domingo, febrero 10, 2013

I WAS AN EARTHLING WEREWOLF IN THE OUTER SPACE ( VII )


Area humana.
Camarote de Deveraux.
Dita yace desnuda y esposada por muñecas y tobillos a los cuatro ángulos de la cama.
Deveraux, desnudo también enciende un puro y tras echar el humo a la cara de la mujer, pregunta

Deveraux: ¿Que tal, muñeca? ¿Como se te queda el cuerpo después de esta sesión?
Dita: ( mordiéndose el labio y elevando un poco las caderas de la cama ): ...oooohhh...ha sido maravilloso, querido, nunca nadie me ha hecho gozar tanto...
Deveraux:  ( evidentemente satisfecho ) Te lo dije, lo que tu necesitabas era un buen macho que te bajara los humos...¿ a que ahora ves las cosas de otra manera?
Dita: ...aaaaaahhh, ahora no puedo ver nada, después de haber sentido tu miembro glorioso por todos los orificios de mi cuerpo solo puedo decir que he alcanzado una nueva dimensión del placer...
Deveraux: ¿a que si?...¿entonces vas a ser mi perra a partir de ahora?
Dita: ( jadeando ) ...oh, si...tu perra obediente...quiero que me maltrates, me fustigues y después me poseas salvajemente en el suelo para recompensar mi sumisión...¿lo harás?...¿lo harás, mi señor?
Deveraux ( bastante crecidito ) Pues claro, nena...ahora por ejemplo quiero que me chupes la polla un rato mientras veo la tele, lo justo hasta que vuelva a ponérseme dura otra vez para seguir con la mandanga, ¿qué te parece la idea?
Dita: Creo que por muchas vueltas que le diera a la cabeza no se me ocurriría nada mejor, mi señor...
Deveraux: Pues venga, manos a la obra.

Deveraux abre primero las esposas que sujetan las muñecas de Dita y a continuación las que la retienen los tobillos. Después, como el sagaz lector imaginaba, todo sucede a la velocidad del rayo: los muslos de Dita se elevan como una trampa para cazar osos golpeando las costillas de Deveraux y dejándole momentaneamente pálido. Mientras boquea tratando de tomar oxígeno no opone ninguna resistencia cuando Dita le voltea sobre la cama y procede a esposarle las muñecas tal y como ella las tenía hace un momento.

Dita: ¡JILIPOLLAS!...todavía no me explico como los tíos continuan siendo tan jilipollas...no hay más que alimentaros un poco el ego a propósito de lo que haceis con vuestras ridículas pichas y ya dejais de pensar y razonar con claridad...

Dita agarra el tobillo izquierdo de Deveraux y cambia la óptica de las cosas porque se lo encadena a la muñeca izquierda, haciendo a continuación lo mismo con el tobillo y la muñeca derechos. Ahora el oficial de mantenimiento queda replegado sobre sí mismo y con el ano obscenamente expuesto.

Dita: ( sin dejar de hablar ni un momento )...ahora, antes de que pierdas el conocimiento a causa de la manada de hostias que te voy a dar, quiero devolverte el favor que me hiciste hace un rato dándome por el culo cuando creo haber dicho no una si no muchas veces "no-por-el-culo-no"...Cuando una chica dice "no", casi siempre quiere decir "no", capullo...¿no has visto películas o programas de televisión donde hablan de esas cosas?...
Deveraux: ( respirando con dificultad por su forzada postura ) ..qué...qué vas a hacer, zorra...

Dita abandona la escena con un trote alegre, presuntamente en dirección a sus aposentos, y cuando vuelve trae en sus manos un enorme artefacto metálico con forma de pepino puntiagudo que emite un siniestro zumbido.

Dita: ¿Qué te parece, tontol culo?...es la estrella de mi colección de juguetes, ni siquiera yo misma me he atrevido a metérmelo por ningún lado debido a sus dimensiones, ¡mucho menos en el culo, claro!, porque pensaba iba a vivir en mis carnes el chiste del cacahuete, ese de que te lo tragas y al momento le oyes hacer "cloc" en el suelo, ¿te le sabes?...(Deveraux gime y menea negativamente la cabeza)...no estaba convencida de que esto fuese apto para el consumo humano, pero por fortuna ahora te tengo a ti para saber si estoy o no estoy equivocada...¿estás listo, NENE?

Deveraux menea la cabeza frenético y Dita sonríe.

Dita: Bueno, no es que me importase mucho tu opinión, preguntaba por preguntar, jeje...

Area humanoide.
Sección de lavandería.

Nancysinatra-78 está tomándose el tercer tapón de whisky sentada en una pila de toallas, mientras contempla la trampilla por la que bajan los carros de ropa sucia con nerviosismo.
"Voy a contar mentalmente hasta diez, y si la niñata no aparece, cogeré el montacargas yo sola y diré ahí arriba que se la han comido los lobos. A fin de cuentas, es muy probable que sea cierto..."
De repente empieza a escucharse el run-run cada vez más acelerado de las ruedas de uno de los carros acercándose cada vez más y Nancy se pone en pie de un salto con su maquinaria cardiaca bombeando a toda velocidad.
"Ha tardado demasiado, ha tardado demasiado...¿y si lo que baja ahí no es la chica si no una de esas bestias?...¿CON QUÉ VOY A DEFENDERME?"
El rodar de las ruedas aumenta de volumen hasta hacerse casi estridente, la doctora humanoide recula contra la pared sujetando la botella de whisky ante sí como si de un amuleto de la buena suerte se tratase y un segundo después, uno de los carros irrumpe en la lavandería frenando en seco entre las montañas de ropa...
...a bordo está Jujú, un poco pálida y con grandes manchas de sangre en el uniforme.
-¡Cuernos! -chilla Nancysinatra- ¿se puede saber a qué estaba esperando?...casi me da un infarto aquí abajo esperándola...
-...ocurrió algo...justo después de bajar usted -explica Jujú bajándose del carro como si estuviese agotada-...empezaron a golpear la puerta, pero no eran monstruos...¡era Perkins!
-¿Perkins?...¿quíén es Perkins?
-Uno de los miembros de la tripulación humana...no entendía que hacía ahí abajo, pero era su voz, tenía que abrir la puerta, ¿entiende?
Nancysinatra frunce el ceño y da un pequeño paso atrás en dirección al montacargas.
-...ya...¿y qué pasó después?
-...pues fui hasta la puerta y oprimí el botón de apertura...
- Oh, cielos...eso es...terrible...
- ¡No lo era!...se trataba de Perkins, era verdad, pero venía sin pantalones y algo...algo le había mordido -intenta explicar Jujú con sus claros ojos llenos de lágrimas-...¡le había mordido AHÍ!
Nancysinatra no puede por menos que enarcar las cejas:
-¿"Ahí"?...vaya, me gustaría saber qué andaba haciendo ese pervertido...¿me está diciendo que uno de esos bichos le mordió en SU COSA?
Jujú asiente apretando los ojos como si no quisiera recordarlo
-...necesitaba atención médica urgente, tenía pinta de terminar desangrándose si no le ayudaba, y usted lo sabe, doctora, nuestra obligación es...
- No vaya por ahí, querida, las doctoras humanoides no hacemos juramento hipocrático, nos limitamos a prometer que no perderemos demasiado los papeles si las cosas se ponen muy chungas -ataja Nancysinatra abriendo la botella de whisky y dando otro generoso trago-...ahora cuénteme como terminó por complicarse la vida allá arriba...
Jujú se recuesta contra una de las pilas de ropa como si la abandonasen las fuerzas y continua en voz baja:
- ...le tumbé en una camilla, terminé de desnudarle y empecé a rebuscar el material de desinfección para hacer una cura de urgencia e intentar atajar la hemorragia, ya sabe...entonces me percaté de que ahora los gemidos que emitía Perkins eran de distinta índole, y cuando me di la vuelta...¡oh Dios!...lo que se rstaba retorciendo ahí arriba ya no era él, le estaba creciendo pelo por todo el cuerpo, sus extremidades parecían alargarse, toda su estructura crecía, se fortalecía, y entre espantosas convulsiones vi como sus ojos, los ojos que yo conocía, me miraban y sin dejar de reconocerme cambiaban de color, volviéndose amarillos...
Nancysinatra ya tiene el culo apoyado contra la puerta del montacargas y se limita a balbucear
- ¿Y qué pasó?...¿La atacó?...
- Lo último que pudo decirme fue: HUYE...
-...¿Y HUYÓ?...¿LA HIRIÓ ESE BICHO?
...las dos olvidan su conversación cuando comienzan a escuchar el rodar de otro nuevo carro de ropa sucia bajando de la enfermería, solo que al ya conocido traqueteo de las ruedas se impone un aullido salvaje y profundo que las deja sin respiración...
- ¡ESTÁN BAJANDO, MIERDA, ESTÁN BAJANDO! -grita Nancy abriendo la compuerta del montacargas y reptando al interior- ¡VAMOS!¿VA A QUEDARSE AHÍ O VA A HACERLES UNA CURA DE URGENCIA?
Jujú entra de un salto junto a Nancy y saca un momento el brazo para apretar el botón de subida.
Mientras se cierran poco a poco las compuertas y todavía hay suficiente luz, la médico humanoide alcanza a ver en el antebrazo de su colega humana un largo y profundo arañazo aún sangrante, y alcanza a murmurar.
-...estamos jodidos...
Después el montacargas inicia su veloz ascenso en dirección al área humana.

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo