martes, febrero 12, 2013

I WAS AN EARTHLING WEREWOLF IN THE OUTER SPACE ( VIII )



Diario del capitán Canelo

Cuando mi Eric y yo corremos de la mano a la sala de mando para poner al corriente al resto de la  tripulación ( esto es, Dita, Deveraux y Perkins ) de lo que estaba ocurriendo en el área humanoide, nos encontramos con la sorpresa de que allí no está ni el gato, la nave se encuentra en piloto automático y hay al menos una docena de luces de alarma señalando diversos focos de emergencia en los niveles inferiores.
- Esto es una tomadura de pelo -he gruñido-, como se nota que esta nave pertenece a la flota estatal, si fuesemos una empresa privada estábamos todos ya en la puta calle. Por favor, localizame al resto de la tripulación, tenemos que convocar una reunión de urgencia YA.
Mi siempre bien dispuesto Eric, tras dirigirme una mirada mezcla de devoción y de deseo, pulsa varias teclas y me informa:
- Hum...la lugarteniente Dita y el oficial Deveraux están localizados en el camarote de este último, la doctora Jujú ya sabemos que está "abajo", y el oficial Perkins...vaya, ¡también está abajo!
- ¿Perkins abajo? ¿y que cojones hace ese fulano allí?...vamos, empecemos por los que tenemos más a mano...Acompáñame, me temo un espectáculo infame...
Seguido en todo momento por Eric he corrido hacia el camarote de Deveraux y sin llamar he pegado una patada a la puerta y he abierto dispuesto a lanzar una imprecación...

...el espectáculo supera mis expectativas y me corta la respiración: mi lugarteniente Dita, embutida en un corsé de cuero negro y unas botas negras, está azotando con una fusta los genitales de Deveraux mientras este, con los tobillos atados en las muñecas luce un inmenso artefacto metálico embutido en el recto y otro de goma y calibre más discreto entre los dientes,mostrando desesperados esfuerzos por respirar.
- Capitán, se está pasando usted todas reglas de privacidad e intimidad en el espacio sideral por la entrepierna- dice, obviamente Dita porque Deveraux no está en condiciones de decir una palabra- Será una urgencia, espero.
- Lo es -respondo haciendo como que me los he encontrado jugando a la brisca y no entregados a prácticas sadomasoquistas de semejante calibre- necesito a todo el equipo disponible para sellar y aislar el área humana del resto de la nave. Tenemos una contaminación biológica de primera magnitud ahí abajo, y es fundamental asegurarse de que nada pueda entrar ni salir de nuestra sección.
- Vaya - dice Dita poniendo los brazos en jarras y echando una mirada de pena a Deveraux- Lo estábamos pasando francamente bien...pero vale, voy a vestirme y en un minuto estoy con usted.
Tanto yo como Deveraux componemos gesto de asombro al verla salir sin hacer amago de desatar y desobturar los orificios de este último. 
- Eric, por favor -tengo que ordenar luchando con mi propia consternación- encárgate tu de dejar operativo al señor Deveraux, ¿vale?
-.Bueno, en realidad me disponía a hacer un estudio de los últimos movimientos del personal de a bordo durante las últimas 72 horas para asegurarnos de que no hay aquí arriba nada potencialmente sospechoso de ser afectado por la infección, ¿me entiende?...
Tengo que olvidarme de Deveraux por un momento sin dar crédito a mis oídos.
- ¿Me estás diciendo que no vas a hacer lo que te mando? ¿Son más urgentes tus informes que el bienestar de ese hombre maniatado y torturado en la cama?
Deveraux lanza un gañido perrundo que sin duda quiere decir "¡por supuesto que no!" y Eric, tras unos interminables segundos de reto con su mirada clvada en la mía, se encamina a la cama con un resoplido de disgusto. Su comportamiento díscolo por un lado me mosquea, por el otro pues uff, debo reconocer que toda la situación me pone un poco cachondo, no sé. Ver a un espléndido hombre como mi ayuda de cámara forcejear con ese calabacín metálico para sacarlo del culo de un machote como Deveraux va a entrar directamente al top-one en el ranking de mis futuras fantasías masturbatorias...
...estoy componiendo un patético cuadro masajeándome la entrepierna de mi mono contemplando como Eric pone un pie en el culo de Deveraux para hacer mejor fuerza y desalojar esa barbaridad de su recto, cuando la voz de la computadora central avisa por el sistema de interfonía:
"Atención, capi, hay actividad en el montacargas numero 2, se aproxima hacia nuestro área con evidentes indicios de presencia biológica"
- Deben ser Jujú y la doctora humanoide, no me cabe duda...Eric, sigue tú con eso, yo voy a ver qué se cuentan...
- Sii, claro, no se preocupe, yo seguiré con el trabajo sucio, usted puede correr a escaquearse, señor -responde en un tono muy poco correcto-.
Apunto mentalmente el tener una charla futura con él a propósito de ese tipo de situaciones e incluso quizás pasarle una ITV a su sistema de relacion para ajustarle el tema de la sumisión y la obediencia. Después recuerdo haber deseado no hace muchas horas el que Eric dispusiera de libre albedrío para demostrarme que su amor incondicional es cierto y...
...y concluyo que las cosas entre nosotros están muy bien como están, por lo que sin más explicaciones echo a correr por los pasillos hasta llegar al área de montacargas, desde donde mandamos la ropa sucia a la lavandería de ahí abajo pero también empleamos para otras funciones como la retirada de basura, el transporte de alimentos y otra serie de servicios básicos más.
Uno de ellos acaba de llegar y desde dentro alguien golpea las puertas con urgencia.
- ¡Vamos, no podemos abrir desde aquí!...¿No nos oye nadie?
- ¡Es usted, Nancy!...ahora mismo la saco de ahí -grito corriendo hasta el ascensor y golpeando el mando de apertura-.
En efecto, ahí dentro está la aparatosa rubia humanoide y entre sus brazos una semiinconsciente Jujú.
- ¡Gracias a Dios!...¿están ustedes bien?
-...capitán...usted no sabe...no ha visto lo que hay ahí abajo -balbucea Jujú mientras la ayudo a salir del hueco del montacargas-.
Detrás de ella la doctora Nancysinatra no para de hacer aparatosos movimientos con las cejas, señalando a Jujú con una larga uña rosa y mostrándome luego todos sus dientes...me pregunto si será seguro tenerla ahí arriba.
- ¿La ocurre algo, doctora? -inquiero mosqueado-.
- Oh, nada. Naaaaaaada en absoluto -contesta echando humo por las narices y reaunudando esa pantomima a espaldas de Jujú-.
- Tenemos que sellar todo el recinto humano para evitar que esa epidemia o lo que sea llegue hasta aquí - ahora la tal Nancy se carcajea silenciosa e irónicamente antes de volver a señalar a Jujú y darse de palmadas en la frente-...¿saben algo de Perkins? Eric dice que también andaba por ahí abajo...
-...¡le hemos perdido! -solloza Jujú en mis brazos- ¡se ha convertido en otra de esas fieras!
- Sí -gruñe fúnebre Nancysinatra y empieza a convulsionar la cabeza de nuevo en dirección a Jujú-...se le comieron los LOBOS...
Eric irrumpe en la enfermería sujetando el chisme metálico en una mano manchado de fluidos indescriptibles y con su habitual expresión inmutable anuncia:
- El oficial Deveraux ya está desatado y más...cómodo. Ahora descansa en su camarote por supuesto, pero creo que le vendría bien un poco de asistencia médica...
- Ahora...ahora mismo voy -contesta Jujú librándose de mis brazos y encaminándose hacia la puerta- ¿qué es eso que tiene en las manos, Eric? En la vida he visto algo igual..
- Es un vibrador destinado a estimular la cópula en determinadas especies de ganado bovino alienígena-explica Dita reuniéndose con nosotros en la enfermería fresca como una rosa- A saber que andaría haciendo ese Deveraux para terminar metiéndoselo por el culo...
- ¡Aaah! -ha exclamado Nancysinatra perdiendo el color- ...creo que yo también me estoy sintiendo mal...me estoy planteando volverme abajo, creo que es más sana la compañía animal que la de tanto degenerado...
- Tonterías - digo dándola palmaditas en la espalda y cogiéndola del codo para llevármela conmigo- Ahí abajo no tendría usted ninguna posibilidad, además aquí necesitamos todas las manos posibles...se queda con nosotros, no hay más que hablar.
- SÍ hay más que hablar -me ha susurrado con los ojos desorbitados-...¿podría concederme una entrevista íntima, un tête-a-tête usted y yo solos, de apenas quince segundos?...no tardaré mucho en confesarme, se lo juro...
- Nancy, no tenemos tiempo ahora para esto, ¿no ve que estamos en una emergencia?
-...es que tiene que ver con la emergencia...
- Pues entonces dígamelo, no pasa nada porque estén los demás delante -digo abarcando con un gesto de mi mano a Dita, Eric y Jujú- Todos estamos en esto, no hay secretos entre nosotros.
Nancy ha terminado por ponerse roja, luego resoplar y concluir.
- Bien pues a tomar por el culo todo, entonces no tengo nada que decir. 
Dita la ha contemplado con cierto interés obsceno y he tenido que ordenar "vamos, todo el mundo en marcha"antes de que la cosa empezase a complicarse de veras...

Después, tras haber comprobado que al oficial Deveraux no le ocurría nada que no pudiesen arreglar unas horas de sueño, les he mandado en grupos de dos, Eric con Jujú a una punta de la planta y Dita con Nancy para empezar a sellar una a una todas las puertas de nuestro área, y he venido aquí a escribir estas precipitadas anotaciones...
...no dejo de repetirme a mi mismo que lo tengo todo controlado y que no va a ocurrir ninguna otra  desgracia irreparable, pero de alguna forma un sexto sentido me dice que lo peor no ha hecho más que empezar...

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...no,no estabas pero te tenía ahí, en el corazoncito...