sábado, febrero 25, 2006

AUSENCIA IMPERDONABLE Y UN EXPERIMENTO


...imperdonable si tenemos en cuenta que he disfrutado mis "vacaciones invernales" la segunda quincena de Febrero y no he hecho nada en absoluto más que dedicarme al "dolce far niente"que dirían los italianos (por cierto, he grabado un CD recopilatorio de música italiana que me tiene encandilado, ahora mismo estoy oyendo la de "Arrivederci Roma", no digo más)...
El experimento viene porque voy a armarme de valor e intentar colgar una foto de mis queridos gatos a los que mis lectores ya conocen bien... ains, estas cosas técnicas me vuelven la cabeza loca, pero vamos a intentarlo...
(...)..."las imágenes se están subiendo", me dice. Entretanto ¿qué podría contar? Ahí fuera cae la nieve con delicadeza, casi como si temiera lastimar el suelo, pero poquito a poco han blanqueado los tejados y los pinos del Castillo semejan una estampa suiza... no sé que me pide el cuerpo, ¿salir ahí fuera a pisar la nieve y notar el aire frío revitalizándome el rostro, o continúar en casa calentito con la taza de café humeando entre mis manos y viendo el invierno "desde la barrera"?...
(...)¡Lo logré! Ejem, pues ahí tienen todos ustedes a mis dos encantadores mininos, en primer lugar el pequeño Mosquito, mirando a la cámara como un modelo profesional -parece que sobrelleva bastante bien la pérdida de su masculinidad aunque claro, si pudiese hablar quién sabe lo que diría-; en segundo lugar, la gata Sombrita que ahora dormita sobre mis muslos y que contempla a Mosquito con cierta...digamos... ¿tirria?... Es normal, Mosquito es tan guapo y encantador que puede resultar cargante para el resto de gatos. ¿Nunca habeis tenido un amigo tan atractivo, simpático y perfecto que os asalten deseos de dejarlo atado sobre unas vías de ferrocarril minutos antes de que pase el expreso de, digamos, las 4:30? A ese hermoso sentimiento se le llama envidia cochina y no debemos dejar que domine nuestras vidas ni orqueste nuestras relaciones con los demás... es un sentimiento humano, ya lo sé, pero el mundo es más bello sin él, de modo que vamos a hacer el firme propósito de desterrarlo de nuestros corazones. No más fantasías con vías ni trenes.
Para concluir unas letrillas de la canción que acabo de escuchar, deliciosamente intrascendentes pero cargadas de romanticismo, ingenuidad, ternura y que reflexionan sobre lo relativa que es nuestra percepción de la realidad y lo vinculada que está a la naturaleza de nuestros sentimientos en cada ocasión ( si la pobre Gigliola Cinquetti, que es la cantante, leyese lo que acabo de decir fliparía digamos que un huevo, por ser finos ) ... allá va el estribillo...

"La lluvia,
no moja nuestro amor cuando yo soy feliz,
la lluvia,
la lluvia ya no existe si me miras tú
el paraguas tíralo
pues no sirve ya
La lluvia ya no existe porque soy feliz"

Tras estas verdades universales, nos despedimos por hoy, volando como siempre a ras de suelo...

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo