lunes, julio 28, 2014

LICOR DE MORA


Aquí me tienes en un minúsculo paréntesis de lunes antes de enfrentar la pequeña coletilla de turnos de trabajo nocturnos que desembocarán en mis merecidas vacaciones...que al final por acumulación de días estoy acabando un poco torrao, chico...


Sin embargo el estar en el trabajo me obliga facilita el contacto con otros seres humanos, y uno de esos seres, conocedor de mi interés por los frutos silvestres y sus derivados, me trajo ayer -a mi último turno de tarde- ¡una cesta de moras!.
"¿Pero las moras no son cosa de principios del otoño?", ( digo yo siempre porque son las que recuerdo haber comido de la mata cuando era un pequeño animalillo salvaje ): ¡pues no!, porque ahora es la temporada de las moras de árbol, es decir, de los morales.


"Mora" puede ser un calificativo ligeramente incorrecto para referirse a una mujer árabe...


...que digo "ligeramente" porque -no sé por qué- me suena mejor que "moro", parece que el calificativo masculino encierra más acepciones negativas aún siendo muchachos asín de guapos:


Pero es que además ( fíjate como aproveché el vocablo para disminuir mi incultura enciclopédica ) "Mora" es el apellido de una escultora argentina, Lola Mora ( 1866-1936 ) con una interesantísima biografía que lucía así de guapa ya en aquellos tiempos:


Las moras protagonistas del día de hoy no son, como ya te imaginas, ninguna de las anteriores: son las moras de árbol, las moras de un moral, una fruta veraniega extremadamente delicada y sumamente jodida de recolectar. Son moras más gordas que las de la zarzamora...


...noooo, no esa zarzamora, esta zarzamora:


Mi heroico compañero de trabajo -el "ser" con el que tuve que interactuar- trepó a un moral por cuenta propia y me trajo un cesto repleto de ellas. Se trata de una proeza heroica porque subir a un moral abarrotado de esos pequeños frutos morados -¡claro!- rebosantes de zumo oscuro que dejan chorrear al menor roce pues ¡requiere muchos huevos!, y el muchacho, sin tener pretensiones eróticas hacia mi que yo sepa ni ná de ná, dedicó parte de su tarde del domingo a subirse al moral  de su suegro para traerme una cesta. Aún tenía algún manchurrón morado encima de una ceja el pobrecico cuando me pasó la mercancía...


...total, que gracias al detalle me vi esta mañana ( en un día libre que debería haber dedicado nada más a la vida social y mis asuntos más livianos ) con un arsenal de moras y sin posibilidades de comérmelas todas yo ni tampoco de repartirlas. Siendo como es un fruto muy delicado, que no soporta demasiado bien el frío de la nevera y que a consecuencia de los roces se deteriora enseguida, requería una utilización rápida y efectiva....¿y qué se me ocurrió?...
¡Pues licor de moras! ( gracias, Sue Ellen ).
Al igual que en mis post culinarios he indagado aquí y allá para comparar recetas y por fin he encontrado una fórmula magistral creada con un poco de mi inventiva personal y otro poco de aprovechar el conocimiento ajeno.......


Ah, que te pensabas, ¿que después de tanto rollo te iba a contar la receta'
...¡ hahahahaha ! 
...pues no, calamar. 
En parte por conciencia cívica, no vayas a malograr tu cesta de moras -en el dudoso caso de que tu también cuentes con un atractivo caballero que se suba a la rama para darte el capricho- utilizando una receta defectuosa y te salga un brebaje que solo sea capaz de beberse una Sue Ellen cualquiera cuando se le termina el agua de los floreros.
Primero hay que probar el resultado, y luego, si me queda tan super-bueno como para equiparse a la fórmula de la coca-cola pues....
¡Pues no sé!, porque ¿debería compartir la receta así alegremente o tendría que hacer un oportuno ejercicio de reflexión y registrar la patente para empezar a enriquecerme con los resultados de mis creaciones y poder dar el salto a la fama y no terminar otra vez así como...


Seguro que los budistas tendrían una oportuna reflexión que hacer ante este final que vuelve al principio, ¿o no?...

...bien, pues en castigo por ponerte filosófico cerramos el post con una versión de "Blueberry Hill" (porque tengo la vaga sensación de que "blueberry" es un término anglosajón que puede asemejarse a "mora", a "arándano" o a cualquier fruto silvestre de color oscuro que crezca en tus aledaños ), y el castigo es porque los intérpretes son Johnny Hallyday -que es inofensivo- y ¡Missss Celine Dion!
Yo con esta mujer y sus caretos me parto la caja: espectacular el rictus que me compone en el segundo 00:33 cuando Johnny termina su estrofa diciéndole "when I found you"...
Al final voy a hacerme super-fan de ella, en serio:


Prometo algo más coherente y sensato al término de mis vacaciones, con el licor de mora catado y el espíritu más ligero y alegre.

¡Feliz fin de Julio, Humanidad!

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo