domingo, agosto 16, 2015

MI INCREIBLE VERANO GAY


Ahhhhh ya estoy de vuelta.

Ha sido tan rápido y fugaz como el cuesco de un conejo, pero al mismo tiempo ha estado muy bien aprovechado porque he pasado casi todo el tiempo viajando y lo que es mejor, en buena compañía. Gracias a eso he podido olvidarme totalmente del rollo laboral ( que es de lo que se trata ¿no? ), descansar mucho y terminar no con ganas de volver a la faena -decir semejante barbaridad sería una gran mentira-, sino al menos con fuerzas recuperadas. He practicado además el apagón tecnológico a pesar de que escribir aquí no es justo lo que más me cansa, de hecho me gusta hacerlo, pero un poco de desenganche de loa cacharritos electrónicos también es saludable: estuve tentado de hacer una facebook-experience blogosférica publicando cada dos por tres fotografías y chorradas sobre lo que me iba sucediendo, luego me terminó pareciendo que iba a estar más preocupado de las publicaciones que de lo que sucedía a mi alrededor y al final me auto-disuadi de la idea.

El título tramposo-mamporrero viene a cuento porque he estado una semana en Sitges, con su conocida fama de meca gay mediterránea, y aunque no ha sido la primera vez que estoy allí sí va a ser la primera en que resumo mi experiencia por medio de unas cuantas verdades universales que de nuevo he vuelto a constatar. Vamos a verlas:

LOS GAYS MAYORMENTE ESTÁN MÁS BUENORROS QUE LOS HETEROS


Antes de iniciarme en asuntos amatorios con caballeros los únicos gays que conocía eran señores bajitos y calvos con gabardina que intentaban meterte mano si frecuentabas determinados cines locales. "¿Ese va a ser mi destino si decido relacionarme sexualmente con otros tios? ¿Con ese tipo de personal voy a tener que lidiar?" me preguntaba, porque una parte de mi creía que los gays eran gays porque eran tan feos que no habia señora alguna que quisiese acostarse con ellos. 
Error, claro: para empezar y como dice una amiga mía, porque todo el mundo ( homo o hetero ) tiene su público y si busca con interés casi siempre logra encontrar alguien dispuesto a llevarlo al huerto, no es necesario desesperarse y probar con seres de un sexo que previamente no te atrae ni tampoco andar incordiando a otras especies de mamíferos ni a tus animales domésticos.
Y lo segundo porque guapos y feos los hay en todos los bandos, pero he llegado a la conclusión de que los gays, sea por la razón que sea, están más buenorros que los heteros. La prueba es que en mi ciudad, donde la proporción de gays por metro cuadrado es la "normal", el número de tíos guapones que me encuentro por la calle es infinitamente inferior del que puedo encontrarme en un lugar con una desacostumbrada concentración de homosexuales como es Sitges.
Conclusión: los gayses en general están más potables. Otra cosa es aquello de "los verás pero no los catarás", lo que me lleva a la segunda verdad universal:

CONTINÚO SIENDO POSEEDOR DEL DON DE LA INVISIBILIDAD


Déjame tirado en la arena de una playa con un relativamente alto nivel de cancaneo y ya pueden pasar horas y horas que terminaré churruscado y seco como una bacalada sin que un solo ser humano se acerque a decirme ni siquiera "hola que hora es". Es que ni siquiera me van a preguntar "se encuentra usted bien" si empiezo a mostrar síntomas de deshidratación y convulsiones, es simplemente como si yo no estuviera ahí. En el trasfondo de esto hay una conjunción fatal de varios factores: que  no soy evidentemente el Aston Kutcher ese y hay otros lugares más gratos hacia donde dirigir la vista que a mi poco vistosa anatomía... luego está mi incapacidad para la interacción social, que debo transmitir de alguna manera química a través del aire a modo de feromonas pero con efecto contrario, consiguiendo que a la gente pues como que le cueste un esfuerzo sobrehumano reparar en mi y dirigirme la palabra...y de verdad que me ducho todos los días y trato de mantener el aliento fresco, no van los tiros por ahí.
Seguramente esa discriminación social hacia mi persona ha conseguido que me haya adherido casi sin querer a otra de las verdades universales estas:

HACER DE MARICAMALA: EL DEPORTE GAY POR EXCELENCIA


No, cariño, ni footing ni spinning ni running: el deporte más practicado por la comunidad y que no quema calorías ni baja michelines es el hacer de maricamala y poner a parir al personal por la simple diversión de hacerlo. En Sitges hay un lugar llamado la plaza de la Industria repleta de terrazas en las que las sillas se apiñan unas contra otras, los cócteles te salen a mínimo 8 euros y montones ingentes de gayses se colocan como en el cine a ver pasar al personal y hacerle un traje a cada uno que pasa por delante. El tráfico humano es muy abundante gracias a lo cual la labor de despelleje de los transeuntes es muy divertida y en las horas puntas hay bofetadas para coger un puesto de primera fila terracera...
...un joven atractivo, bondadoso y con principios como yo nunca creyó que fuese a caer en semejante pozo de perversidad y maledicencia pero quizás por esa olímpica ignorancia que el mundo gay me demostraba, sentí que dedicarme a maricamalear era una venganza en consonancia.
Y a eso dediqué parte de las noches, a beber mai-tais y cosmopolitans y carcajearme de la peña.
Que maldad, diossss. Y que mareos, jaja.
Gracias a esta labor de observación que además de hijoputesca tenía un poco de científica, pude constatar la siguiente verdad universal:

LOS GAYS-CLICHÉS NO SON UNA INVENCIÓN



Como evidenciaba Mr. Mochuelo en su gran opera prima literaria titulada "Quien es quien" ( ¡clic! ), hay un alto porcentaje de la población gay que puede ubicarse en una u otra categoría o estereotipo, pero sobre todo y atendiendo a las modas hay una serie de modelos archirepetidos que terminan por causar aburrimiento ¡y hasta confusión!, porque a ratos ya no sabía yo si el chulazo que estaba viendo era el mismo que había visto hacía un rato o era alguien distinto ( claro que ahí también tenían mucha culpa los mai-tais ): 
...que si el cachitas rapado con barbitas de tres o cuatro días...
...que si el oso barbudo con tripilla cervecera y cara de ir contra el sistema...
...que si la petarda musculosa con pantaloncitos cortos de deporte marca-paqueteros y camisetas transparentes casi inexistentes...
...que si las inevitables drags promocionando algún chiringuito discotequero encaramadas a zapatones de plataforma con elevado riesgo para su integridad física...
Con todo ese ir y venir de gente repetida termina uno por comulgar con la siguiente y  última gran verdad universal de hoy:

LO POCO AGRADA Y LO MUCHO ENFADA


Siempre que paso más de un breve periodo de tiempo en un sitio con gran aglomeración de gayses acabo aburrido, harto y casi añorando mi aburrida normalidad provinciana. No por los gayses en sí mismos, que imagino que uno acaba igual de saturado por recibir constantemente el mismo estímulo sea en una meca gay, en un certamen de bomberos, en un congreso de bailarinas de strip-tease o en una reunión de cocineros chinos... pero al final se acaba por echar de menos eso, la entrañable diversidad que supone el día a día en el que la realidad en torno a uno no está monopolizada por un grupo en concreto.
Sitges es un pueblo muy bonito y sí, se lo puede pasar uno muy bien, pero más allá de una semana le hace a uno pensar si no se estará volviendo hetero porque aún perteneciendo uno al colectivo se termina acabando hasta el mismo culo gorro de gays. No hasta los pintorescos extremos a los que llega este simpático señor...

¿De donde saliste, Genaro hijo?

...pero ay, con ganas de desintoxicarme y volver a emocionarme al ver pasar a algún chulazo porque haga dos días que no he visto ni un tío potable.

Esta entrada merecía como colofón una música supermariquitiguay y para celebrarlo he encontrado este tema en el "gay chart music", algo que no sabía que existía y que debo agradecer también a esta entrada tan marica que me he cascao el enterarme de su existencia...es buenísimo, uff:


Un abrazo a todos y muy feliz semana entrante a todo el mundo, sobre todo para mi aunque toque volver a recoger la vida donde la dejé quince días atrás...

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo