lunes, agosto 07, 2017

MOMENTOS IMPOSIBLES EN REALIDADES ALTERNATIVAS: mis vacaciones en Kapingaramangi


Tras mi breve escapada veraniega de cuatro días, mi habitual realidad circundante me está dando mucho por el saco siendo lo bastante incómoda como para pensar:

¿No debería haber buscado un destino lejanísimo e inalcanzable para perder de vista el mundo y, en un momento dado, plantearme perder el billete de vuelta?
¿De verdad merece este miserable mundo occidental que desperdicie aqui una donosura y un talento que están predestinados a no ser nunca valorados?
¿Se merecen, en definitiva, los escasos seres humanos en los que centro mis atenciones y energías afectivas el tiempo vital que estoy perdiendo con ellos?

Fruto de estas negativísimas reflexiones llenas de emputecimiento personal ( de las que me acordaré cuando empiece a trabajar diciéndome a mi mismo: "¡tontolnabo!..¿como estás mejor, hace diez días sin dar palo al agua o aqui de vuelta atrapado en tu prisión habitual!...¡melón! ).....
...............
...¿qué estaba diciendo?...
....ah, pues eso: fruto de ese talante chungo y esos huevos hinchados como melones ese humor venenoso, surgió la pasajera necesidad de echar un vistazo a mis utopías-distopías paralelas y así sacar el culo un rato de mis mediocridades cotidianas.

Y sorpresa, el tío vulgar como yo que habita ese otro mundo alterntivo buscó en Google "lugares a tomar pol culo de todos lados" y se encontró con la siguiente palabra mágica:

KAPINGAMARANGI



Este lugar de precioso nombre es un atolón aislado dentro de la por sí ya aislada Micronesia. Como todo lugar paradisiaco y poco accesible que se precie, solo tiene unos pocos cientos de habitantes y la economía local está basada en la pesca, los platanos y los cocoteros...¿no es super ideal?

Pero claro, antes de empezar a fabular ya se encarga alguien de aguarte la fiesta con la puta antes mencionada realidad. Lo poco ( por no decir lo único ) que encontré para documentarme sobre Kapingamarangi era la experiencia de un individuo llamado Paco Nadal que se enzarza en contar la aventura de ir hasta allí: 48 horas de vuelos con escalas hasta la isla más cercana con aeropuerto, y aún así desde allí después quedan 700 y pico kilómetros de agua salada que recorrer en un barco que te busques por tu cuenta, porque las comunicaciones de Kapin-etc con el exterior son practicamente nulas: no aeropuertos, no barcos regulares, ¡por eso es mágico, joer!

...después pude consultar el pronóstico del tiempo en la Micronesia y resulta que no se lleva tanto del tiempo-da-pol-culero de mi ciudad ( que desde hace cinco días no levanta de los 20 grados y por la noche como no te pongas el jersey te jodes de frío ).
Vale, en Kalamunchipurgis  hace mejor, pero tampoco ese cielo eternamente azul que yo esperaba, no sé si me compensa un viaje tan largo teniendo Benidorm a tiro piedra y sabiendo que allí siempre hace buen tiempo, ¿o qué?

¿Entonces que hago? ¿Me voy o no me voy?

¿O espero a que aparezca la cabina teletransportadora del Doctor Who a ver si me arregla un viaje rapidito? Que igual hasta puede darse la posibilidad de pegarle además un viaje al Doctor por el camino, ¿no?....ahhhh, ¿quien sabe lo que puede pasar en estas maravillosas e impredecibles realidades uto-dis-tópicas?


Mientras me decido puede ser bueno un poco de música playera para entrar en materia.
Descarto la posibilidad de encontrarme a Tom Cruise en Kapingamarangi y casi que lo voy a agradecer. 
Que señor más pequeñito.
Y pasando por alto la cabeza, ¡qué pocos pelos, uff!

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...no,no estabas pero te tenía ahí, en el corazoncito...