martes, marzo 11, 2008

MAS AUTOBUS



...entro corriendo al autobus porque ahí fuera el cielo se está desplomando en forma de lluvia sobre la ciudad como si tuviese algo personal contra todos nosotros. Junto a mi entra una pequeña y húmeda muchedumbre, aún con los paraguas abiertos, mascullando y maldiciendo, algo realmente diabólico de manera que cierro los ojos y me dejo empujar hasta que la masa me detiene en algún punto.

Despego los párpados y me encuentro el ángulo que una mandíbula sin afeitar forma con un hermoso cuello. Levanto la vista y veo unos ojos oscuros y una leve sonrisa que no sé si quiere ser una excusa por ocupar mutuamente nuestro espacio vital o si solamente es de puro fastidio. Su pelo negro gotea como el mío, quedo hipnotizado un instante contemplando una gota que pende de un rizo de su frente, que aumenta y se agranda hasta...

...una voluminosa señora estrella su brazo contra mi cabeza y me propulsado a un milímetro de la piel de su garganta, inhalando sin querer una ligera fragancia de perfume y el aroma de su cuerpo, más profundo. Elevo mis pupilas para excusarme y la gota de su rizo cae sobre mi nariz, resbalando despacio hasta su punta. Mientras la gran mujer no retire su peso de mi espalda, tengo su pecho apoyado contra el mío, si dejase caer la cabeza sobre su hombro pareceríamos dos amantes entregados. En su lugar mantengo la barbilla alta y con mis labios a un segundo de los suyos susurro: "Perdona". Él muestra un rayo de sonrisa blanca y retira con un gesto su cabello de la frente.

Ya está.

Estoy enamorado.

Dime donde bajas y te seguiré al fin del mundo.

Si me inclino un poco, pienso, puedo besar la base de su cuello y la sombra de vello oscuro que se pierde dentro de su camisa. De pronto mi ángel benefactor con forma de mujer abundante se aparta de mi espalda, llegamos a otra parada, retrocedo un poco y la nueva oleada de pasajeros me arrastra sin contemplaciones hacia la trasera del vehiculo.

"¡Pero...!"exclamo. No hay forma, de pronto me veo entre un hombre de al menos dos metros de alto con traje oscuro de enterrador y una adolescente que teclea nerviosamente su móvil.

Te vi, sentí el aleteo apresurado de tu corazón contra el mío, eras tú...

Forcejeo un buen rato con la multitud intentando al menos establecer contacto visual contigo...cuando consigo que el enterrador me pregunte si nos conocemos de algo antes de apearse y la chica bufe dos veces "jo tío"por mis movimientos inquietos, el autobus se despeja un poco y te busco de nuevo, esa calidez del alma que he visto rebosando en tu mirada...

...pero ya no estás.

Y encima, sigue lloviendo.

PD: La fotografía, una "cortesía involuntaria" del hada del Sur. Gracias, bella.

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...no,no estabas pero te tenía ahí, en el corazoncito...