lunes, mayo 22, 2006

DESEOS


Están tumbados boca arriba en la hierba, los pies de Ennis miran al Este y los de Jack al Oeste pero sus cabezas están juntas, oreja con oreja, de modo que si los ojos de uno miran al otro es su barbilla y su boca lo que encuentran. La pradera es inmensa y allí a lo lejos las ovejas sestean tranquilas al tener a la vista a sus dos pastores, con una sensación de seguridad totalmente injustificada ya que estos solo tienen ahora ojos para el cielo y oidos para el corazón cercano. El viento sopla fuerte, traza olas en el mar verde que les rodea, olas que se pierden y desaparecen a los pies de la siempre presente montaña.
Jack sonríe sin cesar, durante este verano ha sonreído injustificadamente muchas más veces de las que recuerda haber sonreído durante toda su vida. Incluso Ennis ha abandonado con frecuencia su gesto de muchacho hosco y cerrado para reír un poco. Jack ha querido decirle que debería reirse más a menudo, que parece más guapo cuando lo hace, pero ante la casi segura respuesta ("no me vengas con mariconadas Jack Twist")no le ha dicho nada, se ha mordido la lengua y se ha sentido por enésima vez feliz aquellos días, porque se siente responsable del cambio en el humor de Ennis del Mar.
Ahora le observa de reojo entre las briznas de hierba y las flores silvestres, y le dice:
- ¿Te puedo preguntar una cosa?
Ennis gruñe y se cala el sombrero sobre los ojos.
- No me jodas, Jack, quiero dormir un poco.
Pero intuye que Jack no se va a quedar callado y aguarda la pregunta. Pasa unos segundos en los que solo se oye el ruido del aire corriendo a su alrededor, entonces añade:
- ¿Se puede saber qué demonios quieres?
Jack ríe silenciosamente antes de decirle:
- Haz trabajar un poco tu cerebro, Ennis. Piensa un poco y dime: Si ahora te dijesen que pidieses 3 deseos y te dijesen que se iban a hacer realidad, ¿qué pedirías?... Pero tendrías que pedirlos ahora mismo, no iban a darte siete años de plazo para que pusieses la mente en marcha calentando motores.
- Vete a la mierda, Jack Twist, no me hace falta calentar motores para hacer funcionar ésta-le responde Ennis dándole un codazo y señalándose con la otra mano la cabeza-. O te crees que estás hablando con las putas ovejas...
- Pues venga, dale. Que pides.
Ennis se vuelve un poco para mirarle con los ojos solo entreabiertos y el ceño fruncido.
- Qué juego idiota te has inventado ésta vez. ¿es para tomarme un rato el pelo? ¿o si respondo bien hay premio?
"El premio te lo puedo dar aquí mismo respondas lo que respondas" piensa con una pizca de malicia Jack, pero tampoco esta vez le dice nada porque sabe que a Ennis no le gustan esas entradas directas, a Ennis hay que seguirle como quien se deja llevar por una corriente en el agua, sin luchar de frente contra ella, siguiendo sus contornos y aguardando el momento en que llega a la orilla. A Ennis hay que comprenderlo, hay que andar sus senderos aunque parezcan ir en dirección contraria a donde queremos llegar, leer en sus silencios y en su forma de desviar la mirada para poder encontrar los tesoros que guarda. Ahora detrás de sus cejas fruncidas advierte curiosidad y un principio de diversión.
- Del premio hablamos luego. Puedes llevártelo tú o puedo llevármelo yo, depende.
- ¿Entonces tú también vas a decir tus deseos?
- Pues claro. Hoy estamos de suerte, hay deseos para todos.
Le oye dejarse caer de nuevo y vuelven los dos a contemplar las nubes blancas desplazándose por el cielo azul.
- Vale. Tú primero-dice Ennis y Jack vuelve a sonreir-.
- Está bien -cierra los ojos y sin mucho esfuerzo empieza-Primero pediría una provisión de 500 botellas de whisky para asegurarme el suministro todo el tiempo que estemos aquí.
- Estupendo. Eso me ahorra uno de mis deseos -suelta Ennis y durante un rato se parten de risa los dos-.
Cuando Jack recupera la respiración continúa:
- Lo segundo, una cabaña aquí mismo, en Brokeback, con todas las comodidades. ¿Qué te parece?
-¿Aquí? -le escucha decir-... hombre, no está mal, aunque tiene que ser jodido el invierno en esta montaña... pero bueno, son tus deseos...
- Y el tercero, que Aguirre nos haga a los dos un contrato indefinido aquí arriba de por vida.
-...¿pero de verdad pedirías el estar cuidando las putas ovejas aquí arriba el resto de tu vida? ¿No sería mejor pedir ser millonario o un buen empleo en una ciudad que estar oliendo la mierda de estos bichos toda la vida?
Jack se irrita.
- Eres tonto del culo, Ennis del Mar.
- No, tú eres el tonto del culo, menudo forma de tirar tus deseos a la basura. A excepción del whisky, claro.
Ahora Ennis le contempla apoyado en un codo y él hace lo propio, con los rostros muy juntos como si fuesen a besarse.
- Vale, pues dime los tuyos, a ver esa elección tan de puta madre que has hecho. Sueltalo.
- Vale -dice Ennis con la mirada clavada en los ojos de Jack Twist, y casi sin respirar recita-: un rancho con caballos para Alma y para mi, un buen coche y una cartilla de ahorros bien repleta de dólares para hacer frente a los gastos de la vida.
- ¿Ah sí? ¿Esos son tus putos deseos?
- ¡Sí, esos son! ¿que pasa? -le grita Ennis-.
Una nube más oscura que el resto cubre el sol y la penumbra cruza sobre ellos como un negro presagio. Jack quiere oírle decir que es una broma, quiere que le pregunte porqué quiere una casa y un empleo para siempre en Brokeback, quiere que Ennis le diga algo que le alivie el peso de esa piedra fría que de pronto se ha instalado sobre su pecho.
Ennis en lugar de eso le besa con fuerza, abrazándole y haciendo que los dos rueden uno sobre otro por el suelo, y mientras lo hace Jack percibe unas lágrimas que no son suyas mojándole el rostro.
- Puto Jack Twist -le oye decir con el rostro enterrado en su hombro-.
Pasan mucho rato allí abrazados, con la primera sombra del inminente futuro planeando sobre sus corazones...

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo