jueves, agosto 10, 2017

KAPINGAMARANGI: TAN LEJOS, TAN CERCA. El momento Doctor-Who.


Dicotomías existenciales.

En mi realidad habitual he pasado un mediodía disfrutando una idílica piscina en la que no estaba más que yo, porque persiste el viento del NE y gracias a ello las temperaturas diurnas continúan sin superar los 20º. El cuerpo no pide bañador sino manta eléctrica.

Mientras en mi realidad uto-dis-tópica, mi yo más lanzado y putón verbenero ya ha contratado la cabina telefónica voladora sideral del Doctor Who - mejor conocida como "Tardis"- para un viaje rapidito y sin escalas a mi nuevo paraíso perdido personal...¡Kapingabanana!...

...digo marangi...

Vistos los rostros a elegir del Doctor  y que ninguno conseguía dar el perfil adecuado ( pensando en mi concepto de "viaje bien aprovechado" ejem-ejem ), he conseguido contratar como auxiliar de vuelo a un compañero esporádico del Doc que me pone mucho más y con el que el trayecto va a resultar mucho más interesante: ¡el mismísimo  y simpatiquísimo Jack Harkness!

Jack, enseña la patita...

¿Qué me dices?...¿que Jack tiene escasas posibilidades de escapatoria encerrado en una cabina telefónica con un tio salido? Lamentablemente no va a ser tan fácil dar rienda suelta a mis deseos deshonestos: la Tardis es más grande por dentro que por fuera, y su interior tiene el aspecto y las dimensiones aproximadas de un puticlub de lujo:

Interior de la Tardis.
Fíjate si no tiene sitios Jack donde esconderse...

Lo único que me resta es averiguar la respuesta a una importante pregunta: 

¿Aceptará mi Sex-Machine la propuesta de dejarlo todo tirado y largarse conmigo al Fin del Mundo?

"¿Te vienes a Kapinmarangui, bollazo mío?"
"No sé-no sé...¿eso no suena como a burundanga?"

Ay...

Es que si él no viene, ¿qué hacemos?

Pues estar bien, ¿no Conchi?


El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...no,no estabas pero te tenía ahí, en el corazoncito...