domingo, enero 04, 2015

¿QUE LIBROS NO FUISTE CAPAZ DE ACABARTE?



El otro día en una conversación con la progenitora, me decía que una amiga suya siempre le dice: "si un libro no te engancha, apárcalo y cógete otro, porque la vida es muy corta y ahí fuera te esperan montañas de libros que seguro sí te van a gustar más".
Me supongo que la progenitora y sus colegas, perteneciendo a ese grupo de mujeres catalogado como "de la edad madura", empiezan a hacer cálculos sobre el tiempo que les queda disponible y la manera de rentabilizar en qué lo invierten, porque cuanto más años transcurren más eres consciente del factor limitante que resulta eso, el tiempo...
Y digo yo que ese es un buen consejo para todo el mundo en general porque ¡es así!, hay toneladas de libros esperando a que les dediques tu tiempo y aún cuando te centrases solo en los interesantes, es probable que en una vida entera no te iba a dar abasto para leerlos todos. Yo antes llevaba como una cuestión de orgullo lo de acabarme hasta el final el libro de turno un poco en plan "a ver quien puede más, si él o yo"... 


Ahora creo que la amiga de la progenitora tiene razón y una vez dado al tocho que tienes entre manos su oportunidad para enamorarte, si no cumple las expectativas es mejor mandarlo al cajón y a-otra-cosa-mariposa...pero para demostrar que yo también he intentado gestionar bien mi tiempo vital no dedicándolo a cosas que no me chistan, he preparado este mini-ranking de Los Tres Libros Que Nunca He Conseguido Terminar De Leer, consciente de que me han salido estos tres pero ¡seguro que hay más!.
Cosa curiosa: tenía la sensación de haber hecho este ejercicio ya en algún otro momento ¡y justamente este mismo día, 4 de Enero! pero del año pasado, ya mencioné un par de estos libros en respuesta a algo que mi amigo Christian dejó sugerido en su blog... eso quiere decir que me repito más que los ajetes pero bueno, de todos modos es lo que me apetecía hacer hoy y por eso...¡allá te van!:

LOS LIBROS QUE NUNCA TERMINÈ


1 : El cielo raso -Álvaro Pombo


Que apuro me da porque este señor debe ser un escritorazo de tomo y lomo, pero chico, ni aún con esas referencias he conseguido terminar este ladrillete de mi biblioteca. 
Posiblemente el error estaba en mi: lo compré en aquella época de mi amanecer gay ( tu ya saaaabes mi amoooor )...


...cuando todo lo que llevase la palabra "homosexual" en la sinopsis argumental caía en mis ansiosas manos a toda velocidad. Bien es cierto que habitualmente mis intenciones no eran puras, esto es, me gustaba que salieran escenas de mandanga ( clic en mandanga si eres adulto ) y si pasaba hojas y el asunto no se animaba, me quedaba así como chof y pasaba al estado de somnolencia en poco espacio de tiempo.
¿Fue ese juicio libidinoso y carnal el que me empujó a juzgar así la novela del Sr. Pombo?
Pues no sé, pero lo intenté más tarde cuando ya los interneses daban acceso a todas las guarrerías que a duras penas hubiera podido pergeñar mi imaginación en sus momentos más calenturientos y...
...y ni por esas, chico.
Por eso queda ahí, en mi triste top-one de  hoy.

2: El péndulo de Foucalt - Umberto Eco


¿Y porqué  no fui nunca capaz de ventilarme este rollazo a pesar de habérmelo llevado a todo género de situaciones donde la única distracción posible era el libro que tenía entre manos? ¿porqué incluso en aquellos momentos límites mi cerebro prefería ponerse a dormir y dejar resbalar "El péndulo de Foucault" al suelo con la perversa subconsciente esperanza de que alguien se lo llevase quitándolo de mi vista para siempre?...
...nadie se lo llevó nunca, y ni siquiera prestándolo a conocidos con reconocida fama de abductores de libros -esos con los que los ejemplares habitualmente desaparecen sin dejar rastro-, he logrado que se lo quedasen. Este siempre me lo han terminado devolviendo, ¿porqué?...

3: La cabaña - WIlliam Paul Young


Este se lo regalé a la progenitora sabedor de su interés por las novelas de intriga y suspense, y es que la sinopsis era muy interesante: en una excursión familiar la hija pequeña de una familia desaparece y dentro de una cabaña en un profundo bosque se encuentran evidencias de que la nena puede haber sido asesinada. Esto hace tambalearse los firmes principios religiosos del protagonista y le hace apartarse del camino de los buenos corderos...quizás por eso un día recibe una misteriosa misiva firmada por el mismísimo Dios ( ¡te cagas! ) en donde le invita a acudir a una reunión en la susodicha cabaña misteriosa sin especificar con qué perversos fines. ¿Será el propio asesino quien invita al padre al lugar de sus fechorías para darle la del pulpo?...¿o será, ¡oh, cielos! el mismísimo Dios deseoso de confraternizar con el populacho?
Cuando la progenitora se lo terminó me lo dejó caer en la faldriquera diciendo "pero por qué clase de mujer me has tomado". No indignada, sino así como con cara de un poco -bastante- de cachondeo.
Eso me picó la curiosidad e hice el intento de leerme el tocho: ¡ah, horror!...
Cuando he leído en la wikipedia que el autor -hijo de unos misioneros cristianos que ejercían sus labores en Nueva Guinea, ¡que caldo de cultivo!- sufrió abusos sexuales en su juventud durante su estancia en un internado católico, he pensado si esa dura biografía no le habrá dejado al hombre algún tipo de trauma y de esas turbulencias espirituales suyas han surgido cosas como este libro. Que al hombre igual le ha beneficiado escribirlas para superar cosas interiores suyas pero ¡que petardazo por favor!
Una vez más, debo ser yo quien está profundamente equivocado porque el  libro fue best-seller en los EEUU en el 2008. Eso quiere decir que o los yanquis están muy "estropeaos" psicológicamente y por eso estas cosas les impresionan mucho o que el estropeao soy yo y necesito unas convivencias espirituales para hablar de estos y otros muchos temas en los que ando muy perdido.

Conclusión: truño número tres.

Seguro que en mis estanterías hay algún volumen más que cuando paso me contempla con ojillos victoriosos sabedor de que forma parte de mi acervo particular de bestias negras literarias, pero con estos te debe de bastar a ti para si quieres animarte a contarme cuales son las tuyas...y si no pues por lo menos recomendarme un asesor espiritual que me devuelva al buen camino, que ya ves que ando muy herejote y muy perdido, jeje...que por ejemplo hoy me tenía que haber salido un post como más bonito y entrañable pensando en que Sus Majestades los Reyes Magos ya están ahí a la vuelta de la esquina  y es que ni por esas.
¿Así qué me van a echar?
¿Un polvete?
Bueno, pues que empiece el Melchor...


El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo