lunes, septiembre 16, 2013

LA ERA DE LA HERRUMBRE



Superadas la Edad de Piedra, la de Edad del Metal e incluso la Edad de Oro, llega la Edad de la Herrmbre.

En parte porque es inevitable, el ciclo de nacimiento-auge-esplendor-decadencia-muerte se cumple no solo para los seres biológicos, sino para todas las cosas que existen o "son" en este universo.

Hay un implacable relevo de personas, de ideologías, de especies, y hasta de mundos enteros, porque por alguna razón mística, trascendental o meramente física, todo tiende a la renovación. Las cosas, las moléculas y los pensamientos se reagrupan constantemente en estados inestables cuyo mantenimiento requiere elevada energía, y ese requerimiento termina por decidir que ese estado se disgregue. 
Y todo para que pasado ese momento-tiempo en que todo se reduce a un confuso caldo de cultivo, los átomos vuelvan a reorganizarse para recrear inimaginables estructuras de insoportable inestabilidad, estructuras que vuelvan  a llenarse de la energía que les rodea para crecer, hincharse, brillar y por fin repetir el ciclo y desaparecer en ese estado original de máxima entropía al que tiende la Naturaleza.

El estado, dicho en plata, de la "máxima comodidad". Ese estado de "mínimo esfuerzo" al que todo lo que existe tiende porque, sin necesidad de buscar razones de tremenda profundidad físico-teórica ( por decir algo ), cuanto menos te cansas más magnificas tu bienestar.

¿Y todo este rollo para qué?

Porque me siento viviendo ese momento. 
Un momento en que lo "inteligente" es minimizar la dedicación y maximizar el beneficio. 

Vivimos la Era de la Herrumbre: es la era de lo fugaz, todo lo que haces, dices y cuentas, todo lo que ves y lo que escuchas es efímero, se está desmoronando ante tus ojos apenas has empezado a verlo y ¡eso está bien! porque no queremos pensar demasiado en ello y cuanto antes termine antes podemos quedar esperando otro estímulo que impresione nuestras retinas y nos proporcione otros nanosegundos de placer. Lo que se crea está pensado para ser inmediatamente relevado y destruido, y lo que se te pide es sentarte, abrir los ojos y dejar que el aluvión de información te penetre por las córneas, te barra el cerebro y te proporcione a su paso microorgasmos sensoriales instantaneos que satisfagan tu apetito el tiempo suficiente para dejarte pidiendo más.

Vivimos la Era de la Herrumbre y con rostros felices nos pintamos la cara con el polvo rojo que nos deja el metal degradado de nuestros deseos entre los dedos, y concentrados en el instante permanecemos impasibles ante el lento derrumbe de todo lo que formaba parte de nosotros y merecía ser amado.

Cuando es posible menciono el autor de la fotografía del día y en el caso de hoy esta inspiradora imagen está sacada de un blog de fotografía cuya dirección tienes a continuación: 
Su entrada más reciente a base de insectos es una auténtica hermosura...

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...no,no estabas pero te tenía ahí, en el corazoncito...