domingo, junio 18, 2006

EL VIAJE DE LUREEN: EPÍLOGO


... nadie estuvo allí, no estuvo Lureen, no estuvo Ennis, no estuvo su madre, nadie pudo presenciarlo y seguramente nadie habría querido estar allí sino hubiese sido para evitarlo. Esta es la dolorosa última pieza, sin ella Lureen no hubiese empezado su viaje, sin ella Ennis del Mar no estaría dejando escapar su vida mientras escucha el viento del desierto azotar su caravana, sin ella la historia no sería la misma y quizás ninguno de nosotros estaríamos en este punto...

Este es el principio y también el final de este cuento:


LA MUERTE DE JACK TWIST



Sol del mediodía.

Jack conduce silbando, quizás piensa en Ennis del mar, quizás sólo es un buen día, quizás pensar en Ennis le hace tener un buen día.

Al final de la carretera el calor dibuja charcos de mentira en el asfalto, y Jack se pregunta cuánto tendría que correr para pasar sobre ellos antes de que desaparezcan y hacer saltar agua de mentira sobre la tierra reseca. Hace este camino a menudo antes de volver a casa porque esos cielos infinitos y la llanura le hacen recordar Brokeback.

“Porqué la llanura me trae a la cabeza la montaña”, se dice sonriendo. “Será el silencio”.

Un pequeño punto en el camino se hace grande, toma la forma de un todo terreno parado en el arcén. Hay tres hombres junto a él de pie, simplemente mirando, como si estuviesen esperando verle aparecer. Uno de ellos levanta un brazo, es un saludo o un gesto pidiéndole que se detenga.
Son rostros conocidos, los ha visto en las fiestas vecinales, en las tiendas, se cruza con algunos de ellos cada día en las calles del pueblo.
Aminora la velocidad y se detiene unos metros más allá. Baja de su furgoneta con una sonrisa, está radiante, lleva una camisa negra que Lureen le regaló con resaltes blancos en los bolsillos, unos vaqueros y una botas nuevas que estrenó la semana pasada. Además hoy, sin saber porqué y aunque a ella no le gusta, ha rescatado del armario el viejo sombrero de sus tiempos de “pastor de ovejas”, y cuando pisa el suelo realmente parece el rey de la carretera.

-Que tal, amigos. Puedo ayudarles en algo...

Nadie se mueve hasta que él ha dado unos pasos hasta ellos...

(...”hasta que están seguros de que no me dará tiempo a volver a la furgoneta...”)

...entonces bajan dos hombres más que hasta entonces estaban en el otro vehículo y él no había visto. En total son cinco.
Se detiene y la sonrisa todavía flota unos segundos en sus labios antes de desaparecer.

-¿Todo va bien?

Dos de ellos llevan en la mano uno de esos gatos que se utilizan para cambiar una rueda, pero sus ojos están llenos de sombras.
Uno, el más mayor, da un paso adelante y dice sonriendo:

- Que tal, señor Twist. ¿De vuelta a casa tras tirarse a uno de esos mejicanitos en la frontera?

El mensaje de “peligro” llega demasiado tarde. No se oye ni una mosca pero el aire vibra, el calor es algo sólido en torno a ellos y Jack casi puede oir girar las ruedas del destino, siente las grandes piezas que se mueven bajo sus pies conformando la nueva escena que supone el fin de su existencia.
Se seca el sudor de la frente con el dorso de la mano, piensa si debe decir algo o simplemente marcharse. Se decide por lo último pero al darse media vuelta descubre que dos de ellos se han situado entre él y la furgoneta sin que él se de cuenta de cómo han llegado hasta allí.

- No sé que demonios pasa aquí, pero no voy a escuchar ni una mierda más. Me marcho.

- ¿Una mierda? –dice uno de los que le cortan el paso, y Jack se asusta de ver lo joven que es y el odio que le brilla en la mirada- Tú eres una mierda. Un maricón de mierda.

No le da tiempo a decir nada, algo metálico salido de no sabe donde traza un semicírculo plateado en el aire y se estrella contra su cara, oye crujir su pómulo y el mundo estalla en una luz blanca.

“Jack”, oye decir, y juraría que es la voz de Ennis del Mar.

Abre los ojos, parpadea convulsivamente, quiere decir algo pero siente la boca llena de un líquido caliente y salado. No sabe cuando ha caído al suelo, sólo ve pares de botas a su alrededor y nota el sol en la piel ardiendo, impasible como un testigo mudo.

- No queremos degenerados como tú en estas tierras, Jack Twist. Vamos a hacerte sentir ganas de abandonarlas para siempre.

De pronto no se siente allí, nota unos golpes más, siente que le arrastran por los tobillos hacia la cuneta y al mirar hacia atrás ve su viejo y querido sombrero en mitad de la carretera. Extiende los dedos hacia él diciendo:

“Ennis...”

Lo demás, indescriptible.



El amor y la vida a ratos son dulces, amables, pero a ratos son caballos desbocados, en esos momentos sólo podemos agarrarnos a sus crines y dejarnos arrastrar donde nos quieran llevar.

Esta pequeña recreación es culpa de dos personas: de mi querida Ana del Sur del Mundo, que un día me hablo sobre como ninguno deseábamos enfrentar la muerte de Jack Twist, que en el fondo todos deseamos creer la historia del accidente cambiando una rueda... El otro responsable es mi amigo JoeTry, cuando mencionó que el relato de Lureen podría ser un homenaje a Matthew Shepard y a todas las personas que son asesinadas gracias a la intolerancia de los seres humanos... creo que incluir este epílogo justifica el susodicho homenaje... ¿qué porqué me “recreo” yo en elaborar esta escena que Ang Lee nos ahorró? Pues (aparte de porque me da la gana), para remover conciencias. Porque sin que haga falta que apaleen ni asesinen a nadie, hay mucha gente que sufre en sus vidas cotidianas por la falta de comprensión y de respeto de la gente que les rodea: en los pueblos, en los colegios, incluso hasta en sus propios hogares...

Por eso la moraleja de la historia deseo que sea esta:

Que nadie tenga que padecer más por la violencia de sus semejantes. Que nadie tenga que sufrir por su diferente forma de entender el amor. Por fortuna cada vez es menos frecuente ( o eso es lo que este Angel desea creer ) pero el mensaje de hoy es: que ningún Jack Twist de los que hay en el mundo tengan que morir por amar libremente.

Si gracias a Brokeback Mountain una sola persona ha hecho suyo ese mensaje, ya merece ser una película para la historia.

Un abrazo y gracias mil a todos por el interés y vuestros comentarios.

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...no,no estabas pero te tenía ahí, en el corazoncito...