con ojos implorantes.
-¡Eh, tú! ¿Qué pasa con el gato?
Pero Cucú ya se perdía en el interior de “El chocho pelao”del brazo de Toshi, de manera que me agaché, recogí al pellejo renegrido que era Fufú y aún tuve que oir a Owencito decir:
- Son malas, ¿verdad? 
- Ni me dirijas la palabra, ¿vale?
Y entramos los tres detrás de las chicas a la aventura.

“El Chocho Pelao” era una pesadilla de humo, luces estroboscópicas rosas y azules, música estridente sin el menor indicio de armonía y una multitud sudorosa que vociferaba y saltaba sin parar. Aquí y allá se veían pequeños conatos de peleas, vasos y botellas sobrevolando las cabezas, el conjunto era tan demencial que la misma Cucú quedó un instante paralizada con los brazos en jarras.
-COÑO, UNA COSA ES QUE HAYA AMBIENTE PERO ESTO CASI ES PASARSE–gritó porque era la única forma de hacerse oir en aquella locura- VOY HASTA LA BARRA, ¿QUE PIDO?, ¿WHISKY PARA TODOS?
- YO UNA ZARZAPARRILLA –pidió Owencito haciéndonos resoplar a todos-.
- ¿Y PORQUÉ NO UN VASO DE LECHE? –dijo Cucú muy mosca- SI QUIERES ZARZAPARRILLA TE LA PIDES TU.
Iba a completar el alegato de Cucú con alguna pulla cruel cuando me vi literalmente impelido contra una morenaza de al menos dos metros de alto, piel muy blanca y unos pechos impresionantemente grandes e impresionantemente ingrávidos a duras penas retenidos dentro de un ajustado vestido negro. Con mi nariz metida a presión entre aquellas dos estructuras que existían ajenas a las leyes normales de la Fïsica, grité:
- USTED PERDONE SEÑORITA.
- ESTÁS PERDONADO –respondió ella con una sonrisa amplia- ¿QUÉ ES ESE BULTO QUE NOTO CONTRA EL MUSLO, TE HAS PUESTO CACHONDO DE REPENTE?
- CREO QUE ES MI GATO FUFÚ, BUENO EN REALIDAD NO ES MI GATO SINO EL DE...
- PUES A MI ME HAS PUESTO COMO UNA MOTO DE ALTA CILINDRADA, GUAPITO DE CARA. ¿QUIERES QUE TE ENSEÑE PORQUÉ SE LLAMA ESTE GARITO “EL CHOCHO PELAO”?
Me aterró pensar qué era lo que tenía intención de enseñarme pero aún así asentí nerviosamente pues sin duda era la primera vez en mi vida que me veía en una situación semejante.
- ANDA, EL PANOLI YA HA LIGADO –le protestó Toshiko a Owencin sugiriendo con ello que su entendimiento sexual había quedado a bordo del “Sardina IV”- A VER SI TE ESPABILAS TU Y ENCUENTRAS ALGO PRONTO, O SE VAN A PENSAR QUE ESTAMOS JUNTOS Y NO ME VOY A COMER NI UN COLÍN.
Quise esperar a ver con que tontería estilo “amo a Jaaaackyyy” salía la nenaza, pero la morena ya tiraba de mi hacia quien sabe donde y no tuve tiempo más que de largarle el gato a la japonesa diciendo:
-¡SUJETAME ESTO, AHORA VUELVO!
- ¡PERO DIJO EL CAPITÁN QUE DEBÍAMOS PERMANECER JUNTOS! –protestó quien todos imaginamos- ¡NO PUEDES IRTE O JACKY SE ENFADARÁ!
- HAY COSAS QUE UN HOMBRE TIENE QUE HACER SOLO –le respondí lleno de satisfacción y orgullo viril- PERO CLARO, ESO ES ALGO QUE TU NO PUEDES ENTENDER, JA-JA.
No tuve tiempo de escuchar su respuesta, mi conquista era una chica fuerte y me arrastró entre la enloquecida multitud, en dirección a los servicios…
La super-morena dio una patada a la puerta que teníamos enfrente en la que un cartel pedía:
“SOLO SEÑORITAS POR FAVOR”. En su interior media docena de individuas, unas altas, otras bajas, unas de aquí, otras de más allá de la fisura, dejaron de maquillarse para volverse hacia nosotros con gesto escandalizado.
Mi nueva amiga agachó la cabeza y dijo despacio:
-To…das…fuera
Y para subrayar la orden vi horrorizado como su rostro se proyectaba hacia delante mostrando un hocico bestial y colmillos de pánico, lanzando un “GROARRR” que desalojó el servicio de señoritas en un abrir y cerrar de ojos. Luego, con su linda boquita solo recompuesta en parte, se giró con una sonrisa que solo podría definirse como espeluznante para decir:
-Bueno…pollito…conejito mio…es tu primera noche en Cardiff, ¿si?-empezó a ejecutar una sensual danza al ritmo del “bom-bom” amortiguado que llegaba del bar añadiendo-…pues no vas a olvidarla nunca…
Acercó su cuerpo rozando suavemente su pecho con el mio, sus cabellos rozaron mi rostro y con los antebrazos colocados a ambos lados de mi cuello, a pesar de su olor animal, sentí una leve punzada de deseo que iba in crescendo.
-…las noches de amor con una licántropa suelen reducirse a una, pero a menudo compensan las frustraciones sexuales de toda una vida-frunció los labios mostrando unos incisivos largos y amarillentos-…pero mira, eres tan mono y tan tierno que si tu quieres, te dejaré ir y me buscaré otro bocado en ese tugurio, ¿qué me dices?
Tragué saliva sonoramente en la penumbra del WC y sugerí:
-¿Vale que “me parece bien”?
La morena aulló mirando al techo con sus brazos cubiertos de un vello cada vez más oscuro para terminar en una carcajada.
-¡PUES CLARO QUE NO, IDIOTA, SOY UNA MUJER LOBO!¿O QUE ESPERABAS, PARDILLO?-y luego, con un último destello de serenidad en su rostro murmuró- Yo diría que estás prácticamente muerto.
En ese momento la puerta del WC se abrió despacio y sobre un fondo de luz azulada se recortó una figura en el marco…era Jack…
-Soy amante de los perros, pero las perras como tú quedan fuera de mis aprecios –dijo la silueta del capitán-.
La morena acabó de cambiar hasta convertirse en una criatura de pesadilla de pelo negro, uñas descomunales y una boca pestilente repleta de dientes.
-LOS LICÁNTROPOS SOMOS ESPECIE NATURAL PROTEGIDA, TONTO’L CULO –dijo colocando una de aquellas uñas como navajas sobre mi pescuezo-DI OTRA JILIPOLLEZ Y PODRÁS LLEVARTE LA CABEZA DE ESTE IDIOTA EN UNA BOLSA DE PLÁSTICO.
A pesar de las sombras pude ver sonreir a Jack con aire burlón.
-Podemos hacer dos cosas, saco de pulgas: dejas a mi amigo en paz y te largas con viento fresco o bien yo y mi amiga…-ahora una mujer negra con bata de enfermera apareció tras Jack y ambos sacaron un par de pistolones apuntando a la cabeza de mi ligue-…te cosemos a tiros y terminamos con el tema.
El bicho que había sido la morenaza escupió espumarajos al apretar más la uña contra mi cuello.
-Y SI ME LA PELA TODO, ESTOY DESESPERADA Y ME CARGO POR PURO GUSTO A TU AMIGUITO,¿QUE OPCIONES QUEDAN LUEGO?
Vi una sombra de preocupación y duda en el azul de los ojos de Jack que me hizo enamorarme un poco más si aquello era posible. La mujer de bata blanca con rostro impertérrito dio dos pasos al frente con la pistola en ristre.
-En cualquier caso, tu vas a perder tu sesera, puto chucho. No tenemos nada que discutir contigo.
Las garras de la licántropa vacilaron un instante en mi cuello, luego recuperando parcialmente su forma humana, rugió:
-EEEERRRR….BIEN, ENTONCES SI LE DEJO PUEDO IRME, ¿VERDAD?
Jack y la chica asintieron, entonces la loba dio un salto y desapareció del servicio de señoras.
Yo, exhausto y aterrado, solo pude boquear como los peces.
-Soy la doctora Martha Jones y no tenemos tiempo-explicó la mujer en tono más suave ahora-Seguramente todo está preparado, es el destino, pero hoy es el último día en que puedo asegurar cierto control sobre el vórtice para estabilizar la fisura para los próximos cincuenta siglos…-al ver mi cara de no haber entendido ni papa, concluyó-…debemos reunir al equipo y empezar YA.
-Joder, casi acaba de devorarme una perra de dos metros de alto…dadme un respiro.
La encantadora mulatita sonrió maternal y rascó mi coronilla.
-Lo see, lo see, pero como acabo de decirte justo de lo que carecemos es de eso, de tiempo. Tenemos que buscar al resto sin perder un instante.
Y se volvió desapareciendo en la humareda azulada que era el bar. Yo me giré esperando una frase animosa de Jack en su dinámica habitual, pero en su lugar le vi con la cabeza hundida entre los hombros y las manos en los bolsillos de su abrigo. Me puse en pie y caminé despacio hasta él. No levantó la mirada al decir:
-No puedo dejar que me importes tanto. Arriesgo mi vida, los motivos, la misión…en ese momento sí alzó sus ojos que eran violeta bajo aquella luz-…no puedo.
Puse dos dedos en su barbilla y después, con la ligereza de un suspiro, coloqué mis labios sobre los suyos un segundo y respondí:
-…una vez más…gracias…
Jack por toda respuesta puso su mano en mi nuca atrayendo mi boca hacia la suya, cálida y entreabierta…
…los besos de Jack sabían a cincuenta y tres siglos de vida, sabían a canela y a lavanda…en el momento en que las puntas de nuestras lenguas se rozaron el universo entero se disolvió, el maldito Cardiff había desaparecido y sólo estábamos él y yo, Jack y yo envueltos en la oscuridad, abrazados, besándonos despacio, sintiendo cada uno en su pecho el calor del otro, pensando que no queríamos más, que el planeta podía hacerse humo a cambio solo de prolongar un segundo más aquel instante…
Fue Jack quien me apartó suavemente, despegó de mi pecho ese corazón gracias al cual el mío seguía latiendo y, colocando los labios en mi oído, dijo en voz baja:
-Podría sacrificar el destino de la Tierra por un momento más así, pero…
-…pero somos Torchwood-concluí riendo, y Jack rió también-.
-Quedan solo unas horas para resolver este maldito lio. Después, si todo sale bien, tenemos una vida entera por delante, si tu quieres…
Volvió a besarme con delicadeza dejándome con las rodillas flojas como una colegiala enamorada, preguntándome si yo iba a poder ayudar a salvar nada en ese estado de cosas, con mis cinco sentidos pendientes tan solo de los ojos de Jack…
…entonces la doctora Jones volvió a aparecer con gesto alarmado:
-Siento interrumpir, pero la situación es realmente alarmante…Debíamos haberle volado la cabeza a esa perra, Jack…"

( Continuará )

Agradecimientos:

Además de los derechos de autor, a John Barrowman-alias-capitán Harkness por alegrar el mundo con ese pedazo de trasero, con ese palmito y con...con...oooh, Jack...

A mi Rosa de Fuego por su estimulo y porque esto no existiría sin ella, ya quedó dicho...por su parte continua dando muestras de su buen hacer literario en su blog Cumbres Borrascosas.

Un beso para mi Rosa ( lo tuve que poner aparte porque se me juntaba con el "link", carajos informáticos ).

Y al resto de amig@s, ¡FELIZ AÑO NUEVO, GUAPOS!

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo