sábado, octubre 01, 2016

TIOS GUAPOS

10:00


No suelo estar despierto tan pronto pero sin embargo hoy aquí estoy, contemplando el paisaje humano de un autobus urbano un dia de diario por la mañana. No sé en otro sitio pero aquí, salvo en las horas puntas, la afluencia de pasajeros es muy discreta y más en estos momentos en que todo el mundo ha entrado a trabajar.
Me dejo caer en el primer asiento que veo sin intenciones premeditadas y tachán, al otro lado del pasillo pero mirando hacia mi veo al Tio Guapo.
Le calculo veintimuchos, no creo que llegue a los treinta ( la fatídica edad en la que si eres gay, empiezas a oler a muerto ), y como es de esperar contempla su telefonito con concentración gracias a lo cual puedo contemplarle yo igual de concentrado: es moreno, con barbita, una camiseta de manga corta blanca y con un motivo muy fashion de London en la pechera...vaya, la verdad es que todo él es fashion; las gafitas de espejo plateadas que sujeta en el regazo reposando sobre una entrepierna muy prometedora...un colgantito plateado que lleva por fuera de la camiseta para que se vea y que hace juego con una pulsera super-modern total que intento memorizar mentalmente pensando customizar mi look en un futuro cercano...en la muñeca izquierda un peluco bastante gordo y también plateado que despierta mi admiración casi tanto o más que lo que se intuye descansa pacificamente dentro del pantalón justo debajo de las gafas.
Debo mirar muy fijo porque levanta un momento la mirada, sus ojos se cruzan con los mios sin demostrar haberse encontrado con nada que les llame la atención y vuelve a concentrarse en la pantalla del cacharrito.
"Caray, ¿has visto?...¡para él eres practicamente invisible!" me dice con algo de cachondeo mi voz interior más hijaputa.
Saco el teléfono, ¡que yo también tengo! y por un rato finjo tener una vida social muy ocupada...

15:00


Tomando una cervecita antes de comer en el bar de siempre acompañado por una locuaz progenitora que no parece notar que mi atención vaga dando vueltas allá entre las esferas celestes.
Estoy a punto de prestar atención a lo que me está diciendo cuando aparece otro Tio Guapo.
En este caso parece venir de trabajar en el montaje de un local cercano de próxima apertura, podría ser pintor o quizás electricista porque lleva un pantalón de trabajo gris y una camiseta blanca tirando a sucia con el nombre de una empresa a la espalda. Tiene la piel bronceada seguramente por pasar mucho tiempo trabajando al aire libre, el cabello castaño claro ligeramente polvoriento y un tiznón gris en una mejilla, quizás sea por eso que destaca tanto su sonrisa resplandecientemente blanca.
Mientras charla con el hombre de la barra preguntándole por el ménú del día repara en mi escrutinio y me sostiene un segundo la mirada sin que afloje esa sonrisa.
Yo noto congelarse mi rictus a la vez que borbotones de sangre corren a inundar mis mejillas y concentro mi atención en la progenitora quien, acostumbrada a mi actitud habitual pregunta un poco mosca: "Qué pasa, ¿tengo algo en la cara?"
Finjo no entender,  río como una gallina turuleta y vacío media cerveza de un trago. Cuando me atrevo a mirar otra vez el Tio Guapo está concentrado en la carta del restaurante, con un par de mechones de cabello oscuro cayéndole sobre el rostro que tiene que soplar encantadoramente de vez en cuando para despejarse la visión.
Pide algo al camarero, le señala una mesa y a continuación se lleva un momento la mano a la bragueta en un gesto inocente y procaz al mismo tiempo que me pone como las motos. El tío de la barra le enseña donde está la puerta de los servicios, él muestra un pulgar hacia arriba y después echa a andar y pasa a mi lado camino del WC...cuando se cruza con nosotros su mirada vuelve a encontrarse con la mía, solo que ahora es un poco más oscura y la sonrisa menos evidente...
Oh cielos. ¿me habrá mandado un mensaje subliminal? ¿debería ir yo ahora al servicio y allí...?
Escenas de porno triple X sobre un lavabo cruzan por mi mente provocándome desasosiego y extrañas oleadas de calor que me suben al rostro y me hacen lanzar pequeños jadeos.
"Vámonos ya" ataja la progenitora probablemente harta de gemiditos preoorgásmicos "que me van a cerrar y todavía no he comprado el pan."
Me voy sin saber si Tio Guapo está ahora con el pantalón de faena en los tobillos esperando mi llegada...de ilusión también se vive, ¿no?

21:45



En el bar de mi amigo el Rastas, tomando algo mientras hago tiempo para coger el bus de vuelta a casa. No es que el Rastas sea amigo-amigo pero tiene una actitud lo bastante afable con todo el mundo como para hacer pensar al personal que reparte a diestro y siniestro una amistad indiscriminada.
La verdad es que tengo mi atención tan pendiente de la cristalera esperando ver el autobus a lo lejos que tardo un poco en reparar en el Tio Guapo, es solo el reflejo de su perfil en el cristal el que me hace darme la vuelta para echarle un vistazo.,,,se trata del eslabón perdido entre el Tio Guapo del autobús y el Tio Guapo del restaurante: es fornido pero de esa manera en que lo son los hombres "compactos" sin necesidad de gimnasio ni otras gaitas, incluso gasta una pequeña barriguita la mar de apetecible. Viste pantalón vaquero oscuro y camiseta negra, todo lo bastante ceñido como para marcarle un buen trasero y la ya mencionada apetitosa barriguilla..Es moreno, con entradas, una perilla muy cuca y un arete plateado en una oreja con una minúscula crucecilla colgando que capta hipnoticamente mi atención. Habla animadamente con otro chico y una chica que -la muy zorra- no pierde oportunidad de fingir desfallecer de risa para dejarse caer de cuando en cuando sobre su pechera. Beben unas jarras de cerveza enormes y parecen pasarlo estupendo...
Pongo a prueba mis dotes paranormales y le miro fijo desde mi posición hasta que por fin, inquieto como si tuviera una mosca revoloteando por su nuca, se gira un momento y me mira. Enrojezco como un tomate y hago como que en realidad miro la tele que está un poco más allá pero él me escudriña un ratito muy serio como pensando si podría conocerme de algo. ¿Acabaré recibiendo un tortazo?...
De pronto es el chico que está con él quien dice algo que le hace olvidarse de mi y romper a reir mientras el otro, muerto también de la risa, apoya una mano en su cadera para terminar de contarle a la oreja eso tan tronchante que se están contando. El Tio Guapo pone a su vez la mano en la espalda del otro mientras le presta toda su atención, y así sin comerlo ni beberlo siento una cosa que no sé si son celos o es envidia del Otro Chico, o si no es más que me gustaría estar en su pellejo y poder ponerle una mano al Tio Guapo justo ahí, casi encima del culo mientras le cuento algo mondante y sentir entretanto el calor de sus dedos en el centro de mi espalda...
Oigo rugir un motor a toda velocidad a mi lado, me doy la vuelta y reparo en que acabo de perder el autobús. Tio Guapo se ha vuelto a enzarzar en la conversación olvidándo de mi, y yo...
...yo decido que mejor me voy andando y echo a andar bajo la fresca noche estrellada, mientras los Tios Guapos del día se van incorporando poco a poco al Olimpo de todas aquellas pequeñas cosas que no sé si alguna vez pudieron ser pero que  sin duda al final nunca fueron...

Y como tengo el Olimpo ese, macho.

No cabe un alfiler.

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo