miércoles, febrero 13, 2013

I WAS AN EARTHLING WEREWOLF IN THE OUTER SPACE ( IX )



Area humana, sector de proa.

Luz roja parpadeante. 
Dita y Nancysinatra caminan por el pasillo una al lado del otra pero en silencio absoluto como si no se conociesen. Por fin Dita echa una ojeada a los zuecos de plataforma de la humanoide y dice con una sonrisilla:
Dita: Debe ser una tortura caminar con eso todo el día, ¿no? ¿no hay zapatos de enfermería normales ahí abajo?
Nancysinatra: (con gesto algo seco) Mis especificaciones técnicas ya incluyen este tipo de calzado para su uso habitual. Como estaría jodida sería caminando con zapatos planos.
Dita se detiene ante una compuerta, saca una pequeña metálica de la mochila que lleva a la espalda y la atraviesa por un pasador situado más o menos a la altura de una cerradura normal.
Dita: ¿Ves qué fácil? Con este procedimiento mecánico nos aseguramos que aun en el improbable caso que los del otro lado encontrasen la forma de desprogramar el bloqueo de compuertas, estas no se abran de ninguna manera.
Nancysinatra: Es algo rústico pero efectivo...¿cuantas más hay que sellar en este lado?
Dita: Un par de ellas más, en realidad el acceso a los niveles inferiores casi siempre se hace a través de los ascensores, y creo que esos ya han quedado también inutilizados ( sonríe con una mueca un poco burlona ) ¿Ves como va a ser más fácil de lo que parece?...no hay que estar tan preocupada, chica...
Dita palpa el antebrazo de Nancysinatra y compone ahora gesto de admiración.
Dita: ¡Caray, vaya brazos!...estás hecha toda una mujerona, tu, ¿eh?
Nancysinatra decide aprovechar el derrotero más íntimo de la conversación, agarra por los hombros a Dita y la empuja contra la pared, gimoteando
Nancysinatra: ¡Tiene usted que escucharme!...¡tenemos un problema gordísimo!
Dita: ¿qué ocurre?...¿no te van los chochitos?...mujer, yo tampoco me lo he montado nunca con una humanoide pero con todo y con eso creo que...
Nancysinatra: ( tras unos largos segundos en que un tic se apodera del párpado inferior de su ojo izquierdo, puede que un poco superada por ese momento )...¿pero de qué me está hablando ahora?...¡se trata de la chica, la doctora humana!...¡está contaminada! ¡uno de los lobos la arañó ahí abajo, es cuestión de tiempo que ella...
Dita: ( indignada ) ¡Joder!...¿y porqué espera ahora a decirlo? ¿porqué no se lo ha dicho al capitán?
Nancysinatra: Pues porque TODO EL MUNDO estaba demasiado ocupado con sus películas personales como para hacer caso a un ser de clase B, yo en este caso, con lo cual una vez mas el género humano demuestra su arrogancia y su estupidez. Solo puedo decir que cuando la chica les destripe a todos no voy a pensar más que se lo tenían merecido.
Dita: ( palpando uno de los senos de Nancysinatra para sorpresa de esta ) ¿De clase B tú, con estas tetazas?...venga, no te pongas melodramática. Yo seguiré cerrando compuertas, tu mientras vuelve a la sala de mando y cuéntale todo eso al capitán, ahora que no se la está chupando a su ayuda de cámara seguro que te presta atención y se le ocurre donde podemos meter a Jujú antes que la enfermedad haga su efecto. Y después tu y yo, más tranquilas, vamos a tener una velada íntima donde te voy a hacer sentir como una reina y vas a olvidarte para siempre de esa mierda de la clase B, ¿entendido?
Nancysinatra considera seriamente por unos instantes la opción de bajarse con los lobos, luego resopla y vuelve a recorrer el pasillo en dirección contraria en busca del capitán...

Area humana, sector de proa.

Bastante más oscura. 
Eric ilumina pobremente el camino con la luz de la pantallita de su intercomunicador móvil. Tras él Jujú camina en silencio y con la respiración un poco forzada.
Eric: ...está bien, doctora, solo nos queda esta compuerta y la del final del pasillo. ¿Podrá usted cerrar esta mientras yo hago lo propio con la del fondo?
Jujú asiente con el rostro ceniciento y Eric, tras dedicarla una mirada dubitativa, corre por la oscura galería hacia la última puerta que resta por sellar. La batería de su aparatito empieza a fallar y la escasa claridad que estaba consiguiendo se va convirtiendo cada vez más en una tenebrosa penumbra. Por fortuna sus niveles de ansiedad y pánico están regulados al mínimo y no pierde un segundo en asustarse, se arrodilla en el suelo para quitarse la mochila, saca la última barra metálica y cuando se dispone a insertarla en el pasador correspondiente...
...¡SCHHHHWWWWIIIIIINNNNNNN!...
...la compuerta se abre y al otro lado, bajo una luz suave que le deslumbra un poco, aparece una mujer joven de semblante agradable según los parámetros de Eric, vestida con un pijama de hospital y manchas de sangre fresca en la piel de los antebrazos y los contornos de los labios.
Eric: ( más bien impertérrito ) Lo lamento, pero tengo que impedirte el acceso. El personal humanoide no puede entrar en este área salvo con un permiso especial, y en esta situación de emergencia todos los permisos han quedado cancelados. Espero que lo entiendas.
Mujer: Quisiera hablar con el capitán de la astronave...se trata de una negociación.
Eric: ( aún impasible) Pues lo lamento pero como te acabo de decir, se ha declarado un estado de emergencia y se han clausurado todos los accesos al área humana hasta nueva órden. De todos modos, si estás muy interesada, puedes enviar una solicitud al departamento de comandancia de navegación de la astronave y muy gustosamente ellos se pondrán en contacto contigo para...
Mujer: ¿Clausurado? Esto no lo veo clausurado...
Eric: ( con sonrisilla de suficiencia ) Me disponía a clausurar en este momento.
Mujer: Vaya, es una lástima.
Eric finge ignorar como los dedos de la mujer están alargándose y rematándose con una aparatosas uñas negras, al igual que hace como que no se da cuenta del giro de color de sus pupilas y la extravagante forma en que se están estirando sus orejas.
Eric: No es una lástima, tanto yo como todo el personal habitual del departamento de comandancia estaremos encantados de atender su solicitud apenas la tengamos en nuestras manos, pero entre tanto...
Mujer: ( con un feo gruñido ) ¿ENTRETANTO QUÉ?
Eric aferra la mochila con todas sus fuerzas y sin decir más la estrella contra la cara ( o el morro según se mire ) de la mujer, que cae de espaldas contorsionándose y aullando mientras su cuerpo va ganando volumen y musculatura. Cuando se incorpora sobre sus dos patas traseras y le lanza una furiosa mirada amarilla, Eric ya está golpeando el mando de cierre de la compuerta, gritando:
Eric: ¡encantado de atenderla, que tenga un buen día!
Después sin perder un segundo desliza la barra metálica de seguridad por el pasador y aunque la puerta vuelve a hacer el intento de abrir solo emite un suave zumbido.
"Espero que el resto se hayan dado prisa con las puertas o vamos a tener un problema" se dice a si mismo comprobando con sorpresa que se le ha acelerado un tanto el pulso y su respiración ha dejado de ser tan regular como hasta hace unos minutos. Después se vuelve a la oscuridad del pasillo y grita:
Eric: ¿Señorita Jujú? ¿Ha terminado con su puerta? Convendría que se diese prisa porque ahí fuera hay...
De la oscuridad de más adelante en donde debería estar la doctora Jujú le llega un gruñido bajo, y por fin Eric logra  sentir la suficiente inquietud como para que sus niveles de ansiedad y adrenalina se disparen definitivamente..

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo