lunes, marzo 12, 2012

NO MAN'S WOMAN


Lo bueno de tener un espacio personal es que uno puede hacer en él lo que le salga de la pichulina, ha-ha-ha, y por ello voy a declarar tras mi entrada de ayer la Semana Oficial de Sinèad O'Connor, rescatando para mi disfrute personal algunas de las canciones que más me gustan de su carrera profesional.
En esta, según empieza el video ( que no tiene un audio muy bueno pero no he encontrado más así de primeras ), vemos a Sinèad con el pelo largo y en capilla para casarse con un lechuguino, y teniendo en cuenta que la publicación de este disco fue en el 2000  ( "Faith and Courage" ), muy poco después de su movida antipapal, muchos pudieron haber pensado: "mira ahora se hace la santita para congraciarse con el gallinero".
¡JA! De eso nada, pipiolos. No pasa un minuto y Sinéad ya ha echado a correr abandonando novio, parroquia, velo y en determinado punto, hasta la melena, en una diríamos que catarsis personal en la que se libera uno a uno de todos los convencionalismos sociales y de todo lo que la gente espera que ella haga y diga hasta terminar en la esencia de si misma, que podrá gustarte o no pero no podrás decir que no es auténtica.
No es la mejor de sus canciones, pero me gusta esa forma de tirarle a la cara a la gente el mensaje de "te parezca como te parezca, esta soy yo y no voy a cambiar".
Esta forma de actuar no tiene porqué traer la felicidad, de hecho no la trae casi nunca. Si Sinèad se hubiese dedicado a portarse bien, seguirle el rollo a las multinacionales discográficas, se hubiese dejado una melenita y hubiera empleado su voz en asuntos que la diesen mucha pasta y pocos problemas, la vida la hubiera sonreido mucho más y ahora no sé, quizás sería más feliz...o no, no lo sé, porque ya he hablado aquí alguna vez de lo importante que es para nosotros, como seres humanos que somos, contar con el beneplácito y la aprobación de nuestros semejantes. Pero hay una línea difícil de trazar entre ser y decir como la gente espera que seamos y digamos, y ser y decir como nuestro corazón espera que hagamos en realidad.
Algunos como Sinèad se hacen fuertes en su posición y aguantan como pueden los chaparrones y bandazos que acarrea el estar donde uno cree que debe estar y no donde el mundo pretende colocarle.
Otros tratamos de buscarle el compás al baile de la vida para intentar seguir el ritmo y no enredarnos los pies ni pisar a la pareja, igual sacrificando un poco la melodía propia en beneficio de la armonía general, pero es porque plantarse, sacar tu bandurria y tocar tus propios temas es cosa de héroes.
Y los héroes casi siempre mueren jovenes, hermosos pero jóvenes, y la mayoría lo que tratamos es vivir lo más posible diciéndonos a nosotros mismos lo auténticos que somos pero dejándonos llevar por la gran corriente que poco a poco nos disuelve en el oceáno.

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...no,no estabas pero te tenía ahí, en el corazoncito...