sábado, noviembre 23, 2013

¡INFILTRADAS! ( 3 )

Amanecer en "El Chorrito Dorado".

Estuve soñando con Paco, mi difunto, y no puedo decir que fuera un sueño agradable: estaba de pie sobre mi cama, con una gorra de cuero, unos calzoncillos negros y daba saltitos agarrándose su cosa y jadeando "como me calientas Eudivigis, mira que tranca se me está poniendo"...es decir, que ese no era mi Paco, o era como si lo hubiesen poseido los demonios porque él jamás me hubiera dicho eso de la tranca conociéndome como me conocía...
..así que he despertado sudorosa, con el corazón acelerado y un poco fuera de mi misma. Y quizás por eso le he tirado una zapatilla a la cabeza a la enfermera que ha venido a preguntarme si "cambiamos-ya-los-pañaletes-abueli". Joder, la única batalla que de momento todavía le voy ganando a la edad es la de la incontinencia urinaria ( una victoria muy ajustada, es cierto, porque si me da la risa floja o un ataque de tos se me pierden los papeles ), y además y principalmente: ¿no le pagué un extra de escándalo a la puta Doña Cocleta para que no viniesen a tocarme los cojones?...¿QUE PARTE DE NO-TOCARME-LOS-COJONES NO ENTENDIÓ?
Me he puesto uno de los modelitos negros que la pájara de ayer me colocó tras visitar su peluquería ( yo que siempre he echado pestes contra el negro que no me lo puse ni yendo de viuda y ahora ya me ves correteando por ahí igualita que un grillo pero con problemas de cadera ), y he bajado arrastrando mi pierna al comedor sin peinarme demasiado porque ¡afortunadamente! ese corte ala de cuervo difunto no parece que vaya a darme  mucho trabajo en ese aspecto.

El comedor...

Acostumbrada a tomar en casa mi cafe con leche y mi sobao, el panorama que tengo a la vista me desborda. A pesar de ser una enorme estancia de colores claros y llenas de ventanas a través de las cuales entra muchísima luz y se disfrutan hermosas vistas  ( las que imagino promete "El Chorrito Dorado" cuando te pide el número de cuenta ), en realidad no deja de ser un escaparate de las pequeñas tristezas y miserias a las que estamos condenados el común de los humanos gracias al jodido paso de los años: un batiburrillo de cacharros ortopédicos, bastones, sillas de ruedas y frasquitos de medicación mezclados con bollería industrial insalubre, mermeladas de colores, tazas de cafes con leche y dentaduras postizas mascando montones de cosas fatales para las arterias pero totalmente encantadas consigo mismas. Todo ello con media docena de individuas que parecen sacadas de los plai-bois que mi Paco guardaba debajo del colchón y que supongo están destinadas a alegrar el pajarito a los residentes más que a hacer nada de utilidad.
Y entre todo eso, mis Invisibles, unas Invisibles exultantes que nunca fueron menos invisibles: Úrsula y Reme con los pelucones rubios y sendos chandales rosa chicle, y la Sole con su corte de no-pelo y una especie de uniforme de camuflaje que la hace parecer un extra flacucho y perdido de "La Chaqueta Metálica". 
Las tres están visiblemente encantadas untando mantequilla en los bollos, bebiendo zumos de procedencia ignota y echándose al cinto pastelillos recubiertos de cremas con colores indescriptibles.
"¡Udi" exclama la Reme sin duda deseosa de limar asperezas tras nuestra divergencia "salón-de-belleza" de ayer " ¡Hay un bufete con montones de cosas de las que puedes coger lo que quieras, y sin que nadie te diga nada! ¿quieres que te acompañe a cogerte el desayuno?"
Tanta buena disposición no me ablanda, y voy a contestarle algo cuando aparece una de las niñatas ( no puedo definirla porque todas me parecen iguales, como supongo que les pasa a ellas con nosotras las viejas ) que me dice como si me conociera de toda la vida:
"¡Hooolaaaa!¿que te traigo hoy, bonitaaa?"
"¿Como que hoy? No estuve ayer" gruño.
Mis amigas me miran con gesto fúnebre y es la Sole alias-Teniente-O'Neil quien me susurra:
"Es que son así, Udi hija, no seas borde"
La Sole tiene razón. La vena antisocial esa mía tan jodida se me está yendo de las manos y no puedo circular así por al mundo civilizado, por lo cual  hago un esfuerzo para sonreir a la muchacha que a esas alturas ya está cambiando el peso del cuerpo de un pie a otro como si estuviese a punto de hacerse pis encima, y respondo
"Gracias, bonita. Solo quiero una taza de café bien cargado con cinco terrones de azúcar, ¿puede ser?"
La chica dice aliviada que sí con la cabeza y luego desaparece. Entonces me vuelvo a mis Invisibles, más taciturnas ( supongo que ante mi desayuno espartano contemplan ahora sus platos llenos de calorías vacías y grasas saturadas con gesto de culpabilidad ) y pregunto:
"¿Hemos descansado bien? ¿Podemos hablar ahora un rato como mujeres adultas?"
Todas se miran unas a otras y por fin es la Sole quien contesta
"Cojones Udi, acabamos de aterrizar aquí después de una huida como las de las películas. Déjanos un poco de vidilla, coño..."
El bendito Ernesto asoma de repente la cabeza por el escote del chandal de la Úrsula -por si nos habíamos olvidado de él- y dice "guau" con un poco de arrogancia. Esto le da pie a ella para crecerse, ponerse en pie y empezar a hablar señalándome con una uña rosa:
"Te crees que eres la jefe pero habría que ver porqué te lo has creído: ¿porque puedes pinchar las ruedas de los coches con la mente?...¡ja!:..¿y qué es eso comparado con los superpoderes de las demás?"
Gracias a ella ya tenemos a todos los residentes de las mesas de alrededor volviéndose para mirarnos con caras raras ( como bien sé la vida de los viejos es aburrida, y cualquier motivo de entretenimiento causa expectación ) y en ese momento agradezco tener los años que tengo y que solo se les ocurra que somos  otra banda de chaladas a falta de medicación... aún así veo unas cuantas mesas más allá al grupito de viejetes salidos de la piscina, incluido el de las gafitas de buceo, y todos me contemplan con una cara de espanto que me inquieta como si se acabasen de confirmar todas sus sospechas ¿Habrá que cambiar de gallinero antes de lo previsto?...
"Esto está programado para estar aquí unas cuantas semanas, ¿vale?" susurro en tono conciliador esperando así disuadir a Úrsula de dar el siguiente paso, que preveo va a ser subirse a la tabureta " No os estoy pidiendo que os pongais las capas y salgais volando, solo quiero hacer planes de futuro y pensar una estrategia para después, ¿no?... " ahora me vuelvo a Úrsula, que como siempre está montanto el chow y digo enseñando dientes" pero entretanto no vamos a ser cazurras y mantengamos el camuflaje, ¿vale?"
"Si, es verdad...por ejemplo, ¿que tal si nos entretenemos en ahogar abuelitos en la piscina como intentaste hacer ayer con ese tontolculo de allí?" susurra la zorra de la Úrsula haciendo un gesto con la cabeza hacia Gafitas-De-Buceo, y me cuesta un triunfo contener mi poder y no lanzar una onda expansiva alrededor para cargarme todo lo que encuentre "Si eso es un camuflaje, me como a Ernesto ahora mismo"
El tonto del Ernesto lanza un chillido porque me supongo que ve perfectamente capaz a la gorda de meterle entre pan y pan y echárselo al cinto, y por fortuna eso ocasiona una oleada de amor septuagenaria-canino que Reme aprovecha para intervenir como mediadora abandonando sobre su plato una mini salchichita grasienta untada en huevo frito.
"Udi, no quiero darle la razón a ella pero es verdad, estás un poco fuera de ti con todo esto. Si es que todas lo estamos, porque seguro ya hay un montón de gente buscándonos por ahí y no sabemos lo que va a pasar cuando nos encuentren...por eso sí, es mejor ser discretas y no usar los poderes pero sobre todo hay que tratar de llevarnos bien, ¿no?"
Reme ha puesto el tono de abuelita sensata que convence a cualquiera y por eso Sole y Úrsula asienten con vehemencia mientras yo me dejo resbalar por el respaldo de mi silla con el ánimo color cucaracha y tratando a la vez de convencerme de la sensatez de sus argumentos.
"Vale, lo he cogido. Voy a estar callada, no voy a decir nada y voy a dejar que sigais con vuestro rollo de viejas ricachas haciendo el tonto y poniendo en evidencia que sois más fáciles de camelar que un niño con una piruleta. Es más, si tanto molesto podemos repartir la pasta y marcharnos cada una por su lado, ya que parece que siempre soy yo la vieja borde que todo lo ve mal."
"Ay Udi por Dios que no es eso" dice la Reme
"¿Repartirnos qué pasta?" opina en su lugar zorra-Úrsula "¡le diste casi todos nuestros fondos a Doña Cocleta!" intuyo una arenga a propósito de mis escasas dotes como administradora pero en su lugar la gorda compone un gesto pícaro, se echa adelante y dice "...necesitamos más pasta, ¿no, chicas?"
A la Sole y a Reme les da la risa floja no me preguntes porqué, me supongo que he llegado tarde a la conversación y todas están ya al tanto de algo que yo no sé. Tengo que inclinarme sobre la mesa para evitar que Miss Úrsula haga una declaración de intenciones para todo el comedor y decirle en voz baja:
"Vaya...¿y que propone nuestra nueva jefa?"
Úrsula deja de masticar lo que sea tenía en la boca, lo echa a un lado del moflete con la habilidad de un hamster y murmura:
"Cuando tenía quince años un banco embargó la casa de mis padres y nos puso a toda la familia de patitas en la calle....desde entonces siempre he querido hacer esto: ¿porqué no le pegamos el palo a unos de esos CABRONES?"
...debo reconocerlo: tanta mala uva y jodida ira acumulada en la zorra de Úrsula terminan por ponerme cachonda. Por primera vez miro a la gorda con gesto de estar gustándome lo que estoy viendo y respondo en voz baja:
"...joder, ¿porqué no?"

Más tarde, en la playa.

Aunque no es temporada alta, luce un cielo azul clarito y la temperatura es suave, así que hay centenares de viejales andando por la orilla del mar haciendo kilómetros playa arriba y playa abajo como si les fuese la vida en ello.
Nosotras cuatro, en su lugar, estamos sentadas en un banco de espaldas al océano mirando una sucursal de SuperCaja, con unas gafas de sol de camuflaje que hemos comprado por una minucia en un puesto de toallas, flotadores y sombrillas.
Las cuatro tenemos las manos cruzadas en el regazo y las cuatro observamos a nuestra presa mordisqueándonos el labio inferior. Es una oficina pequeña enclavada en el mismo paseo marítimo, con todo el escaparate un poco como descolorido y polvoriento por aquello de estar de frente expuesta al sol y el viento marino, pero sin embargo hay un tráfico continuo de personas, en su mayoría turistas de paso o jubilados como nosotras que están allí huyendo de las inclemencias del invierno y van a consultar como anda el cobro de sus pensiones.
Debo reconocer que ha sido Úrsula quien nos ha contado lo del furgón blindado que sin duda a cierta hora pasará bien a recoger pasta o bien a recargar ese cajero en el que las parejas de ancianitos pasan horas como si estuviesen echando una partida a la plai-esteision que tiene mi nieta y no sacando dinero.
"Hay que coger bien el punto para pillar el día de la semana que más cargados vayan y más rentable nos salga el palo" nos informa la Úrsula como si llevase toda la vida atracando bancos y no malcriando al tontolculo del Ernesto y haciendo tartas incomibles.
"Aquí no viene nadie a meter nada, solo vienen a sacar" susurra Sole O'Neil tras sus gafas de sol  con gesto de tía dura "Hay que pillar a los del furgón cuando lleguen a recargar el cajero, ese es el momento."
"¿Pero como lo vamos a hacer?" gimotea Reme superada por sus circunstancias "¡porque eso es más delito que robar a los MalQueda!"
"En realidad solo vamos a hacer falta dos" explica Úrsula " Cuando los vigilantes bajen con la pasta yo paro el tiempo, Udi revienta las ruedas del furgón blindado y entre las cuatro cogemos el saco y salimos corriendo"
"Corriendo la que pueda" tengo que resoplar.
En ese momento una especie de furgoneta grande con ventanas pequeñísimas y aspecto de trasto acorazado aparece resoplando a la vuelta de una esquina y con muy poca prisa renquea y por fin se detiene ante la sucursal.
"¡Son ellos cojona!" sisea la Úrsula clavándome las uñas en el dorso de la mano "¡los del furgon blindao!"
En el super trasto se abrenn dos puertecillas y emergen dos tíos como dos armarios vestidos de uniforme y bastante bien plantaos que hacen cuchichear a la Sole:
"..y mientras está el tiempo parao podremos bajarles los pantalones?"
"¡Pero Sole joderse que estamos implicándonos en un acto delictivo!" tengo que decir rescatando mi vena de vieja chunga "Para ver señores en calzoncillos hay establecimientos en los que si les das suficiente pasta van a enseñarte hasta el culo, pero este no es el lugar para esas cosas¿entendido?...aquí vamos a prepretrar un atraco o como cojones se diga"
"Pobrecilla déjala si tiene antojo de bajarle el pantalón el guardia que eso no perjudica a nadie", me contradice Úrsula -claro- "lo importante es que no haya daños personales. Ahora hay que establecer un dispositivo de vigilancia aquí mismo y hacer un estudio de qué día sacan o meten las bolsas más gordas para elegir el momento para dar el palo, ¿estamos?"
"Oye Ursi pero seguro que tu no has hecho esto nunca en tu vida" le dice la Reme en su  nuevo rollo de chica-de-oro y cuando la oigo llamarla Ursi siento que se ha marcado un antes y un después en la relación.
"Claro que no tonta,pero he visto los telefils y como lo planea la gente que entiende. En estos casos lo que procede ahora es ir tomarnos un coctel y a brindar por nuestros exitos futuros, ¿qué os parece?"
"Yo estoy seca como una bacalada después de esta sentada bajo esta solina. Me apunto" dice la Sole.
"Y yo tambien...¿habrá diaquiris?" pregunta Reme sacudiéndose el trasero del chandal rosa "Siempre he querido tomar un daiquiris.."
"Pues yo necesito andar un poco a ver si estiro la puta cadera" respondo en voz baja un poco resentida porque mis Invisibles ya no son mis Invisibles "Id vosotras y luego nos vemos en la comida."
"¡Pero Udiiii!" gimotea la Reme haciendo un pucherito pero Sole y su amiga "Ursi" la cogen cada una de un bracete susurrando "dejala tranquila" y se la llevan a empapuzarse...

...yo, cuando me quedo sola, por primera vez me doy la vuelta y miro el mar.

Dejo descansar la vista perdiéndola en el horizonte, aspiro con cuidado como huele el aire, permito que el sol me cosquillee la piel del rostro y me haga estornudar, y por primera vez desde hace tiempo me siento disparatadamente bien.
Me saco los zapatos, me los meto bajo un brazo y bajo a la orilla del agua como si fuese pisando cristales, pero con una sonrisa en la cara.

Porque hasta que no he llegado hasta este punto, no me he acordado de algo que se me ha olvidado en alguna parte del camino estos últimos años.

Y es nada más que sigo viva.

¡Viva!

...joder, ¿no es estupendo?

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo