jueves, febrero 02, 2012

DE LEVI Y LA IMPACIENCIA Y LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ


Hoy, con la llegada del frio siberiano, llega también mi periodo de descanso invernal. Y ya estoy preocupado por como emplearlo para evitar la sensación de tiempo perdido que me queda al final si no hago de provecho nada más que holgazanear y dormir doce horas diarias...pero entretanto es también el momento de liberar a mi querido Levi, no sin el estrip-tiss prometido que era condición no negociable para la apertura de su celda bloguerística.
Qué quieres que te diga, estoy encantado.
Me encuentro en un estado en que lejos de sentirme motivado y deseoso de escribir, estoy buscando cualquier buena excusa para ahorrarme tiempo y palabras. Y el Levi en pelotas, aunque no hayamos aproximado pareceres y espíritus él y yo, es una excusa estupenda, jeje... 
Lo malo es que no es cosa de hoy, es que creo que cuanto más viejo me hago más pierdo la capacidad de escribir, la capacidad y las ganas, y el decorar mis espacios virtuales con hombres desnudos es una buena forma de rellenar y suplir las carencias a otros niveles.
Como estoy algo preocupado por si estaré en plena merma de facultades y si terminaré escribiendo con dificultades mi nombre y apellidos en la ficha de inscripción de alguna institución sanitaria, me he dedicado a rebuscar a qué edades publicaron grandes autores algunos de los enormes tochos que me he leído en determinados momentos de mi vida. 
Y chico, qué cosas. 
Margaret Mitchell, la autora de "Lo que el viento se llevó" que fue el primer librón que me casqué a edad muy temprana de las estanterías de la casa  materna ( mi madre, que siempre ha sido muy pro-escarlata o'hara ), una novela que pensé que había escrito una venerable abuela entre los 70 y los 80 años para entretener las vicisitudes de la edad madura, PUES NO, porque la pobre Margaret murió a los 49 años atropellada por un taxi en compañía de su esposo. Pero  fíjate, Margaret empezó a escribir "Lo que el viento se llevó" ¡con 26 años!, y tardó 10 años en terminarlo...¿qué os dice eso, adictos a esas plagas de las nuevas redes sociales en lo que se prodiga es la publicación mínima con el mínimo esfuerzo y la caducidad instantánea de lo compartido? ¿hubiera escrito Margaret ese novelón en el siglo XXI o la hubiera reducido a 200 pagínas que hubiese publicado vía twitter escribiendo "q" en vez de "qué" y utilizando esos extraños y absurdos signos como " :) ", " :( " para representar estados de ánimo en vez de expresarlos con palabras?
...si, es increíble lo jodidamente ocupados que estamos todos ahora, con toda esta tecnología que no solo no nos proporciona más tiempo sino que se preocupa de que lo invirtamos del modo más intrascendente e innecesario. Oh, sí, no es todo frivolidad, mira por ejemplo los "indignados"del año pasado,  comenzaron su movimiento gracias a la rapidez del facebook, de hecho a la vista de este caso no me explico como en las distintas etapas de la historia ha conseguido la Humanidad unirse, coordinarse o rebelarse contra una situación injusta si no tenían a mano la tablet, el ipad o el smartphone...
Vale, estoy siendo un poco cinicorro que diría Mr. G, mi amor, porque yo mismo estoy colado por esos cacharritos y puedo pasar horas mirando la pantallita y dándole al botoncico...pero aún así me irrita, porque creo que alguien me tiene en el lugar justo en el que quería, a mi y a otros tropecientos de millones de humanos más...
Bueno, y todo esto para contar que vengo a poner al Levi medio en bolas y no voy a escribir más, jajaja... venga Levi, enseña a estos incrédulos las virtudes del terso hotdog yanqui frente a una  morcillona castellana...







...diablo de hombre, le voy a echar de menos, jaja...

...buen día a todos, y tú, Levi, sé libre, cachorrín...

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...no,no estabas pero te tenía ahí, en el corazoncito...