jueves, diciembre 18, 2008

TORCHWOOD: un western futurista y crepuscular ( 12 )


EL MUNDO ES UN LUGAR TRISTE Y VIOLENTO

Sinopsis:...tiene razón el amigo Straw cuando dice que mis sinopsis son todo menos sinopsis, se me va mucho la pinza en este comentario introductorio, pero quien retiene sus pinzas con semejante pedazo de-de-de...oh cielos, ya me está pasando otra vez...a ver, por donde íbamos...oh, si, creo que la mama de Caroline frustró el polvete que estaban a punto de echar el panoli y Jack...¿he sido yo quien he dicho "polvete"?...oh, Jack,sacas lo peor de mi, me vuelves obsceno y salvaje, groarrrr....

Cuando por la mañana nos reunimos todos ante la barca en medio de un amanecer casi anaranjado, se hizo evidente el problema en el que todos ya habíamos reparado: a pesar de que mi único equipaje era el traje de vaquero que llevaba puesto, el de Cucú su disfraz de Pocahontas y el de Toshiko el uniforme de aviadora, aún así aquella chalupa no iba a tirar con Caroline, su enorme mamá y Torchwood al completo.

Fufú saltó dentro del barco diciendo “miau” quizás dando su plaza por descontada, Owen dejó su gran mochila de la Srta.Pepis ante sus pies y Caroline y su mamá se apostaron tras un berenjenal de maletas y bolsos.

-Soy solo yo o alguien más ve que hay ciertas discrepancias en la relación “tamaño del bote-número de pasajeros”-dije sombrío-.

Fufú, repentinamente hermanado conmigo, maulló débilmente en respuesta como diciendo “sube tu-sube tu”, tuve que acallarle con un gesto.

-No, chico, no, ahora no. Quizás el capitán Jack y toda su puta sabiduría, con la perspectiva que su inmortalidad le da para contemplarnos a todos como cucarachas, quizás él pueda encontrar una solución a este problema de…¿”logística”?...¿se llama así?

Jack no movió un músculo de su rostro al mirarme durante un largo y duro instante, después se volvió a Caroline y su mamá y dijo sin que se le moviese un pelo del tupé:

-Me temo que he de secuestrar el barco, señoras mías.

La gran mamá se llevó las manos a la cara horrorizada.

-¡Que quiere decir eso!¿Nos van a dejar aquí después de todo?...¡Caroline!...¡No pueden hacernos esto!

La rubia Caroline metió la mano en su chaqueta y sacó un arma, quizás un Colt, respondiéndole:

-Tranquila mamá. Siempre he pensado que los propósitos del capitán pasan por encima de la gente que se cruza en su camino, pero esta vez no va a ocurrir. Querido capitán, partiendo de la idea de que no tengo ningún interés en abandonar mi casa, en este estado de cosas comprenderá que le sugiera la búsqueda de otro medio de transporte hacia su destino.

Y apuntó al pecho de Jack con expresión resuelta.

Cucú y Thosi intercambiaron una mirada esperanzada creyendo que era su liberación, Owen chilló “¡no!” y Jack hizo un gesto de introducir los dedos en su gabán, sin dejar de sonreir.

-…quizás no nos hemos entendido…esto es un todo que supera la suma de sus partes,¿sabes?...quizás tú…

-¡Saca la mano del abrigo!-gritó Caroline-¡No vas a robarnos, sea cual sea la excusa que tengas!

-Creo que te estás equivocando-insistió Jack suavemente mirando de reojo a la chica-.

Entonces ví que introducía más la mano en el abrigo, miré el rostro de Caroline y supe que iba a disparar, todo en el mismo segundo y, sin formar ningún pensamiento racional dentro de mi cabeza, salté empujando a Jack a un lado.

Se oyó una explosión y noté un estampido contra mi pecho.

Caí de espaldas en la arena con los ojos llenos de cielo anaranjado y una brusca sensación de falta de aire en los pulmones. Alguien apretó fuerte mi mano, desvié la vista y vi a Jack con el rostro descompuesto por el dolor y el resto de Torchwood ( Cucú, Thosi, Owen ) detrás suyo poniendo cara de póker.

-¡Tu no, joder, tú no! –exclamó, estaba llorando y una de sus lágrimas saladas cayó sobre mis labios dejándome sentir el sabor de su angustia-¡No era así como todo tenía que pasar!

Quise decir algo pero el peso contra mi pecho se hacía cada vez mayor, impidiéndome respirar. Solté mi mano de la de Jack y volví mi vista al cielo, que de pronto se llenaba de relámpagos morados, cada vez más amplios, cada vez más oscuros…Parpadeé deprisa para ahuyentar la oscuridad pero fue en vano. El anaranjado se volvió rojo, el rojo morado y después, poco a poco, todo se volvió negro…

PULSO DE VIDA

Volví a la conciencia como quien sale del agua, inspirando fuerte aire y con una sensación de insoportable terror circulando por debajo de mi piel. Nuestro habitual sol crepuscular se me antojó cegador, me cubrí los ojos y grité:

-¡Qué me ha pasado!...¡Joder, estoy fatal!

Alguien me apartó las manos del rostro y vi primero a Cucú con una expresión a mitad de camino y el gesto de apuro de quien se ve en una situación embarazosa. A su lado estaba el piojoso Fufú que empezó a afilarse las uñas en la pechera de mi camisa lleno de satisfacción.

-¡Que me pasa! ¡Que me pasa! –continué chillando inmune a la terapia afectiva de Fufú-¡Estoy malísimo!

-Tsk-tsk-tsk-chasqueó Cucú con el tono de una madre paciente-Ya pasó todo. O eso creo.

-...recuerdo...alguien disparó...¡y me dio!

-Ajá. Tuviste tu momento romántico “mariquita del año” y te cruzaste en el camino de la bala que esa zorra le mandó a capitán Jack...

Todavía no podía moverme, solo mirar el cielo de color rosa pálido y sentir el suelo crujir debajo mío.

-¿Y?

-Y nada. Que hiciste el capullo. ¿No sabías ya que el capi no puede morir? Tu sacrificio fue en balde...bueno, en balde no, porque si la bala hubiese acertado a Jack creo que todos habríamos quedado hechos puré mientras él moría y resucitaba gracias a los putos sensores de proximidad...oh, panoli, te debemos la vida. Estoy tratando de enseñarle a Fufú un himno de agradecimiento pero solo le salen maullidos desafinados y sonidos como de trompetilla por el trasero...

Según se despertaban mis sentidos empecé a apreciar un balanceo y cierto olor salado...estábamos navegando...

-...eso sí, se lió una cojonuda –siguió contando Cucú-, Toshi sacó la escopeta, Jack un par de pistolas, en fin, ¿puedes creer que hasta la mamá de esa rubia estrecha tenía un revolver en la faja?...una batalla campal, hasta Owencito chilló como una loca aquello de “vamos a moriiiiir, vamos a morir” y fingió un desmayo en la arena. Pero al fin las señoras cedieron y nos dejaron irnos con su puto-barquito-de-mierda...

Nada de eso me importaba, me volví a ella, cogí su mano y susurré:

-...pero yo...qué pasó conmigo...

Cucú me miró condescendiente un instante y palmoteó el dorso de mi mano.

-Bueno, chico, por lo que sabemos, quedaste muerto o al menos casi muerto en la playa. Peeeeero Toshi sacó sus remedios de la abuela, y eran dos pulseras...

-¿Más pulseras?-gemí agónico-.

Ella señaló mi muñeca en donde junto al sensor de proximidad parpadeaba una hilera de cuentas verdes con un ritmo lento y profundo.

-La Pulsera de la Vida-me dijo en tono solemne y luego empezó a carcajearse-...¡Cielo Santo, solo me queda descubrir que Britney Spears no es un mito y existió en la realidad! ¡Es todo puta ciencia-ficción!

Miré la pulsera y mi siguiente “glup” al tragar saliva la hizo abandonar de momento su buen humor.

-Bueno, el tema es que te la puso a ti y debía ponerle la pareja a alguien, y ese alguien iba a perder su energía vital poco a poco para mantenerte vivo a ti hasta que...yo qué se, hasta que se cansase o acabase por morir y entonces morirías tú también.

-Y esa pulsera...

-...la lleva tu Jack, por supuesto, que es el equivalente a la batería atómica de mi radio en cuestiones de vitalidad. Nuestro inmortal bien puede con eso y con más. Y ese parpadeo que ves es el latido de su corazón...porque creo que tú, amigo, no tienes pulso...

-¡DIOS MIO, NONONO!

Me incorporé bruscamente y vi el mar morado rodeando el barco, el cielo rosado sobre nuestra cabeza y en la proa del barquito Jack con la vida perdida en el horizonte.

-Además completaré la información diciéndote que Owen, celoso por el rollito que Jack se trae contigo, ha empezado a follarse a Toshiko, y pasan las horas dale-que-te-pego en lo que podríamos llamar la bodega de esta lata de sardinas ...así que estaba volviéndome loca sola con Fufú y el capitán mirando a la luna...¿te sientes capaz de comportarte como un humano, panoli? Necesito algo que me estimule porque estaba planteándome matar a Fufú o empujar a Jack por la borda...

-Dos corazones, un latido –dije en voz baja-...

Cucú rompió a reir.

-Aah, el mundo de los mariquitas, es todo tan intenso, cada frase que sueltan vuestras boquitas parece el título de una telenovela...-luego recompuso el ceño y señaló mi camisa-...mírate, estás perdido de sangre seca. Lávate al menos un poco...

Fufú hizo amago de levantarse detrás de mi y su ama le inmovilizó con un dedo índice amenazador.

-Tu, te quedas. Que me estoy empezando  a mosquear ya. ¿Quién es mamá?...¿QUIEN ES MAMÁ? ¡JODER FUFÚ!¿ESTÁS ABDUCIDO?...

Antes de bajar eché un vistazo a Jack que, libre de su gabán y en mangas de camisa, contemplaba el horizonte con los ojos cerrados. Quizás al presentirme casi a su espalda, desvió un momento la mirada azul poniendo sus ojos en los míos. Yo bajé la vista, vi mis manos sucias de sangre, de mi propia sangre, y no tuve fuerzas para decir nada.

“Dos corazones, un solo latido”.

Mi corazón latiría hasta que el de Jack decidiera que así debía ser.

Landslides of love.

 

RUTINA DE UN DIA A BORDO.

 

Me despierto con esa horrible sensación de falta de aire. Sobre mi estómago Fufú al verme abrir los ojos se estira, ensaya una pose de gato encantador ( deplorable con su pinta de felino arrollado por un tren de mercancías) y dice:

- Miau.

A mi lado Cucú ronca como un aserradero y Jack...No lo sé...

 

(En la cocina)

Ahí al lado está el cuarto que comparten Toshiko y Owencito, decidido a rehabilitarse y cambiar su imagen de nenaza por la de un macho-man. Se oye un ruido ( potom-potom) y la japonesa chilla:“Siiii, papi, damelo todo”como si en vez de una piloto de avión fuese una chica de la vida con un repertorio bien ensayado.

 Me quedo en suspenso con un vaso en la mano, escuchando los gemidos.

Oigo un “miau”. Miro a mis pies y ahí está otra vez ese bicho con la cola apuntando al techo y cara de estarme cantando “my heart belongs to daddy”.

-Pero qué te pasa a ti –mascullo- ¿Huelo a arenque muerto o qué?

Fufú finge un desmayo romántico en mis zapatos y me siento obligado a ponerle un plato de leche.

 

(En cubierta)

Jack contempla la línea del horizonte. Desde que desperté no le he visto hablar con nadie ni moverse de ahí, parece el jodido mascarón de proa. Fufú salta a mis pies creyéndose quizás un cachorro y hace un poco el tonto fingiendo cazar los reflejos del sol en el agua que se mueven por las tablas del barco, los de ese sol diminuto como una chincheta que baña el mundo en esos colores increíbles.

Contemplo a Jack largo rato, por fin él vuelve apenas un instante la mirada, creo que sus labios se contraen en el amago de una sonrisa y luego, luego vuelve a su posición de silencio.

Me pregunto si su estado tendrá que ver con la energía que en teoría le estoy sustrayendo gracias a la Pulsera de la Vida. Siento deseos de abrazarle a traición, por la espalda, apoyar la cabeza en el hueco de su cuello y decirle “contigo al fin del mundo”...

...en su lugar le doy una patada en el culo a Fufú ( que en su crisis de amor por mi confunde con ganas de jugar empezando a perseguir mis zapatos)y bajo a la cocina a trompicones gracias al cochino gato, pensando en hacer algo para la comida.

 

(Hora de comer)

-...no, no, perdona tú, chinita, pero te recuerdo que si estás follándote a este cerebro de mosquito es solo porque YO no he querido follármelo antes –grita Cucú dejando caer su cuchara en la sopa y salpicando en todas direcciones-.

Antes de que Toshi demuestre una vez más su buen conocimiento del bajo vocabulario occidental miro a Owen y él me mira. No he cruzado una palabra con él desde que desperté en el barco, de hecho creo que no la hemos cruzado desde que le conozco. Ya que me mira, le sonrío y pregunto:

-¿Jack no come?

Ahora todos me miran, incluso Fufú sube a la meza y me contempla inquisitivo antes de recibir un manotazo.

-¿Dije algo malo?

Nadie contestó, hasta que al fin ladró de nuevo Cucú:

-¿Sabes lo que te digo?¡Pues que esto es una puta mierda!¡Y que me importa un carajo que coma o no!¿No vamos a poder entre todos librarnos de ese tío?

Owen intervino con una sonrisa gentil y dijo:

-Los chicos vamos a fregar los platos. Procurad no dejaros marcas si la cosa llega a mayores.

-Ja-já, Owen-gruñó Toshiko-.

-Si,“ja´já“-repitió Cucú enfrentada con los brazos en jarras a la japonesa-Mejor marcharos, sí...

 

(En el fregadero)

Llego con los platos en brazos mientras Owen llena la pila de agua caliente y jabón. Suelto los cacharros en el líquido humeante, él sonrie, yo sonrio desconcertado. Entonces Owencito pone su mano en mi nuca, aprieta su pelvis contra la mía y me besa con la habitual vehemencia masculina. Fufú bufa a mis pies, yo aprieto los labios para impedir el acceso de su lengua a la mía. Él, en lugar de desanimarse, me levanta por las rodillas dejándome sentado en una encimera de madera y empieza a desabrocharme los pantalones.

Fufú se decanta por irse con la cabeza gacha y el gesto hosco, me dan ganas de gritarle “¡no, no te vayas!” pero en su lugar tengo que centrarme en Owen, en la urgencia de sus manos y en la de su boca que sigue buscando la mía sin parar. Me pregunto si Owen discrimina lo que se está follando en cada momento o si sus mecanismos sexuales funcionan en automático y se limita a cepillarse todo lo que se le cruza. Tengo que plantarle mi mano en los morros y empujar su cabeza hacia atrás para poder decir:

-Basta. No quiero follar contigo y ni siquiera creo que esté bien el simple hecho de pensarlo. Que pasa con Jack, ¿ya no te hace “tilín”?

-¿Jack? Todos estamos aquí queramos o no por Jack, a él no le importa un carajo que estés bien o mal, estás reclutado y punto. ¿qué te importa Jack? ¿qué tiene que importarme a mi?

-Tu fuiste recluta voluntario...

-Vaya, ¿qué querrás decirme con eso? –rie separándose de mi un par de pasos-...venga, tu vida era una mierda como lo era la mía y la de esas dos que se están matando ahí al lado. Estábamos en ese fatídico punto de “No retorno”: tú sin tumbo en el desierto, Cucú el único esperpento local en un pueblucho semiabandonado; Toshi, cazando coyotes en un páramo agonizante; y yo, perdido en la montaña esperando señales de aviones que jamás iban a pasar porque ya ni siquiera existen. Ninguno teníamos esperanza ni posibilidad de redención, y de pronto...llega Jack y ahí está, la posibilidad de un cambio. Todos sabemos que nada será igual cuando esto termine, pero ¿quién de nosotros quería seguir como estaba?

De pronto la tensión sexual se ha desvanecido en el aire. Owen se da media vuelta pero antes de salir por la puerta añade:

-¿No te das cuenta de que en esta desesperanza el sexo es lo menos importante?...No seas idiota y busca a Jack. Eres importante para él, te lo aseguro. Búscale, o volveré a buscar mi oportunidad a su lado.

Owen se marcha y la cocina se llena de manchas negras cuando me pongo a llorar, a llorar a moco tendido sin motivo aparente, por nada y también por todo lo que Owen había visto y yo quizás había preferido no ver.

Fufú, de vuelta, se hace una bola sobre mis zapatos y finge quedarse dormido mientras yo intento recuperar la compostura, la solidez y la frialdad que se espera de un hombre en estos tiempos difíciles...

Será por estar medio muerto, pero me cuesta mucho, mucho tiempo...

 

(De noche)

Salir de noche a la cubierta es una experiencia increíble, porque en medio del mar, sin luz artificial alrededor, destaca mucho más una luna de al menos 15 kilómetros de ancho, con un cielo nocturno a sus espaldas repleto de millones y millones de estrellas.

Me aterra un poco que Jack no se haya movido ni una pizca desde que yo desperté. Me acerco a él, susurro:

-Jack...Soy yo. ¿Estas bien?

No mueve una ceja, ahora sus ojos están oscuros y vueltos hacia la noche.

Rozo su mejilla con mis dedos y se manchan del salitre acumulado sobre su piel.

-Dios, Jack...¿cuanto llevas así?

Luego me inclino y beso sus labios tan suavemente como nos besamos cuando la avioneta de Toshi estaba a punto de estrellarse en las montañas, solo que ahora el aroma de su boca es salado.

-Jack...

Le miro y una sola lágrima dibuja un reguero brillante en la película de sal que cubre su rostro.

Me emociono. Tengo que abrazarlo. Me siento junto a él y le abrazo, llorando otra vez como un tonto. Será estar medio muerto, serán los tiempos inciertos, pero me he vuelto un sentimental.

Fufú, repentinamente de vuelta, se sienta a nuestro lado e inicia una desgarradora serenata de maullidos.

El mundo es un lugar triste y violento.

Continuará



Agradecimientos:
De nuevo a la BBC y a la madre que la trajo por colaborar involuntariamente en la realización de este culebrón.
A la madre de Jack, por parir ese pedazo de tio.
A mi Rosa de Fuego, por su aliento constante...sus "Renglones torcidos" terminaron pero siguen ahí para el que se los haya perdido...Un beso para mi Rosa.
Y a todos, feliz güik-end, jajaja.

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo