jueves, octubre 19, 2006

QUINTO CAPITULO


...ya no se si hay quien se acuerde de que iba el rollo porque esto está siendo más trabajoso que el parto múltiple de un cetáceo, y luego entre mis experiencias con los psicotrópicos, el fin de semana de mambo con la chica de los girasoles y las ferias y fiestas por el cumpleaños de Pon, me ha quedado el cuerpo y las neuronas fuera de combate... bueno, ya estamos de vuelta, una sinopsis para quien se acabe de incorporar y no quiera calzarse los cuatro capítulos anteriores ( muy pero que muy mal hecho, por supuesto, jaja, pero bueno, de todo hay ):

Sinopsis
Una historia que se desarrolla en el presente y en el pasado, una chica y una mujer que son la misma persona llegando en dos épocas distintas a la casa, la primera dispuesta a pasar otro verano aburrido, la segunda en busca de sus recuerdos... un par de machirulos, un poco de calorcito, ya se esta fraguando el drama...
Adelante...
Ah, y la fotografía, de mi amigo miguel r-p-n, de nuevo muchas gracias por poner luz y agua salada en mi relato...

Ayer

Estuvo tumbada boca arriba un rato, intentando hacer que se había olvidado de su primo cuando este apareció junto a ella, sacudiendo la cabeza y salpicándola de gotas brillantes.
- ¡Idiota! -protestó al sentir en su piel el sobresalto del agua fría-.
- ¿No vas a bañarte, pelirroja?
- Por ahora no. Y no me llamo "Pelirroja", para que te enteres.
- Bueno, no hace falta ser desagradable. Otro día vengo solo y ya esta.
- No te pedí que me acompañases -replicó enfadada aunque sabía que no era la mejor forma para comenzar el verano placentero que había imaginado- Siempre he venido sola, puedo seguir haciéndolo, guapito de cara.
Daniel la contempló un instante con gesto burlón, luego recogió su toalla y se alejó un par de centenares de metros por la playa solitaria.
"Estupendo" bufó para si misma arrojando el libro en la arena "cuando aprenderé a morderme la lengua. Como dice mi amiga Susi, los tíos buenos solo esperan que abras la boca para decirles lo buenos que están, así que si no quieres más que un poco de sexo, recuérdaselo de vez en cuando y abstente de conversaciones inteligentes..."
Pero en aquel momento se negó a acercarse con ánimo conciliador a su primo, le observó de reojo estirar los músculos al sol,evidentemente satisfecho de si mismo y se tumbó a su vez boca arriba y resoplando.
"Cretino".

...no supo si pasó mucho o poco tiempo, se quedó adormecida con la agradable sensación de notar su piel caldeada y a la vez sentir la brisa proveniente del oceáno refrescarla esporadicamente, con el rumor de las olas de fondo.
Cuando una sombra se proyectó sobre su cabeza creyó que era Daniel que venía a pedirle disculpas, pero se encontró a José, el hijo de Dolores, con una sonrisa que solo cabía calificarse de "temerosa".
- Hola... ¿te importa que me siente contigo? -miró a uno y otro lado con cara de broma y añadió- ...con tanto espacio vacío resulta un poco absurdo que estemos cada uno por nuestro lado, ¿verdad?
Se incorporó rapidamente, vió que Daniel había desaparecido y sonrió también.
- Claro, siéntate. Yo soy Laura.
El chico le estrechó con rapidez la mano en lugar de besarla como ella había esperado.
- Yo soy José.
- Lo sé. Te he visto en la casa, pero siempre parecías tener prisa por ir a algún sitio -bromeó ahora ella-.
El rostro bronceado del chico se ruborizó un poco.
- Es cierto... bueno allí la situación es algo distinta, tu eres la hija de los dueños y mi madre y yo somos "personal del servicio". Aunque tu familia intente ser agradable... en fin, ...hay siempre ahí algo, una línea que separa tu lado y el mío...
- Bobadas -sentenció Laura- Me llevo mejor con tu madre que con la mía. Y creo que tu y yo también vamos a llevarnos bien...oh Dios, ¿porque no apareciste ningún año hasta ahora? Me he vuelto loca todos estos veranos en esa casa llena de mujeres...
Jose sonrió un poco.
- Es el primer año que estoy aquí. Normalmente paso los veranos con mi padre, en las islas.
- ¿Con tu padre?...vaya, pensé que tu madre...-luego se mordió el labio inferior tratando de mostrar un arrepentimiento que no sentía-...perdona, no quiero meter la nariz donde no me llaman...solo es que Dolores nunca nos contó que...
-...bien, entonces será mejor que te lo cuente ella si quiere hacerlo, ¿no crees?
Le tocó a Laura enrojecer violentamente.
- ...me parece estupendo...ahora ¿nos bañamos un poco?... el sol está pegando duro...


Tras media hora larga de chapoteo y bromas acuáticas estaba a punto de llegar a la conclusión de que José era una perfecta alternativa a su primo, cuando vio a este último de pie en la orilla observándoles jugar en el agua.
- Mira, es tu primo. ¿Vamos a saludarle?
- ¿No le conoces ya?
- Hum -dijo José con un gesto vago- Superficialmente.
- Vamos entonces. Será interesante.
Según se acercaba y veía con mayor claridad su cabello negro como la noche y los ojos tan intensamente azules, supo que Jose tendría que hacerle algo más que unas aguadillas para ocupar el lugar de Daniel.
Jose también parecía un poco azorado y Laura lo interpretó como una nueva señal de respeto hacia esa “línea” que él veía y en la que ella nunca había pensado. Así que pasó su brazo alrededor del de José y dijo sonriendo:
- He conocido al hijo de Dolores. Me está haciendo un poco de compañía. ¿Os conoceis ya?
Le sorprendió ver que Daniel repetía el mismo gesto indeterminado.
- Bueh... Nos hemos visto por ahí, sí...-luego se volvió hacia ella clavando en su rostro aquellas pupilas radiantes que le anulaban los sentidos-...oye pelirroja...quiero decir, Laura... lamento lo de antes, ¿vale?... soy un idiota.
No era amiga de hacerse de rogar y menos ante hombres como aquel, extendió la mano y respondió:
- Tu eres un idiota y yo soy un poco tonta, es fácil que lleguemos a entendernos. Choca esos cinco, estamos en paz.
Le invadió una oleada de sensualidad al sentir el contacto de la mano de su primo contra la suya. Reparó en como el bañador del chico se había dejado caer un poco más de lo normal, dejando ver entre la cadera bronceada y el elástico de la prenda una línea de piel blanca. Se preguntó si todo sería igual de blanco más abajo, luego se volvió a José y tuvo la impresión de que él también contemplaba ese trozo de piel blanca como considerando las implicaciones de cruzar esa frontera.
“...¿me estoy volviendo loca?”
Intentó camuflar su desconcierto estrechando la mano de José y exclamando:
- ¡Que la paz sea contigo también! Ahora estrechaos la mano vosotros y habremos cerrado nuestro círculo.
Vio a Daniel extender su mano con cierto recelo y a José titubear antes de extender la suya. Luego, una vez que juntaron sus palmas, el tiempo pareció detener su curso un momento dejándoles congelados en aquel instante: Daniel reteniendo en la suya la mano de José mientras le perforaba con esa mirada azul que era como un cuchillo; José tendiendo su brazo de forma tal que parecía que Daniel lo sujetaba para no dejarlo caer; Laura, que había puesto los dedos sobre el hombro de cada uno de los chicos al animarles para ese gesto, se quedó allí prendida como si les recorriese una corriente eléctrica mientras se preguntaba qué era lo que estaba pasando.
...fue José el primero en romper el lazo con una risa un poco forzada:
- ¿Qué tal si vamos a beber algo fresco a la casa antes de que vuelva la caravana de mujeres?...estoy seco...
Laura y Daniel aún tardaron unos segundos en reaccionar antes de recoger sus cosas y emprender despacio el camino a la casa.

Disfrutaron una comida propia de la estación con tomates maduros aliñados con aceite de oliva, pescado a la plancha, pan casero, fruta y un vino blanco semidulce que por supuesto Laura no probó, pero en el cual tampoco reparó ocupada como estaba en repasar todos los acontecimientos de la mañana, planteandose alternativas, buscando respuestas...
Después de la comida todo el mundo desapareció dentro de sus habitaciones para pasar las horas de más calor en penumbra y silencio. Laura por su parte se quedó tirada en uno de los sofás del salón, procurando dejar la mente en blanco y no pensar en nada. Sin embargo había sentido la energía especial que había flotado entre los tres aquella mañana, algo difícil de explicar que de algún modo se había puesto en marcha y ahora sentía su vida puesta a rodar sobre unos raíles, en dirección desconocida.
“Me pregunto si ellos habrán tenido la misma sensación...”
Luego se quedó dormida.

Hoy

No había más que hacer, así que se puso el bikini, un sombrero de paja enorme, unas sandalias de cáñamo y se dirigió a la playa con la toalla y un libro en un capazo. Mientras se dirigía hacia allí con la brisa marina azotandole el rostro y pugnando por arrebatarle el sombrero, la volvieron a asaltar los recuerdos del pasado, se vió a sí misma una y mil veces haciendo aquel mismo camino, siempre sola...
"No, siempre no... el último verano fue diferente, ¿verdad?... pero porqué tengo tan poco claros aquellos años en mi cabeza..."
Antes de llegar escuchó el petardeo de un motor y se volvió justo a tiempo de ver la motocicleta de José deteniéndose junto a la casa.
- ¡Eh! -gritó agitando el brazo- ¡Estoy aquí!
Vió que el hombre se volvía a contemplarla y pasados unos instantes agitaba el brazo también a modo de saludo.
Se sintió un poco estúpida al ver que ni él hacía amago de acercarse ni tampoco ella se decidía a volver hacia la casa, paralizada en una de esas cadenas de pensamientos que tanto la enloquecían " si vuelvo pensará que no me fio de él y no quiero dejarle solo en mi casa, pero por otro lado que bobada, como no iba a fiarme, igual lo que se piensa si vuelvo es qué-se-yo, los hombres todo lo interpretan como si una no hiciese más que mandar señales sexuales como faros en la noche, "ven y fóllame", ¡pero que disparate!; es simplemente educación, lo más correcto es saludarle y preguntarle qué tripa se le ha roto, como he podido pensar que él va a pensar que yo quiero sexo solo por volver a la casa al verle llegar, ¿será el subconsciente, algún recuerdo enterrado?, pero lo mejor será que le deje hacer sus cosas, no parece muy comunicativo ni muy a gusto conmigo por alguna razón que no logro explicarme..." ...al fin sacudió la cabeza furiosa consigo misma y se decantó por una solución intermedia:
- ¡Voy a la playa un rato !- gritó- ¿Necesitas algo?
José hizo un gesto como despidiéndola, no necesitaba nada.
Sorprendió en su interior un pequeño sentimiento de decepción.
"¿Pero de que vas, Laurita?" se preguntó enojada consigo misma reemprendiendo el camino hacia la playa y rebuscando el móvil en el bolso.
Tecleó un número rápidamente y espero contestación:
-...¿Sara?...no, no pasa nada... solo necesitaba oir tu voz...

Continuará, y no es una simple amenaza, va totalmente en serio, jaja.
Un abrazo a todos.


El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo