miércoles, agosto 29, 2007

TEORIA DE LA RELATIVIDAD


...esta reflexión tan inmediata surge gracias a mi dulce amiga Rosa de Fuego, a la que mando un beso desde aquí. A mi post de ayer de "Agosto" ( que iba un poco así como entre suspiro y suspiro ), respondió con un comentario extremadamente cariñoso sobre los sentimientos que a ella le sugería este mes que tan duro ha sido con su país. Un comentario que me ha hecho reflexionar durante la tarde sobre eso, sobre la relatividad de las situaciones y los sentimientos: ahi estaba yo, suspirando como el osito Winnie-Poo sin su tarro de miel por la marcha del verano y otras fruslerías mientras allí en Perú intentan reconstruir un mundo que se ha venido abajo en un abrir y cerrar de ojos...
La cuestión no es comparar, por ejemplo, mis depres cuando me toca currar muchas tardes seguidas con el cambio climático pongamos por caso, está claro que no tiene fundamento colocar ambas cosas en la balanza porque no son comparables ni viene al caso. Cuando no se tiene precaución con las escalas de medida, los resultados son disparatados...
...pero esta relatividad existe también a nivel de la calle, en nuestro minúsculo mundo personal de familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo...saber que lo que me importa a mi no es la preocupación fundamental del resto, y que hay cosas en las que ni tu ni yo ni siquiera pensamos pero que para él o ella pueden resultar la diferencia entre un día feliz o una jornada absolutamente desgraciada.
Y que detalles aparentemente sin ninguna trascendencia para nosotros pueden hacer feliz a una persona, y que palabras o gestos no meditados pueden causar daños insospechados.
Es imposible moverse por la vida sin repercutir en la vida de los que nos rodean porque en eso consiste la vida, en entrar en contacto con el medio e "interaccionar", porque sino, ¿para que viniste, chico? Y del mismo modo que no podemos subsistir sin acarrear la muerte de otros seres, animales o plantas para alimentarnos, y nuestro bienestar depende del fin de su existencia, y no podemos caminar por un prado sin causar la muerte accidental de qué-se-yo, una hormiga o un escarabajo pelotero que pasaban por allí, pues de ese mismo modo inconsciente vamos a proporcionar felicidad a unos y dolor a otros solamente por ser quienes somos y sentir como sentimos.
A menudo es inevitable, pero si somos conscientes de la relatividad de las cosas, de que nuestros valores, nuestros anhelos y nuestras emociones son diferentes, si tratamos de respetar hasta donde podamos, intentar ponernos en la piel del otro antes de hacer nada o emitir juicios apresurados, tratar de comprender, de sentir lo que los demás estan sintiendo, esos daños inevitables pueden reducirse hasta un límite que...oh, maravilla, posibilita la convivencia entre unos y otros, seamos como seamos y pensemos como pensemos.
Ya está, eso era todo. "El sermón de la montaña", que se llama, jaja, por la montaña de obviedades y frases hechas que he podido largar en treinta o cuarenta líneas.
Con toda seguridad a más de uno y a más de diez se les ha ocurrido una reflexión similar en un momento dado, incluso a mi mismo se me pasa por la cabeza con cierta frecuencia.
Hoy me apetecía escribirla.
PD: La fotografía está extraida de una página muchisimo más interesante que lo que he venido a contar yo aquí hoy titulada "Biografias y vidas" ( www.biografiasyvidas.com ). Seguramente saber de las existencias de gente que han hecho algo positivo por el mundo aporta mucho más sobre esta teoría de la relatividad mía que todo lo que yo pueda decir.

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo