sábado, enero 31, 2009

LA LÓGICA DEL DEPREDADOR


La noche llegó tiñendo el cielo apresuradamente, dibujando remolinos y avanzando igual que una gota de tinta en un vaso de agua. Sentí la oscuridad resbalar por mi piel a modo de corriente eléctrica que erizaba suavemente el vello de mis brazos y excitaba mis sentidos multiplicándolos por cien. Me envolví en una manta y fui a sentarme en nuestro híbrido de salón-cocina americana en el que uno podía guisar tras un mostrador de madera mientras atendía a los invitados o veía la televisión. Yo conecté esta última y tras un rato de indecisión cogí una manzana y me tiré en el sofá, con el volumen al mínimo y la cabeza llena de nubes de tormenta que iban acumulándose en el fondo de mi alma inundándola de sombras. De alguna extraña forma sabía que ella me estaba mirando, podía ver sus ojos gigantescos sobre la ciudad, clavados en mi, como si la pesadilla reciente se hubiese deslizado desde mis sueños a la realidad.

Intenté concentrarme en la pantalla, tratando de no pensar más en aquella locura, dejar pasar el tiempo, pero sentía la llegada de algo, de un peligro inminente que me hacía revolverme y cambiar de postura una y otra vez, sin poder parar de preguntarme qué estaba ocurriendo, donde habría ido Johnny, si es que iba a caer enfermo o simplemente estaba volviéndome loco…casi había llegado a convencerme a mi mismo de que todo era una mala jugada de mi mente efecto quizás de los muchos turnos nocturnos acumulados, cuando la imagen del aparato desapareció llenándose de una niebla eléctrica.

Entonces ella habló, y sus palabras resonaron claras y profundas como campanas en el silencio de un valle.

“No es un sueño”, dijo nada más, y el corazón se detuvo durante un instante eterno en mi pecho. El propio miedo volvió a hacerme derramar lágrimas mientras decía en voz alta:

-¿Porqué me haces esto? ¿Qué es lo que hice mal? Corrí como me pediste sin mirar atrás, ¿no es así?...

Percibi un suspiro cargado de cierta tristeza antes de responder.

“No hiciste nada. Simplemente eres la presa más fácil. Igual que el lobo o el león atacan al ejemplar más débil del rebaño, el más viejo, al enfermo o al más cansado.”

-Pero yo no estoy enfermo…

“Sí, sí lo estás.” Ahora su voz me abrazó como un amante, enlazándose en mi cuello, se deslizó por mi boca, mis oídos hasta que el mundo se disolvió y quedaron solo sus ojos.”Cuando nos cruzamos percibí tu tristeza, tu tremenda melancolía…pude ver como arrastras los días como losas grises sobre tu espalda, dejando caer uno para coger otro y volver a empezar, sin luz, sin sentido, sin sentir. Supe de tus luchas vanas, estériles, y de cómo mantienes esa patética filosofía humana de pretender ser feliz con lo que se tiene aunque la propia vida sea un fracaso. El tiempo corre en torno a ti como viento de otoño, arrastrando lo poco que llevas contigo y caminas vacío.”

-No –susurré cubierto de sudor frío- Mi vida no es así.

“Sí. Y aunque nunca se lo dices a nadie, ni siquiera a ti mismo, piensas que si murieses ahora te ahorrarías en la vejez la inmensa amargura de todo el tiempo perdido.”

-Mentira-contesté temblando-Te justificas a ti misma para poder hacer lo que sea que pretendas hacer.

Casi pude oir su risa silenciosa.

“Solo leo en tu corazón como en un libro abierto. Leo lo que tu te niegas a escuchar. Por eso, por lo que he visto, me he fijado en ti. Nadie va a echarte en falta, cariño.Eres mi víctima.”

Sacudí la cabeza y abrí los ojos. Ahí seguía la tele con sus interferencias y el pequeño caos doméstico que Johnny acostumbraba a dejar tras de sí: un par de calcetines arrugados en el suelo, una lata de cerveza vacía en la mesilla, el cenicero sucio, sus zapatillas en una esquina…

-Johnny –dije ahora para mi mismo-Johnny me echará en falta.

“¿Johnny?”preguntó en tono burlón”¿Y donde está Johnny ahora para echarte una mano?”

-¡Johnny está conmigo y es real.¿Pero tu? ¿Quien eres tu? ¿Dónde estás tú? –grité furioso y a la vez preocupado por mi amigo-.

“Yo estoy aquí. En tu ventana.”


martes, enero 27, 2009

DIAS GRISES



Cuando abrí los ojos, una lluvia fina había hecho desaparecer la ligera nieve nocturna, reduciéndola a un sueño. El cielo estaba cubierto de lentos y enormes nubarrones oscuros que se deslizaban pesadamente, convirtiendo el sol en una luz cenicienta que devoraba el color de la gente y de las calles para sumir el mundo en un abanico de blancos, grises y negros.

Podría decirse, sin arriesgarse mucho, que era uno de esos días en los que la vida pone a prueba tu capacidad para levantarte de la cama.

Por suerte, yo contaba con Johnny.

Johnny era mi compañero de piso desde hacía tanto tiempo como podía recordar, y no puedo decir que fuera por su integridad, por su limpieza, ni siquiera por su solvencia económica. De hecho, a efectos prácticos, yo no tenía ninguna necesidad de compartir mi pequeño y viejo piso con nadie, pero aún así… No sé. Pienso que a veces enlazamos nuestros pasos con un compañero de camino y las razones no son evidentes a los ojos de los hombres y tampoco a los ojos de nuestro propio corazón.

Johnny estaba ahí, sucio, desaliñado, desastroso e imprevisible, pero era parte de los elementos que conformaban lo que yo llamaba “hogar” en la ciudad. Normalmente la gente cuando tomaba contacto con Johnny huía o le daba la dirección de un asistente social o un centro de desintoxicación. Para mi, Johnny era mi colega y eso era lo que marcaba el punto de inflexión, la diferencia entre nuestra propia relación y el resto del mundo.

Aquel mediodía no puede darme media vuelta en la cama deseando desaparecer porque Johnny entró en mi cuarto flaco y desvalido como un perro callejero, gimoteando.

-Tienes que levantarte, es algo horrible, el microondas está echando chispas.

-No me fastidies, Johnny-murmuré con la cabeza bajo la almohada-.Desenchúfalo y enseguida voy a ver que ocurre. Pero no te lo cargues, por favor.

Cuando mi compañero de piso obtenía una respuesta completa como en aquel caso,presuponía que yo me encontraba totalmente despierto y receptivo, por lo cual se sentó en mi mesilla de noche y empezó a charlotear de la comida, del tiempo y del empleo que de nuevo acababa de perder, mientras fumaba algo que olía mucho a marihuana.

-…Johnny, por favor –le dije pasado un rato- Desenchufa el puto microondas o tendremos que llamar a los bomberos.

-Oh, claro, por supuesto…pero vas a levantarte ya, ¿eh?...estoy fatal, necesito hablar con alguien, échame un cable, tío…

-…el microondas…

-…puedes creer que ese hijo de puta me pone en la calle porque en vez de ir a pasar la fregona por los pasillos de su centro comercial a las diez en punto lo hago a las diez y media…¿Qué cree, que los suelos notan la diferencia?...aún así le dije:”vale, me quedo media hora más al salir, así compenso el retraso”, ¿y que crees que me dice?...pues va y me dice “Lárgate. Estás fumao”.-Johnny hizo una pausa teatral antes de continuar-¡”Fumao”!...Pero dime, en que momento he puesto yo en manos de ese explotador mi vida, mi dignidad personal y mi autoestima para que me hable de ese modo. Así que le respondí: “¿sabes que te digo?”…

-…”que te metas la fregona por el culo”-completé-.

Johnny se asombró al oírlo.

-Joder, pues sí, justo eso. Increible. No se si lo sabes, esto es transmisión de pensamiento.

-No. Es tu frase favorita al dejar todos tus empleos en el sector de la limpieza, me la se de memoria. Vas a tener que buscar otro sector profesional porque creo que has agotado todas las empresas del ramo en la ciudad. ¿Qué va a ser ahora, Johnny?

Compuso una cara de repentina desesperación y sollozó:

-¡No sé, tio! ¡Mi vida es una mierda! Mamá dice que acabaré muerto de sobredosis o durmiendo debajo de un puente. Pero tú no vas a dejarme acabar así, ¿verdad, tio?

-Johnny…qué te pasa, estás de bajón…

-No sé, tío, no sé…Igual es el día este tan oscuro o que me levanté sensible.

Tuve que sonreír un poco porque el estado “sensible” lleva unas connotaciones que no cuadraban en el espíritu de Johnny.

-Venga, porqué no preparas algo de comer y luego nos vamos a tomar una cerveza por ahí. Verás como mañana lo arreglamos todo…pero hoy estoy todavía con el síndrome nocturno, ya lo sabes, así que no vamos a agobiarnos, ¿eh?

-Pero no vas a echarme de casa ¿verdad? Te prometo que enseguida encuentro un curro y…

-No voy a echarte. Pero vete a ver el microondas, por Dios.

-¡Vale, vale!-exclamó correteando hacia la puerta, luego compuso ese gesto que creo sabía derribaba mis defensas y añadió-Te quiero, tío, ya lo sabes.

Volví a dejar caer mi cabeza en la almohada reuniendo fuerzas para levantarme, y…

…sin duda debí quedarme dormido, porque de súbito todo mi campo de visión se inundó del rostro de la chica que ví aquella misma madrugada, con su piel blanca como la cal, los ojos negros veteados de destellos dorados y sus labios perfectos, azulados, susurrando:

“…te dije que corrieras…no corriste lo suficiente…”

Era un sueño y yo no podía hablar, hechizado por la forma en que su cabello rubio flotaba con suavidad en torno a su cara, casi como si estuviese…

“Me he fijado en ti.”

…como si estuviese debajo del agua. Abrió un poco más su boca y una burbuja plateada escapó hacia arriba, ella sonrió y de pronto reparé en que no respiraba.

“¡Estás muerta!”, quise gritar, la boca se me llenó de agua la vez que la veía reir silenciosamente, entonces empecé a bracear con desesperación en busca del leve destello de luz que insinuaba sobre mi cabeza donde se encontraba la superficie.

“¡Johnny!”, quise gritar, sin dejar de repetirme que en efecto era un sueño, que iba a despertarme pero al mismo tiempo sintiendo mis pulmones arder, las sienes a punto de estallar y la absoluta certeza de saber que iba a morir ahogado, que aunque aquello no fuese real seguramente me estaba asfixiando, quizás con mis propias sábanas, y nadie iba a…

…la superficie llegó y lo que creía era el sol resultó ser la bombilla del techo de mi cuarto.

Aspiré una bocanada de aire, empapado en mi propio sudor, con el rostro arrasado aún por las lágrimas que había derramado ante lo que creía era mi inminente muerte. Al volver la vista a la ventana descubrí el día aún más ceniciento a punto de extinguirse y una angustia helada me inundó haciéndome estremecer.

-¿Johnny? –grité-.

Pero no hubo respuesta.


Y, antes de que se me olvide, aquí va la respuesta al reto de mi queridisima Rosa de Fuego, pidiendo que le pusiesemos un rostro a Franz y Tom, su pareja de detectives enamorados...bien, para mi Greene, evidentemente, y en esto tiene culpa lo que hablamos mi Rosa y yo de esto y aquello, pues mi Greene es...

...pues si señora, el doctor House...y en cuanto a Tom, mi elección personal, porque lo visualizo así, ha sido......¡Ruper Everett!...bien, quedan los dos contratados para el rodaje de la serie, que se pongan en contacto con mi Rosa a la mayor brevedad posible.

Un beso para ella, y otro para todo aquellos queridos por mi corazón que llegan hasta aquí ¡y se lo leen todo, jajaja!

Mucha felicidad, amigos mios.


viernes, enero 23, 2009

UNA VIDA SIN EXPECTATIVAS


En ocasiones lo más complicado de la vida no consiste en afrontar las situaciones imprevistas que nos golpean sin avisar. A menudo lo más difícil es el enfrentarse a la eterna repetición: los días sucesivos, las rutinas implacables, lo que sucede una y otra vez de la misma manera hasta el punto de confundir nuestra existencia en una mancha gris, dentro de la cual nos olvidamos hasta de nosotros mismos… dejamos nuestra alma y nuestras ilusiones en un cajón cerrado, permitiendo que las horas resbalen sobre nuestra piel con una absoluta insensibilidad. Con insensibilidad pero también sufriendo el repentino dolor que nos asalta cuando miramos nuestras manos y buscamos sin encontrarlo el tiempo perdido.


A veces miraba a mi alrededor y me parecía encontrarme en el medio de un océano en calma total, bajo un cielo azul vacio y desolado, mi vida como un velero inmóvil y rodeado de otros tantos veleros semejantes. Esperando el momento en que el agua y la sal terminasen por comer sus tablas para hundirse poco a poco y desaparecer, sin dejar en la superficie más que un dibujo de círculos concéntricos que se borraría poco a poco.


Quizás las cosas ocurren en respuesta a una necesidad. No lo sé.


Una madrugada volvía a casa a lomos de mi herrumbrosa bicicleta, feliz por haber terminado una larga semana de turnos nocturnos para poder por fin descansar, cuando empezó la niebla. Una niebla aparecida como aparecen los espíritus, de improviso, tras una noche heladora en la que había nevado ligeramente haciendo relucir todo a mi alrededor con una vaga fosforescencia. La niebla comenzó casi a crecer de entre la hierba y los arbustos de los jardines, abrazando la ciudad cuando yo atravesaba un largo paseo arbolado paralelo al río por el que normalmente a aquellas horas solo corría el viento helado y yo mismo dando pedales.


No vi a la chica hasta que no la tuve casi encima, caminaba muy deprisa de espaldas a mi, y tuve que tocar el timbre de mi bici gritando:


-¡Eh, cuidado, no quiero atropellarte!

Se giró un momento haciendo bailar sus cabellos rubios casi como una imagen rodada a baja velocidad y capté solo un destello de su mirada en aquella penumbra fantasmagórica, luego echó a correr.


Detuve un momento la bici perplejo, luego volví a pedalear voceando:


-¡Oye perdona, no quería asustarte!


Ella corría sorprendentemente deprisa, pero aún así pude oir su voz clara como si me hablase al oído, exclamando:


-¡No lo entiendes, no lo entiendes!...


-¡Que no voy a hacerte daño, en serio!-repliqué riendo a punto de alcanzarla-.


Entonces frenó en seco, dio media vuelta y tuve que derrapar poniendo un pie en tierra para no atropellarla de verdad. 


-Pero que…


-No lo entiendes –repitió en un tono tan frio como la misma madrugada- Eres tu el que debes asustarte.


En ese momento no entendí ni tan siquiera lo que me estaba diciendo, absolutamente fascinado por su belleza, por cada detalle que la rodeaba: los rizos dorados mezclados con copos de nieve, el leve resplandor de su piel perfecta y blanca, sus labios entreabiertos y sobre todo sus ojos, sus ojos oscuros, profundos como dos abismos hermosos y terribles abiertos en su rostro…


“¡PERO QUIERES IRTE YA, IMBECIL!”gritó haciéndome pestañear y salir de mi estupefacción. 
Salí disparado sin mirar atrás pensando “vale, que te zurzan” y con el corazón latiendo a toda velocidad. 


Aquello fue el principio de todo, y yo ni me había enterado.


domingo, enero 18, 2009

A VECES...


...a veces, bueno, con bastante frecuencia, pensaba que mi vida transcurría demasiado deprisa...que todo pasaba demasiado rápido, como el viento pasa las páginas de un libro que alguien dejó abandonado en la playa...así era como me sentía, como un libro abandonado, lleno de historias por ofrecer y que nadie iba a descubrir. Sí, el tiempo corría, y de pronto los proyectos de futuro se convertían en esqueletos del pasado, los ciclos se repetían, las estaciones cogían velocidad y yo contemplaba inmovil como el mundo corría sobre mi, sin más señal del paso de los años que la paulatina erosión que las horas, los minutos, iban dejando en mi rostro, en mi cabello, en mis manos... llegó un momento en que empecé a preguntarme si alguien dispondría de acceso al mágico botón de "pausa", para tomar aliento, replantear estrategias, sopesar alternativas...

Pero, aparentemente, no existía pausa..

jueves, enero 15, 2009

SOMBRAS

...¡de pronto mi casa se ha llenado de oscuridad!...¿que es lo que puede ser?...¿hay algo nefasto acechando en las sombras?...

...oh, Dios misericordioso, cuida de mi alma inmortal...

...algo se acerca...Jack, Jack, ¿donde carajos estas?...


martes, enero 13, 2009

TORCHWOOD: un western futurista y crepuscular ( FINAL )


Sinopsis:...ah, hoy no hay sinopsis, tengo el corazón estrangulado por la emoción...ha sido tan estimulante y tan bonito para mi compartir esta aventura con vosotros, me ha dado tanta "energía" diaria que me da pena que se termine... pero no puedo tener al panoli y toda la cuadrilla dando tumbos por el mundo hasta el fin de los tiempos, esto también tiene un final...
...y es este...

Abrí los ojos.

Inexplicablemente, no estaba muerto, porque sí, abrí los ojos y estaba aún en el laboratorio-base de Torchwood tumbado en una camilla, solo que ahora no había lobos, ni tan siquiera uno pequeñito, y además todo tenía un aspecto más nuevo y reluciente, sin los síntomas de catástrofe nuclear que yo recordaba.

Jack estaba tendido a mi lado en una camilla paralela a la mia con los ojos cerrados y su hermosa cabeza en perfecto estado. Cerca de allí la doctora Jones, rodeada de monitores y pantallas de vigilancia, manipulaba teclados y trasteaba con palancas y botoncitos. Al sentirse observada se volvió hacia mi y sonrió:

-¡Eh chicos! ¡Hemos recuperado a otro!

Levantando un poco la cabeza vi a Toshi y a Owen entrar al laboratorio con gesto expectante, luego escuché un “miaoooooggg” estrangulado y el infame Fufú saltó a mi regazo mirándome con algo en los ojos muy parecido al amor.

-Que…ha…pasado-susurré observando como una vez más el gato cochino empezaba a contraer sus tripas sobre mi para dejar en mi pechera una prueba de su afecto-…creí morir…

-Bien, no puedo decirte que no lo hayas hecho-explicó Martha-pero cuando Cucú se arrojó a la fisura con la Llave, logró cerrarla y al hacerlo fuimos arrojados al pasado en el espacio-tiempo, al punto en donde todo lo que estaba realizado quedaba sin realizar con lo cual todo, de alguna manera estaba “deshecho”…quizás si hubiese tardado solo unos segundos más habrías quedado efectivamente muerto y no habría habido manera de traerte atrás, pero digamos que la grieta aprovechó tu último aliento para hacerte dar el salto…

-¿Deshecho?...no lo entiendo…si todo estuviera deshecho no te conocería a ti ni a ellos, o como mínimo a ti pues apareciste después de mi primera casi-muerte…

Martha Jones sonrió mostrando centenares de dientes blanquísimos, Owen y Toshi pusieron la vista en las alturas y Fufú se aferró con las uñas a mi sábana.

-Realmente, la fisura nos ha traido un poco más atrás de tu primera muerte…

-¿Un poco?...¿Al momento en que encontré a Jack en el desierto?

-Algo más-murmuró la doctora-De hecho creo que…treinta y dos siglos…Os ha hecho retroceder al momento en que todo empezó a complicarse y esta base de Torchwood se clausuró.

-¡Treinta y…!¡Pero joder!¿Y como volvemos?¿Y que quiere decir ese “os ha hecho”? Tu también retrocediste,¿no?

-Bueno, yo, al igual que Jack, soy una viajera del tiempo. De hecho este es “mi tiempo”.

-“Tu tiempo”…Ya…¿Y que hay del nuestro?¿Como nos llevarás de vuelta?

Martha se dio media vuelta y continuó con sus cacharritos.

-La fisura está cerrada, no hay camino de retorno. Tendreis que quedaros aquí, a no ser que…

De súbito algo se movió a mi lado, me volví y ví a Jack sonriendo. Cogió mi mano y dijo:

-Hay formas, las encontraremos…Pero por ahora olvidate eso, el tiempo corre…

-…pero como que me olvide-le dije mirándole sorprendido por la urgencia de su voz-.

-Al morir Jack justo en el momento en que el vórtice se cerraba-explicó la doctora-ha recuperado su mortalidad…digamos que su manera de valorar el tiempo ha cambiado…

Toshi compuso un gesto compungido y Owen la dio unas palmaditas en la espalda.

-…¡yo te disparé, fue culpa mia…!¡Lo siento tanto!...pero nos jodiste a todos, me jodiste a mi, jodiste a Cucú, y…

-Tranquila. Sabía que tenía que ocurrir así-contestó Jack, luego me miró de nuevo y dijo- He reducido drásticamente mi número de años disponibles, pensando en compartir los que me quedan contigo, ¿Qué te parece?

-Oooh-oooh-oooh, creo que voy a desmayarme otra vez –farfullé dejándome caer en la camilla-.

El pequeño Fufú, absolutamente igual de feo a pesar del retroceso espacio-temporal, maulló desgarradoramente junto a mi oreja y tuve que decir:

-¿Y Cucú?¿A donde coño fue Cucú?

-…creo que acabamos de encontrarla…

La doctora Jones señaló sonriendo un monitor. Jack y yo nos pusimos en pie y vimos a nuestra Pocahontas particular en medio de una explanada de alquitran y cemento gritando:

-¡Vale, mecagüen la leche, ya está bien, no me jodais!...¿Donde estais todos?...¡lo reconozco, estoy acojonada, podeis parar el cachondeo!

Fufú puso las patitas en la pantalla y ronroneó con amor como si Cucú estuviese recitando poemas y Jack, estrechándome un poco contra él, me guió al ascensor que ya conocía diciendo:

-No la hagamos esperar…

Subimos todos a la plataforma, el capitán y la doctora con la tranquilidad de quien sabe lo que le espera fuera, el resto con gesto aterrado ante lo desconocido…

…al llegar arriba una luz esplendorosa nos cegó.

-¡Joder, casi me meo la braga!-oí gritar a Cucú-¡Fufito!¡El peludito de mamá!¡Mi nene chiquitin!

Cuando por fin mis ojos se acostumbraron a la claridad del siglo XXI, miré arriba.

-¡Mirad el cielo!-susurró Toshi maravillada-…Es…

“…un nuevo comienzo” pensé sonriendo viendo a mis compañeros reir asombrados.

Ante nosotros Jack extendía los brazos hacia arriba también con una gran sonrisa, como si quisiera abrazar aquel hermoso, radiante e increíble azul que nos cubría.


Agradecer...
...me he cansado de agradecer al capi su presencia en mi vida para "alegrarme el ojillo"; hoy le daré las gracias simplemente por haber dado aliciente a mis dias durante lo más oscuro del otoño y el principio del invierno...las observaciones obscenas, si quiere, que me llame por telefono y se las cuento todas, jajaja...
...a mi ROSA DE FUEGO, que fue quien estimuló para iniciar y perseverar en esta historia, nunca podré agradecerte bastante tu cariño y tu compañía, aunque sea así, desde tan lejos...
...y por supuesto a...¡MI "CLUB DE CHICAS DE LA FISURA DE CARDIFF"!: Ana, Marga, Dalia y por supuesto mi Rosa...sin vosotras y vuestros comentarios esto no me habría resultado tan precioso y divertido como ha sido...
...y a la vida en general, por ofrecerme siempre motivos para presentarse hermosa, y hacerme sonreir aunque sea un poquito cada día...
¡Ahora si!
¡THE END!


EPILOGO: Lo que ocurrió en el vórtice.

Estaba muerto.

Estaba muerto pero abrí los ojos, y todo era oscuridad. Oscuridad, frío y miedo.

“¡Jack!”grité, porque su nombre fue lo primero que vino a mis labios.

De pronto alguien me abrazó por detrás y posó su barbilla en el hueco de mi hombro. Estaba desnudo, supe que estábamos desnudos porque sentí el calor de su pecho contra mi espalda. Sus brazos se cruzaron en torno a mi, apretándome con delicadeza.

“Será solo un momento, tranquilo. Enseguida abrirás de verdad los ojos y todo habrá terminado. Pero antes…”

Vi su mano señalar hacia arriba, mostrándome enormes estrellas fugaces que se cruzaban una y otra vez, tejiendo una red de plata sobre nuestras cabezas. Me volví y los ojos de Jack se me aparecieron, claros y hermosos como la promesa de un día soleado.

“Abrázate a mi. Va a ser el viaje de tu vida”, aseguró, y sin más estábamos los dos tendidos en la oscuridad, Jack entre mis brazos, entre mis piernas, e increíbles puntos de luz brillante volaban de nuestra piel rodeándonos de una neblina dorada.

“Estamos perdiendo algo” le dije tendiendo los dedos para intentar atrapar aquello, pero el capitán entrelazó su mano con la mía y respondió:

“No, todo lo contrario. Estamos ganando.”

Me besó, lento, despacio, acariciando mi lengua con la suya, a veces con fuerza, a veces suavemente, siguiendo el ritmo que marcaba su corazón contra mi pecho, acompasado con el mio.

“No te preocupes…va a ser tan hermoso como quieras que sea, tan dulce y tan lento, tan violento y apasionado como desees que sea, y como sea será perfecto, porque es tan solo amor, ¿comprendes? Solo amor, entre tu y yo. Amor.”

Y se deslizó, suave y cálido, primero en mi cuerpo y luego en mi alma, la oscuridad se llenó de una luz espléndida y…

…y tal como prometió, fue perfecto…

FIN



El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo