domingo, septiembre 27, 2015

FIN DE SEMANA PREMIUM - CHAPTER TWO: Sobre como querer hacer "el bien" y quedar como un jilipollas



Tengo un compañero de trabajo al que llamaré J.P. por sus iniciales y que a todo el mundo cae mal.

La verdad es que el hombre -que es un señor ya de cincuentaytantos- se lo curra: dejando a un lado los dones que la Naturaleza NO le ha dado ( porque es bajito, calvito y luce una barriga como un coco ) pues es un aburrimiento de tío, de hecho creo que su fotografía sale en el diccionario para ilustrar palabras como "Setón", "Petardo" o "Coñazo". Encima laboralmente es un poco chungo de aguantar porque pasa de ser el típico que no se cosca de nada a que cuando controla algún tema anda tocándote los cojones todo el día diciéndote qué, como y cuando tienes que hacer las cosas, esto es, el típico tocahuevos que dicho en castizos-mode, "anda dando pol culo tol día"....
...sí, por si a algún avispado lector se le ha pasado por alto no me resulta nada gratificante su compañía, pero a la vez -igual por ser yo también rarete y jodido de aguantar- me da un poco de penita en su posición de último puesto en el ranking de popularidad de la plantilla y siempre trato de ser como mínimo amable con él. Quizás también por eso cuando salió el último cuadrante con nuestros turnos del mes, aparte de reparar en que yo -¡milagro!- tenía el privilegio desmesurado de dos fines de semana libres cuando lo normal suele ser tener solo uno, me di cuenta que el entrañable J.P...¡no tenía ninguno!...
Y bueno, puedo asegurarte que ni soy nada altruista ni me gusta intentar ganarme la reputación de "buenecito" de la plantilla, porque de hecho creo que en esta vida un ramalazo hijoputilla es necesario para hacerse respetar y además adquirir ese toque que hace irresistibles a los triunfadores...pero no sé, me jode que los jefes sigan esa política de aprovecharse de los "débiles" del grupo para endilgarles todos los marrones sabiendo que no van a protestar mientras justo esos listillos-hijoputillas continúan disfrutando de su estatus de triunfadores. Es decir, que la putada de no tener un fin de semana libre en el mes solo se lo iban a poner a sujetos como J.P. que ocupan el peldaño más desgraciado y lamentable en la pirámide alimenticia.
Pues seguramente por ese estúpido sentido un poco robin-hoodesco de la vida agarré en un momento privado a J.P. y le dije: "oye, he visto que este mes yo tengo dos fines de semana libres y tu ninguno y como no me parece justo, si quieres te cedo uno de los dos y ya cuadraremos las horas."
J.P. me miró con estupefacción un momento como si le hubiese dicho "aquí te la chupo gratis y luego en tu casa ya hacemos lo que quieras", después sonrió como una lagartijilla y me contestó con recelo "vaya, que amable" para finalmente decir que no le hacía falta mi labor desinteresada pero que agradecía que por ahí todavía pululasen jilipollas buenas personas que además de pensar en su bienestar pensasen un poco en el del resto.
La sensación real que me quedó es la de que no solo no apreciaba el detalle sino que además pensaba que yo había pasado a ocupar un peldaño todavía inferior al suyo en la pirámide esta de poder tan cabrona que enseguida se monta en cualquier situación en la que nos movamos en esta vida
Después me he enterado de que esos turnos y ese "no librar ningún fin-de" había sido todo cosa de los cambios que él mismo había solicitado para organizarse mejor su mes y yo a fin de cuentas había hecho lo que se viene llamando "el canelo". 
Por suerte todo este conato de buena obra mío, a no ser que J.P. haya dicho nada, habrá quedado en el anonimato porque ni antes ni después de saber que estaba haciendo el tonto tuve yo intención de que nadie supiese nada del tema... pero en esto, como en tantos y tantos momentos, detalles y situaciones de la vida de cada día tengo la sensación de que en general lo mejor es no dar muestras de debilidad ni de compasión, hay que erizar los pelos del lomo y no cortarse a la hora de mostrar los colmillos porque como decía Hobbes el hombre es un lobo para el hombre, y mientras se corre con lobos lo recomendable es mantenerse firme, apretar el paso y no bajar nunca la guardia...



El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...no,no estabas pero te tenía ahí, en el corazoncito...