jueves, julio 13, 2006

UN ANGEL EN LLAMAS, 4ª PARTE ( II )




...prueba de que los ángeles siempre cumplen sus promesas, aquí va la segunda parte de la cuarta parte (cielos que lio), que debería haber ido junto a la de ayer pero que tampoco va mal aquí... Como siempre, la preciosa imagen del día debemos agradecerselo a nuestro fotografo favorito, el travieso Joetry... ¿es un gesto de alarma el que compone el caballo de la foto al ver a Joe? (jaja)... nada, vamos al lío...


HOLA, YO SOY RAY - 2ª ENTREGA

Jennifer, la yegua blanca con manchas marrones que me han asignado, enseña todos sus dientes en una amplia sonrisa la octava vez que logra tirarme al suelo apenas nota mi trasero rozando sus lomos. Jacko también inicia una exhibición dental pero al ver mi mirada asesina se detiene y finge haber oido a sus espaldas empleando el viejo truco de volverse y decir "guau".
Ray en cambio, con más paciencia que un santo, corre solícito a mi lado por octava vez y por octava vez me ayuda a levantarme diciendo:

- ¿Estas bien?
Los dos mejicanos encargados de entregarnos todo el material ríen abiertamente ("¡yak-yak-yak!")apoyados en una cerca y fumando en pipa. Acabaré odiando al pueblo mejicano si todos me tratan igual que estos dos y Guadalupe. Detrás de la cerca, las ovejas... no es una oveja, ni diez, ni siquiera cien... es un mar de ovejas.

- ¡Cielos, hay un millón de ellas como mínimo! -le he dicho a Ray haciéndole reir- ¿Como haremos para que no salgan corriendo en todas direcciones en cuanto abramos la verja?

- Tranquilo, encarrilando a las primeras el resto está hecho.

Le he visto de tan buen humor y optimista que me ha parecido el momento justo de contarle mi carencia de conocimientos hípicos.
Eso le ha cortado el rollo.

- ¿Queeee?... uff... no jodas...

Le ha preguntado a los mejicanos con cara inocente cual de los dos caballos era más manso, si Benny, un bicho grandote y gris, o la pizpireta Jennifer.

- ¿Y porque lo pregunta, señor?

- Pues... mi compañero no es muy bueno montando - les ha soltado Ray en lo que debe ser el eufemismo más gigantesco del año-.

Esa pareja de cabrones se han mirado el uno al otro y han señalado al unísono a Jennifer con una sonrisa.
La primera vez que he volado sobre la cabeza de la yegua, sus rostros se han vuelto violáceos de tanto reir.

- Tranquilo, tranquilo -me ha dicho Ray cuando he hecho ademán de coger una de las escopetas- Los caballos son muy listos, notan cuando alguien no sabe montar. Vamos a probar otra vez...

Esto se ha repetido las ocho veces mencionadas (no era dificil llevar la cuenta porque uno de los "compadres" iba haciendo vistosas muescas en la madera de la cerca y pude contarlas), pero cuando Ray ha tratado de hacerme subir de nuevo a lomos de aquella zorra cuadrúpeda he gritado:

- Ni hablar, estoy hasta los huevos. Si en la siguiente ocasión me rompo el cuello que harás, ¿subirme a la montaña en silla de ruedas?

Mi compañero ha resoplado y, colocándome un brazo en el hombro (por fortuna los golpes de mi culo contra el suelo parecen haberme vaciado de electricidad estática) me ha girado, poniéndonos de espaldas a los mejicanos, para decir:

- Joder, Joe, no puedo hacerlo solo, ni podemos quedarnos aquí un par de días hasta que aprendas a sostenerte en el caballo porque esos dos correrán a contárselo a Aguirre y nos echará sin un dólar en el bolsillo...Qué quieres que hagamos...

Esperé a ver si el jodido indio o el ángel de mis alucinaciones se manifestaban para darme un consejo pero ninguno de esos cobardes ha asomado la nariz.
El pobre Ray ha suspirado y volviéndose a los mejicanos les ha dicho:

- Vale amigos, por nuestra parte han terminado, pueden marcharse. Aquí ya lo tenemos todo controlado.

- Ooooh, sí -dice uno- todo controlado. Pero nos gustaría verles marchar, estamos pasando un rato bien lindo aquí con ustedes, yak-yak-yak...

Ahora sí, se me ha cruzado una nube negra por la cabeza, he echado mano de la escopeta y la he amartillado con el cañón colocado entre los dientes del tío. Les ha cambiado el color al momento, y también han perdido ese humor tan dicharachero.

- Escucha estúpido hijo de puta, si tu y tu gracioso amiguito sabeis lo que os conviene vais a largaros apenas yo termine de contar tres, y no aparecereis hasta que yo, mi compañero y todas las jodidas ovejas hayamos desaparecido, ¿entendido?

- Sí señor -ha dicho el otro porque al que yo me dirigía le impedía hablar el cañón en la boca-.

- Y si Aguirre os pregunta "que tal fue todo"le direis que somos unos vaqueros cojonudos, los mejores que habeis visto en años, porque si me llego a enterar que le contais alguna calumnia lo más grande que enviarán a enterrar a Méjico será una de vuestras orejas... ¿si?...¿se me comprende bien?... entonces, ¡fuera!

Ray no ha podido contener la risa cuando ha visto salir a los dos tíos perdiendo el culo, lo cual le ha hecho ganar puntos, porque pensé que iba a chillar "oooh, noo, pobrecitos, vas a a conseguir asustarlos". En su lugar se ha vuelto con esa sonrisa suya y ha dicho:

- OK, estamos mejor sin esos dos. No resolvemos el problema, pero lo arreglaremos más a gusto sin mirones, ¿verdad?

- Verdad. A fin de cuentas es asunto nuestro...

- Sí señor, solo asunto nuestro.

Sin pensar en el fenómeno eléctrico de unas horas antes nos hemos vuelto a estrechar la mano, y esta vez la única corriente que nos ha atravesado la piel ha sido de cálido afecto.

Que joder. Tengo un curro, tengo un perro y ahora tengo un colega.

El mundo es un lugar maravilloso...
Continuará...

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo