miércoles, junio 27, 2012

PONIENDO "FIN"




“Fin”.

Que palabra, ¿eh?

Aunque expresa la terminación de cosas o circunstancias tanto buenas como malas, yo siempre asocio el “fin” con un sentimiento de pérdida, de cosas que terminan, y para ser solo tres letras, me producen habitualmente un poco de tristeza. Sin embargo esto no siempre es así.
Ayer por ejemplo puse la palabra “fin” a la aventura pseudoliteraria en la que he estado embarcado los últimos meses....y ¡que emocionante terminar este tipo de cosas!
No soy ningún erudito ni un genio en la materia, pero bueno, me apetece contarte hoy qué pasa cuando justo ese tipo de cosas ocurren, porque hay poco de artístico y mucho de visceral en todo el proceso:
periódicamente -más o menos diría que una vez al año-, siento el impulso repentino de ponerme a contar algo. No es solamente que te digas a ti mismo “ah, estaría bien escribir algo sobre tal o cual”, no: cuando aparece en sus primeros síntomas es como un eczema que no puedes parar de rascarte y en mi caso rascarse equivale a derramar palabras sobre el teclado más bien sin ton ni son para sacarme eso de ese punto justo donde me está picando.
Y me pongo a ello como llevado por una fuerza superior a mi. De repente una historia aparece de la nada, empieza a crecer y...
...y bueno, pueden pasar dos cosas. En el noventaytantos por ciento de las ocasiones tan pronto como me pongo a ello, el picor desaparece y la historia se queda en el mejor de los casos a la mitad.
Luego, en unos pocos casos particulares, el prúrito se mantiene hasta que el tema llega a su fin.
En su terminación no tiene que ver que las historias sean mejores o peores, porque he sentido hermosas historias bajo la yema de mis dedos que han muerto nada más ver la luz, y cosas infumables que han germinado, florecido y completado su ciclo vital como si en parte mi criterio no tuviese nada que ver en el asunto.
Ahora no te pienses que te estoy hablando del proceso de creación literaria de un escritor de verdad o un poeta de los buenos, no. Cuando me saco “eso” de encima tiene mucho más de eso, de “echar algo fuera” que de acto creativo. Vomito ese asunto que se me está revolviendo dentro y no hay rastro ahí de hermosa armazón lingüística, adjetivos bailando de la cintura de adverbios y construcciones sintácticas que combinan eso que tanto admiro yo, la perfección un poco deshumanizada de la perfecta gramática con el impresionante caudal de sentimientos que ese férreo y en apariencia deshumanizado armazón libera cuando entras en él. Lo mío es nada mas regurgitación pura y dura de algo que quizás en algún momento me tragué, me cayó mal y me preparó ese embolao, jeje.
Pero total que esta vez, contra todo pronóstico, he expulsado de las tripas algo entero y he podido ponerle la temida Palabra de Tres Letras: 

FIN

Esta es la única situación en la que un final me llena de una rara satisfacción.
En el resto de los casos, la Palabra de Tres Letras solo la asocio como dije en el comienzo a sentimientos negativos.
Odio que se acaben las películas que me gustan, las series que me enganchan y los libros en los que entro como el que cruza un portal hacia otra dimensión, desapareciendo del mundo.
Y esto va mucho más allá en lo personal, ahí sí que de verdad detesto los finales.
Conllevan pérdida, dolor, sentimiento de fracaso y en el peor de los casos , incluso muerte.
Odio todo ese rollo negativo, pero quizás lo que más odio es la absoluta y helada indiferencia que el paso del tiempo termina dejando sobre los sentimientos y las personas.
Cuando amo mucho y la relación termina, no quiero que me deje de doler. No quiero que deje de importarme, porque me odio a mi mismo mirando al pasado y leyendo o recordando una infinidad de sensaciones como si nunca hubiesen importado nada.
No soporto que toda esa energía positiva que mi amor ha liberado se vaya por ahí a tomar por el culo, y como ni se crea ni se destruye, igual termina encendiendo bombillas o haciendo girar molinos de viento.
Supongo que se tratará de un mecanismo de supervivencia, y que de verdad nuestro corazón y nuestra mente necesitan esa posibilidad de ir dejando cosas atrás para continuar andando el camino, pero...

...bueno, pero hoy este “FIN” era uno de los que me dan paz espiritual, y de alguna manera había que celebrarlo...

...con mucho palabrerío, como siempre!!!

PD: y a los apasionados ( e inexistentes, jaja ) lectores de la historia, diré que aún quedan unos pocos capítulos que publicar antes de llegar al desenlace, en estos momentos la cosa está que arde en el siguiente enlace...


...aah, echaré de menos estos spots acerca de mi mismo...¡me gusta tanto hablar de mi!...

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo