lunes, febrero 20, 2012

UN DIA MÁS DEL RESTO DE TUS DIAS


Aquí lo tienes.
Lunes otra vez.
Afortunadamente azul. 
Cuando es gris, parece que es un poco más pesado.
Un día más del resto de tu vida que lo vas a dejar rodar y pasar como si no hubiese existido porque casi seguro la semana que viene o incluso mañana no vas a recordar lo que has comido, la ropa que te has puesto o en que ocupaste el tiempo más allá de las rutinas que rellenan las horas con esa eficacia opaca e inexorable que caracteriza a eso, a las rutinas.
A buen seguro que si ( no lo quiera Dios ) mañana tu o yo empezamos a sentir que el tiempo es un factor limitante en nuestra vida, vamos a valorarlo de distinta manera y echaremos en falta estas horas vacías como se echa en falta la luz eléctrica cuando de pronto nos la cortan o el agua corriente cuando hay algún problema en las cañerías. Porque esas cosas que damos por descontado van a estar, son las que no se aprecian lo suficiente hasta que escasean o desaparecen ( cita textual de "Manual De Las Frases Obvias" de mi cosecha ).
Y a pesar de todo, eso no cambia nada, y el hecho de saberlo no va a hacer que cuando aprietes el interruptor de la luz esta noche quedes embelesado contemplando la bombilla, ni que al abrir el grifo del baño tengas que reprimir un gritito de gozo al contemplar el agua corriente manando así, a lo loco, sin pedir explicaciones. 
Saber que el día de mañana puede que divagues como Proust a propósito del tiempo perdido no va a conseguir que hoy te maravilles del hecho de despertar, ni que contemples el tesoro de horas propias como algo de valor incalculable y que cada instante disminuye sin remedio. Vas a seguir viviéndolo a pequeños ratos y dejando transcurrir el resto un poco como si estuvieses dormido. Al final van a tener razón los de "Matrix" y va a ser que nos pasarnos la vida soñando, solo que aquí no hay marcianos que nos tengan en incubadoras funcionando como pilas eléctricas, somos nosotros mismos que centramos nuestra felicidad en momentos mínimos y una vez han pasado vivimos nada más recordando lo sucedido o anhelando los que quedan por venir, dejando que todo el resto nos pase de largo.
Te lo puedo contar ahora y de momento igual lo piensas y dices "anda, es verdad" pero mañana volverás a funcionar en piloto automático y dejarás que el tiempo se te siga escapando como se escapa el calor de una cabaña, hasta que en medio de la noche se apague el fuego de la hoguera y descubras que tienes aquello completamente helado.
Entonces ¿para qué estamos hablando?
Bienvenido a un día más del resto de tus días.
Bueno, es casi media tarde.
Ya puedes ir diciéndole adios.

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo