martes, junio 25, 2013

DE LA PÉRDIDA DEL ROMANTICISMO


Llegado un cierto momento, la vida te obliga a perder el romanticismo.

Hay una teoría sobre esto que en su día elaboró un psicólogo estadounidense llamado Robert Stenberg, y según la cual todas las relaciones humanas se construyen en torno a un triángulo con tres vértices: la pasíón, la intimidad y el compromiso. Normalmente el contacto empieza desde el vértice de la pasión y luego oscila por el lado del triángulo que este comparte con la intimidad, entonces estamos viviendo el "amor romántico"...si, es justo en ese punto en que todo es tan bonito y te crees lo que sale en las novelas y en las películas...


...luego inevitablemente la relación evoluciona, aparece "el compromiso" ( que no quiere decir "boda",jeje)  referido al momento en que lo que estamos viviendo empieza a ser algo con lo que nos sentimos implicados y como aquel que dice nos subimos a la moto e intentamos que el viaje dure todo lo que se pueda.......no te hagas ilusiones, en la mayor parte de los casos si el trayecto es lo suficientemente largo, se va produciendo una pérdida de la pasión y si la cosa va bien la relación perdurará pero sustentada sobre todo en los otros dos vértices del jodido triángulo: la intimidad y el compromiso...


Según esta misma teoría que trata de definir todas las variantes del amor, el "amor perfecto" ( que no solo es el más difícil de encontrar sino sobre todo el más complicado de mantener ) es el que se encuentra en el centro del triángulo y es ese lugar el que cada una de las tres variables -pasión, intimidad y compromiso- se encuentran dosificadas en su justa medida. En ese punto estamos más o menos en el final de Blancanieves, para que te hagas una idea, jeje... 
Me supongo que cuando hablo de la pérdida del romanticismo hablo de las pocas esperanzas que te da la vida de que encontrar el epicentro de ese triángulo sea algo realizable y además estable en el tiempo...
Supongo que en parte es la edad  la que hace apagar esas bellas vibraciones de la juventud en la que el amor se ve como algo posible, hermoso y sobre todo necesario...


...si además tienes la pretensión de vivir una relación romántica con alguien de tu mismo sexo puedes darte por perdido, sobre todo si estamos hablando de "amor" entre caballeros. Dejando a un lado las dificultades que todavía en estos tiempos de "apertura" puedes encontrarte si deseas sacar adelante una relación homosexual en una ciudad pequeña, te vas a encontrar además con lo que voy a llamar "la filosofía del colectivo" que es la siguiente: olvídate de tener un rollo estable con un tío, mientras eres lo bastante joven lo que tienes es que tratar de cepillarte a todos los tíos que puedas, porque en cuanto te descuides vas a pasar de "chico-guapo" a "treintañero resultón" y el siguiente paso directamente es el de "viejo verde". Aquí también tengo teoría, biológica en este caso, según la cual los gays conservan el instinto natural de los machos ( = individuos del género masculino ) de practicar el mayor número de apareamientos posibles para asegurar la transmisión de su patrimonio genético a la siguiente generación. En este caso no hay hembra de por medio que trate de asegurarse la compañía de un macho dominante para sacar adelante a la progenie   (= compromiso ), de hecho no hay hembra ni hay progenie, nada más se juntan especímenes con pocas ganas de complicaciones pero muchas de meter la colilla en muchos sitios...total: un despelote.


...y que conste que entiendo el sentido lúdico de la existencia y ese "vivir el momento" y aprovechar el instante, porque como he dicho no hace mucho en este espacio el presente es en realidad lo único que tenemos, pero...¿donde queda hueco en esa filosofía para el romanticismo? ¿será que estoy yo equivocado y asocio el romanticismo a ideas como perdurabilidad y el antes mentado compromiso, y es posible ser romántico sin ser un rollo de tío?...
Después de todas estas flipantes teorías que me saco de la manga, luego está como decía la propia vida, que te termina de desmontar tu hermosa idea del amor con mil pequeñas ( o grandes ) putadas: trabajos extenuantes, problemas económicos, cansancio, enfermedades, días grises, rutinas desesperantes... ante todo eso tu concepto del romanticismo, que al final resulta ser nada más una pequeña florecilla, termina por acabar sepultada bajo toneladas de polvo, hielo y frío, y te limitas a vivir lo mejor posible tirando con lo poco que tienes y sin hacerte ilusiones de nada.

¿Es malo conformarse? ¿Es necesario asumir que tu vida es la que es para no dejarte piel y uñas luchando con tantas y tantas cosas que se empeñan en llevarte la contraria?

Yo me dejo desanimar, por no darme de bofetadas contra las paredes, pero a la vez conservo la esperanza porque es lo último que se pierde, ya lo sabes, y mi romanticismo, por mucho que se empeñen la vida, Stenberg y el "colectivo" continua respirando, ahí pequeñito pero incombustible e inasequible al desaliento


...jajaaja, justo en este momento sonaba esta canción de la banda sonora de "Mad Men" y me parecía tan oportuna para ese momento de reivindicación espiritual que no pude resistir la tentación de ponerla...pero nooo, la canción que hoy estaba pensada para este post sobre el romanticismo es esta preciosa balada de Toni Braxton que sin duda recordarás y que le voy a dedicar a Mr. G de nuevo porque él es ahora lo más romántico que tengo en mi vida y porque además en este momento necesita melodías bonitas para poner un poco de belleza en su vida...


...aaaah...¿a que después de todo hemos acabado sintiéndonos super-románticos?

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...no,no estabas pero te tenía ahí, en el corazoncito...