sábado, junio 24, 2006

UN ANGEL EN LLAMAS - CAPITULO 1

...tras un pequeño retraso debido a la tromba de agua que me ha sorprendido cuando volvía del trabajo en bicicleta, creo que mañana saldré en el diario local por el espectáculo proporcionado a los viandantes, jaja...

...vamos allá...

Ennis y Jack quedan lejos...

Esto es... otra historia.


ULTIMA PARADA: SIGNAL


Hace falta estar jodido para buscar trabajo en Signal. Muy pero que muy jodido. De hecho dudo que nadie, salvo algún paleto de los contornos, se acerque a este pueblucho para solucionarse la vida... Os voy a contar como es Signal: veinte casetas como barracones del ejército, otros veinte perros flacos llenos de pulgas, quizás seis o siete habitantes con cara de acarrear una conmoción cerebral o una abducción extraterrestre y el habitante número ocho (veintiocho si contamos a los chuchos), yo, cuando el hijoputa del camionero me ha desmontado de su vehículo con una patada en el culo.
- Y da gracias que no te solté en medio del desierto -me dice-.
Al parecer tengo algo que agradecerle por tirarme en este poblacho de porquería para que me busque la vida, no me dejó su dirección para enviarle una postal: "Recuerdos de Signal, eternamente agradecido, Joe".
Y todo porque me sorprendió rebuscando en su cartera mientras él echaba la siesta en esas "chaise-longue" que se montan los camioneros en la parte de atrás de las cabinas de sus cacharros.
Vale. No estoy orgulloso de ello, no soy ningún ladrón, pero la vida te empuja y a veces te ves haciendo cosas que nunca pensabas hacer. La primera culpable de que yo me encuentre en Signal con lo puesto y una mochila con un calzoncillo y una camisa de repuesto en su interior es Sally. Sally, la "Conejito" como la llamaban en el bar donde trabajaba, la misma Sally que hundió su uña en mi barbilla y susurró: "¿sabes lo que es pasarlo bien con una chica?" fue la que prendió fuego a mi maleta con ayuda de una lata de gasolina al enterarse de que había tenido un "amour fou" con su compañera de piso, una mejicana regordita llamada Guadalupe...
...como son las mejicanas, pensé que iba a echarme una mano en ese duro momento y lo que hizo fue un frente común con Conejito, me dejaron en la calle sin nada, las dos riéndose y enseñándome sus dedos corazón desde la ventana...
...por eso ahora estoy en Signal, el fin del mundo, con uno de esos galgos flacos gruñendo mientras huele mis zapatillas... le dejo que lo haga, si me congracio con él ya habré hecho buenas migas con el diez por ciento de la población...



Estoy de suerte, solo llevo tres horas en Signal espantando perros y ya he encontrado un viejo barbudo que me ha hablado de un tío que ofrece empleo.
- Es para cuidar rebaños en medio del monte, pero un delincuente como tu donde mejor está es ahí arriba, rodeado de ovejas, haaa-haaa-haaaa.
Increíble. Y no llevábamos diez minutos de conversación.
El benefactor que va a sacarme de aquí se llama Joe Aguirre y lleva 30 años explotando trabajadores ofreciéndoles contratos de porquería y sueldos de miseria a cambio de pasar tres meses en las montañas desparasitando a sus ovejas.
"Vaya, menuda mierda", diría yo habitualmente, pero aquí atrapado en Signal digo "oh, una luz al final del camino" y me encamino a la oficina del tipo.
Nunca ví una oveja de cerca, ¿serán bichos amistosos?...



Joe Aguirre no es un bicho amistoso, quizás pese 300 kilos y no sé si puede moverse de detrás de la mesa que usa como despacho en su remolque, cuando terminé esperé un rato a verle salir y no lo conseguí. Creo que esa es su vida, desarrollarse ahí dentro como un enorme y pestilente vegetal...
- Bien, ¿y que es lo que quieres? -me ha dicho con sus ojillos reluciendo entre mofletes de grasa-.
- Trabajo. Estoy sin pasta. Necesito algo para ir tirando.
- Tienes cara de listillo de ciudad... ¿como has caido aquí?
- Oh... es el destino...
Aguirre ha resoplado un rato de risa, creí que iba a sufrir una apoplejía o algo parecido, pero no hubo suerte.
- Si-si... Cuando un listillo como tu da con su culo aquí es que tiene que estar de verdad jodido...-"jodido es mi segundo apellido, Mr. Aguirre", pensé- ...pero bueno, es un trabajo sencillo y ha pasado tanto inútil por aquí que no te creo peor que el resto. El asunto es el siguiente: tu y otro capullo subís a la montaña con mis ovejas y os encargais de que no se las merienden los coyotes u otras alimañas semejantes. ¿Alguna pregunta?
He creido oportuno dar a entender que sabía de qué estábamos hablando y he preguntado con aire de suficiencia:
- Bien, y ¿de cuantas ovejas estamos hablando?
Aguirre ha parpadeado un momento con incredulidad.
- Te bastará saber que por cada oveja que pierdas te cortaré una de tus pelotas.
- Oh... Entonces espero que no sean muchas porque a partir de la tercera pérdida estará usted en situación de déficit, jeje.
- Vaya, si además es gracioso... Mira idiota, la única fortuna que has tenido el día de hoy es haber llegado el primero, probablemente ahí fuera hay ya media docena de muertos de hambre dispuestos a cortarte el cuello para conseguir tu puesto. De manera que, tu eliges. ¿contamos contigo para este trabajo? ¿O quizás no estamos a la altura de tu categoría?
No era el momento de hacerme el duro, así que he contestado con rapidez:
- Trato hecho. Sus ovejas son mis ovejas desde ahora.
- Oh, gracias por tu confianza. Ahora si me haces el favor, pon tu apestoso trasero fuera de mi caravana, tengo que esforzarme duro para conseguir un tío que de la talla a tu lado, ¿entiendes lo que quiero decir? Mañana a las ocho de la mañana, aquí para daros las instrucciones y decirte cuando os vais.
He abandonado el lugar cantando himnos, " El cuida de las aves del campo, como olvidarse de uno de sus pequeñuelos " y cosas por el estilo. Caray, tenía una mierda de trabajo para los próximos tres meses cuando no era mi intención pasar más de un día en Signal, ¿qué hacer? ¿dejarle al simpático Aguirre una nota del tipo "sienta tu culo en mi dedo" y largarme a hacer autostop a la carretera? ¿Prender fuego a su caravana con él dentro y seguir con el autostop?...o lo que era peor aún, ¿aceptar el trabajo?...
A los pocos pasos me salió a recibir el galgo gruñón que había olido mis zapatillas (o quizás era otro, tenían todos un aire de familia), enseñando los dientes, pero aunque se quería hacer el duro ahí estaba esperándome el pequeño bastardo, con esa fea dentadura y cara de no verme a mí sino a un pollo asado.
- ¿Que te pasa? - le he dicho en tono burlón- ¿Necesitas un papá? ¿O eres del ministerio de asuntos sociales de Signal y te encargas de echar a la chusma?
Cuando se ha sentado y he oido el "cloc" que han hecho los huesos de su culo al dar contra el suelo, se me ha partido el corazón.
- Vale, chaval, has tenido suerte. Resulta que voy a perseguir ovejas una temporada y creo que hace falta un perro para eso, lo he visto en las películas. Pero debes prometer que no te comerás ninguna, jaja.
Esa piltrafa de la sociedad canina se ha limitado a enseñar los dientes, no parece la respuesta esperada pero sé como somos los supervivientes de este mundo y no me había hecho la idea de un beso en la boca, con lo cual levanto un pulgar y digo:
- Ok, socios al 50%. Eres mi perro pastor. ¿Tienes algún nombre? - "grrr" - ...¿no?... - "guau" - Vale, te llamaré Jacko, alguien me dijo que es así como llaman los pescadores de no-sé-donde a los tiburones, creo que tienes el mismo número de dientes que uno de esos bichos... ahora te compraré unas salchichas para sellar nuestro acuerdo.
Jacko ha seguido gruñendo hasta el punto de hacerme creer que realmente estaba encargado de controlar la población inmigrante de Signal, pero aún así he dedicado los siguientes 30 minutos en entrar en el colmado del pueblo para comprar un calzoncillo nuevo y robar ( son tan inocentes, ha sido un juego de niños y conste que no suelo dedicarme a esto, ya lo he dicho )una botella de whisky y 6 paquetes de salchichas de frankfurt con los pocos dólares que encontré en la cartera del camionero. Encima el dependiente -por cierto más ocupado en beber cerveza que en velar por la seguridad de la mercancía- me ha regalado una camiseta con el letrero " Bienvenido a Signal, no se olvide donde estamos"... sin duda una estrategia municipal porque eso debe ser lo que hace alguien en cuanto pierde de vista el pueblucho: olvidarlo.





...tras una tarde echando salchichas al chucho diciendo " ¡Jacko! ¡Guau! " para que aprenda a responder su nombre...
Me he decidido a conocer la vida social nocturna de Signal metiendome en un chiringuito denominado "De aquí a la eternidad", supongo que en homenaje a una película o alguna chorrada parecida porque el sitio no tiene nada memorable: una maquina de discos, unas luces de neon más bien tristonas y apenas cuatro o cinco metros de barra donde los peculiares habitantes de Signal ( ¿recordais sus problemas para relacionarse con el entorno? ) beben cerveza con los ojos vacíos... eso sí, en la barra, una tía de bandera, jajaja: larguirucha, una cola de caballo que le deja el pelo muy apretado en la cabeza, gafas, jersey de lana y vaqueros... pero bueno, tiene su punto, el cabello es castaño muy claro, su piel reluce perfecta bajo los jodidos neones y tiene unos ojos azules que dicen claramente: " No soy ninguna jilipollas así que pide, paga y lárgate..." O al menos eso me decían a mi cuando han dicho:
- Que hay de nuevo...
" Yo soy nuevo " he pensado inocentemente, pero me he hecho el fuerte y he dicho:
- ¿Como de nuevas son tus botellas de whisky?
Me ha mirado como si algo extraño y verdoso colgase de mi nariz, después ha contemplado mi izquierda y ha respondido:
- No se admiten perros.
Por una fracción ( ¡una milésima de fracción, no tengo tan poca autoestima! ) de segundo pensé que era por mi y que desviaba la mirada con franca repugnancia a un lado para no verme la cara, pero luego he mirado yo a un lado y he visto a Jacko con su sonrisa repleta de dientes amarillos y cara de creerse un chucho lindo y gracioso.
- Lo siento, se ha colado. Enseguida le saco. Es mi perro, ¿sabe? -le digo haciéndome un poco el tio sensible- Le quiero con locura. Hemos venido a veranear unos días en estas bonitas tierras.
- Ah, ¿sí? - ha respondido la guapetona de las gafas- Que curioso, creo llevar viendo a ese bicho sesteando delante de la puerta desde hace unos meses.
- ¡Oh! ¡Ja-ja! No puede ser. El y yo somos almas gemelas hace una eternidad.
- Pues el pobre debe llevar toda esa eternidad sin hincarle el diente a nada comestible. No te da vergüenza tener a tu alma gemela en ese estado paupérrimo... ¡Cielos, está vomitando!
El pequeño Jacko creía que hacía falta algo para romper el hielo y estaba vomitando las salchichas de frankfurt junto a mis zapatillas.
- ...vale tía, acabo de adoptarlo, es un paria, no hay que ensañarse con ellos. No entienden nada de derechos de los animales en este puto pueblo... Porque si le ves pasperrimo... o lo que quiera que hayas dicho, es culpa de tu alcalde. Quéjate a él. Pero ya me llevo a Jacko y me largo yo también, tranquila, no quiero envenenar la cordial atmósfera de tu negocio.
Me he enfadado y se lo he soltado así, Jacko tenía cara de encontrarse francamente mal y no necesitaba encima alegatos racistas... sin embargo la chica ha sonreido y, ¡vaya amigos!, parecía como si hubiesen encendido veinte focos fluorescentes en el local, el mundo se ha iluminado y de pronto todo ha parecido distinto...
- Si el jefe ve al perro le echa a él y a mi también. Déjale fuera y luego te pongo el whisky, ¿vale?
He conducido a Jacko con patadas en el culo hasta la puerta y he vuelto a la barra con ánim conciliador.
- Me llamo Joe, y acabo de llegar al pueblo. El perro es mi primera amistad.
No puedo explicar lo bonito que ha sido cuando se ha limpiado la mano en el delantal que lleva anudado a la cintura y me la ha tendido, con una sonrisa aún más amplia.
- Yo soy Roxanne. Bienvenido a Signal... y espero que no te quedes mucho, por tu propio bien. ¿entonces te pongo un whisky?
Las siguientes horas son una experiencia kármica: luces de neón, más pastores de ovejas, Roxanne sonriendo a todos los que entran, el sitio se anima de verdad, Jacko entra, le echo fuera, una pandilla de chicas ( ¿existen mujeres en Signal no afectadas por la misteriosa enfermedad mental del lugar?... existen, hay vida aquí ) borrachas pasan lo que juzgo son dieciseis horas (pero probablemente solo sean un par de ellas) poniendo discos en la máquina, bebiendo cerveza, y calentando a la clientela bailando entre ellas, yo solo he pedido el primer whixky y de vez en cuando lo relleno con la botella robada a espaldas de Roxanne - que mira con cara de asombro mi vaso permanentemente lleno y un poco de compasión también, quizás pensando "pobre, que mal le está sentando, no probó una gota y parece que va a palmar" - Jacko vuelve, le vuelvo a echar, las chicas me rodean y piden que baile en calzoncillos sobre la barra, lo hago... (no, Dios, no lo hago, es un sueño)...fue un mal sueño, probablemente, luego no hay chicas y yo tengo mis pantalones en su sitio, fue un sueño, ¿no?... Jacko vuelve... a la calle... de pronto hay un indio delante de mi, un indio quiero decir de los de las películas de vaqueros, con pluma, torso desnudo y pantalones de piel de bufalo, digo yo, los neones lo pintan todo de azul y rosa y tengo que hacer un esfuerzo para oirle mientras leo sus labios decir:
"...la montaña es poderosa... tu vida cambiará allá arriba..."
El mundo se vuelve inconexo...
...Roxanne tirando de mis pies para sacarme del bar...
...Jacko lamiendo mi nariz con ese pestilente aliento a salchicha regurgitada...
...el cielo, este inmenso cielo que se vuelve primero rosa y luego azul...
...y de pronto, un angel, allí, al final de la calle, veo sus alas blancas, adivino su expresión de paz, él no dice nada, solo mira...
...luego alguien apaga las luces y no hay nada más..."

Continuará, es una amenaza, jaja...

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...no,no estabas pero te tenía ahí, en el corazoncito...