martes, octubre 22, 2013

EL CLUB DE LAS MUJERES INVISIBLES ( 3 )

Comedor.
Unas exhaustas Eudivigis, Reme y Sole se encuentran por fin a solas ante sus respectivos platos de sopa y un muslo de pollo por cabeza con aspecto de haber sido varias veces recalentado.

Aunque me cueste reconocerlo me emociono un poco al ver a mis amigas, las dos igual de espantosas que yo dentro de sus monos blancos de astronautas y la Sole con el horror adicional de que su arreglo capilar brasileño se asemeja ahora a un york-shire atropellao.
Todas nos abrazamos, la Reme llora un poco y por fin cuchicheo:
"¿Qué os han hecho?¿Os han sometido a algún tipo de interrogatorio para sacaros información?"
"A mi me vino una doctora rubia muy seria pero estaba tan nerviosa que no pude decirle nada, Udi, estoy tan asustada, ¿qué vamos a hacer?" contesta Reme comportándose como la señora mayor que es y eso está bien porque de este modo alejaremos la sospecha de nuestras cabezas. Me vuelvo a la Sole, que anda acomodándose el York-Shire difunto sobre las orejas y le pregunto:
"¿Y tu? ¿te han preguntado algo?"
Cuando la veo mirar para el infinito y dilatar la pupila, ya sé que nos la ha preparao. Aún así insisto.
"Sole...¿les has contado algo?"
La Sole traga saliva con un sonoro "glup" y contesta:
"La cuestión es que me mandaron un chico muy guapo y muy amable...se sentó conmigo, me trajo un te con leche y me dijo que no pasaba nada, que eramos mujeres mayores y que no se nos consideraba responsables de nuestros propios actos y que le podía contar lo que fuera que no iba a pasar nada...es que era monísimo, Udi"
"Coño, Sole" tengo que bufar porque me estoy imaginando que el Pol Niuman del otro día pasó directamente de mi habitación a la de la Sole y la tía cayó como un conejo "¿pero no te da vergüenza?"
"¡Pero si te prometo que no le conté nada!" lloriquea me creo que un poco avergonzada, y al oir esto tengo un poco de esperanza.
"¿Nada? ¿entonces resististe la prueba del tío cachas?"
"Oooh, sí. Apenas le comenté algo acerca de que teníamos superpoderes pero no sabíamos bien como usarlos y que todo lo que pasó al lado del campo de futbol fue un accidente, pero te juro que  ni una palabra más, Udi."
"¿NI UNA PALABRA MÁS? rujo a punto de subirme a la mesa de un salto y agarrarla por el pescuezo "¿PERO TE PARECE POCO MECAGUENLALECHE?"
Ahora entiendo porqué el Pol Niuman no volvió a tocarme los cojones: la amiga Sole ya se encargó de contarle con pelos y señales todo lo que hacía falta, imagino que notando espasmos vaginales cada vez que el hijoputa del guaperas la daba palmaditas en el dorso de la mano para animarla a seguir largando. Tengo que apretarme los ojos con el índice y el pulgar para no liarla, mientras Reme cuchichea como para tranquilizarme:
"Pero Udi hija tienes que entender que nosotras no somos agentes-supersecretas, no estamos acostumbradas a que nos secuestren, nos metan en una nave hiperespacial y nos sometan a interrogatorios...ya sabes que yo..."
"...ya lo sé, tú solo quieres estar con la jodía niña y terminar tus días haciéndole huevos fritos mientras sus papás se pegan la vida padre por ahí" atajo siseando como una culebra "pero es demasiado tarde. Eres cómplice de un acto delictivo muy gordo, y solo con que nos manden indemnizar a los dueños de todos los putos coches que tu amiga Sole voló por los aires, vamos a tener la pensión empeñada hasta que tengamos la edad de la momia de tutankamon."
"Udi, hija, es que aquel hombre parecía tan buen muchacho" tartamudea la Sole pretendiendo justificarse, y tengo que reprimir de nuevo las ganas de agarrarla del gaznate.
"...bien, no sirve de nada encabronarse por lo que ya no tiene remedio" digo para sosegarnos un poco todas " Ahora lo que se impone es largarse de aquí, y el mejor momento es ahora que estamos las tres juntas, ¿vale?"
Mis amigas, como era de esperar, me contemplan con cara de no estar muy convencidas, pero necesito su colaboración para salir de allí y debe ser cuanto antes. Me pongo en pie, me acerco al ventanal del comedor y veo que al otro lado de esos cristales probablemente reforzados hay un jardincito y un aparcamiento lleno de vehículos blindados con las puertas abiertas como si estuviesen pasando por un rato de mantenimiento. ¿Como pueden ponérnoslo tan a huevo?
"Sole" digo apartándome con una costosa carrerita y señalando la ventana "Explosión, ahí, ahora"
"¿Pero qué estás diciendo, te has vuelto loca?" contesta la muy gallinácea "¡si nos portamos mal va a ser peor, el guaperas me lo dijo!"
"Pues con más razón...vamos, dispara, antes de que venga nadie..."
Es dificil tomársela en serio con esas pintas que tiene pero frunce el ceño en plan de estar muy cabreada, emite un pequeño rugido y se vuelve hacia el ventanal diciendo "vale-pues-a-tomar-pol-culo".
Durante media docena de segundos el silencio es estremecedor y la Sole va poniéndose progresivamente más roja tal cual si estuviese bregando con dificultades en su tránsito intestinal, pero de pronto dice "¡YA!", y las putas ventanas saltan por los aires como si alguien las hubiese arreado con un martillo gigantesco e invisible.
En algún lugar no muy lejano empieza a escucharse una sirena y a pesar de que soy la que peor ando de las tres tengo que ser quien tome la delantera chillando:
"¡Vamos, tenemos muy poco tiempo!"
El pequeño salto a través de la ventana destrozada me hace sentir como si directamente alguien me hubiese arrancado la pata a la altura de la cadera y hubiese salido corriendo con ella, pero por fortuna la Reme me agarra por la cintura y las tres empezamos a corretear a saltitos a través del jarcincito hacia los vehículos blindados. Allí hay media docena de tíos con ropa de trabajo que al oir el estruendo y vernos a las tres empiezan a caminar hacia nosotras con cara de pocos amigos, pero por fortuna esta vez no hace falta decirle nada a la Sole, recompone la cara de estreñimiento y ¡ZUMBA-ZUMBA-ZUMBA!, tres de los coches saltan por los aires en forma de nubes de fuego y los chulitos huyen despavoridos a buscar refugio. Solo ha quedado uno de los vehículos indemne, y es allí hacia donde trotamos como podemos mientras alrededor nuestro se está desencadenando una tormenta de alarmas cojonuda.
"¿Sabras conducir esto?" le pregunto a Sole, y me llena de orgullo que pone cara de super-heroína y me contesta en una versión octogenaria femenina de Harry el Sucio:
"No nos quedan más cojones, ¿no? Habrá que saber..."
Hasta a Reme le da un poco de risa floja al escucharla mientras nos montamos en el trasto, entonces me da el subidón de adrenalina y chillo:
"¡Pues venga, vamonos cagando leches!"
Mientras arrancamos penosamente y la Sole empieza a dar marcha adelante y marcha atrás compulsivamente como si hubiese entrado en un bucle tratando de hacerse con los mandos del cacharro, veo un pelotón de tíos con mono blanco montarse corriendo en tres todoterrenos que todavía quedan en pie más alejados, sin duda dispuestos a darnos caza de nuevo...sonrío maléfica y cuando por fin la Sole enfila penosamente la carretera de salida, hago fuerza y...
"PLAFPLAFPLAFPLAFPLAF"
...todas las ruedas reventadas y los madelman dentro de sus cochecitos sin poder dar crédito viendo como nos largamos. Me he hecho un poco de pis con el esfuerzo pero ha valido la pena, ¡vaya que sí!

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...no,no estabas pero te tenía ahí, en el corazoncito...