jueves, noviembre 06, 2008

TORCHWOOD: un western futurista y crepuscular ( 3 )


FUGA DEL PENAL

Breve sinopsis: El capitán Jack Harkness, aprovechandose deshonestamente de la comprometida situación, consigue reclutar a nuestro protagonista, a Cucú y a Fufú para su noble causa. Pero claro, quien no querría que el capitán Harkness se aprovechase deshonestamente de uno, yo mismo por ejemplo si la cosa no...ejem, me estoy apartando del asunto.

…tras enlazarnos con las pulseritas Jack, como un mago,sacó una bolita plateada de un bolso de su gabán, la depósito en el alfeizar de la ventana que hasta hacía un momento había ocupado el trasero de Fufú y anunció:

- ¡Señoras, caballeros, todos contra la pared opuesta, por favor!

Esta vez Cucú no tuvo nada que objetar, nos tiramos todos al suelo haciendo un ovillo, Cucú sobre Fufú, yo sobre Cucú, Jack sobre mi, y nos cubrimos la cabeza con las manos.

Un segundo después, con una detonación que nos dejó sordos, la celda se llenó de un resplandor blanco y…

…y al segundo siguiente estábamos en medio de la calle, rodeados de cascotes humeantes y gente chamuscada que corría en todas direcciones. Tecnología alienígena, sin duda.

- Fiuuu –silbó admirada Cucú- Si de esta no nos hemos cargado ya todo el poblacho, no debe quedar mucho…

- ¡Ahora, sin tiempo que perder! –gritó Jack dejando de abrazarme- ¡Secuestremos un vehículo y salgamos volando!

Echamos a correr cogidos todos de la mano en un momentáneo hermanamiento ante la adversidad, rodeados de caos, confusión y nubes de polvo, hasta que dimos con un vetusto carromato enganchado a una mula color canela. Un pequeño viejecito de barba blanca cubierto de mugre que tiraba del animal intentando hacerle arrancar, prorrumpió en chillidos al vernos aparecer y se tiró al suelo pataleando.

- ¡No me maten, no me maten, no tengo nada!

Jack se adelantó gallardamente y explicó:

- Somos Torchwood y trabajamos para salvar el planeta – “¿somos quien?”, siseó Cucú y la mandé callar porque los lugareños estaban reorganizándose a nuestra espalda – Necesitamos el vehículo.

El viejecillo prorrumpió en sollozos y se abrazó a la mula aullando:

- ¡No, llévense lo que quieran! ¡Pero no me quiten a Scarlett Johansson IV!

Jack enarcó las cejas y Cucú preguntó:

- ¿Scarlett Johansson? ¿Ha llamado a la mula Scarlett Johansson?

- Scarlett Johansson IV – corrigió el anciano lloroso- Scarlett Johansson fue su abuela.

Aunque supongo que por la mente de todos pasó la cuestión de si no sería más práctico un nombre más corto para un animal de tiro, Jack echó un rápido vistazo a su alrededor y, sacando un arma corta de ese bendito bolsillo concluyó:

- Se llame como se llame, tenemos que salir por patas. Así que conduzca o échese a un lado.

- ¿Y no podía haberla llamado por ejemplo Francis, como todas las mulas? –insistió Cucú con los brazos en jarras-.

- ¿Y a usted que le importa, ladrona de coches? –ladró el viejecito furioso-.

- Eso, qué más da Scarlett que Francis –intervine conciliador- Lo único que debe preocuparnos es salir cagando leches de aquí, ¿no?

- PUES SÍ ME PREOCUPA – dijo Cucú plantándose ante mi con cara de mala uva- Y supongo que a ella –continuó señalando a Scarlett Johansson IV que puso los ojos en el infinito, quizás acostumbrada a ser el centro de la polémica-, a ella también, porque bueno…¿QUIEN SABE LOS DAÑOS CEREBRALES QUE PUEDE TENER EL POBRE BICHO DESPUÉS DE TANTOS AÑOS DE MALTRATO VERBAL?....¿”SCARLETT JOHANSSON”? Maldito torturador de animales…

Cucú lanzó una espectacular patada de karate al viejecito que a su vez esquivó con diabólica agilidad, creo que Fufú y yo podríamos haber olvidado nuestro instinto de supervivencia ensimismados con el curso errático y surrealista de la conversación si no hubiésemos oído el rugido creciente de la multitud ( “pro-te-ina—pro-te-ina”)y Jack no hubiese lanzado un par de disparos al aire gritando:

- Vamos a dejar de tocar los huevos y a subir al puto carro, o me cargo a todo el mundo y me largo con viento fresco.

La situación requería mano dura, desde luego, pero no pude evitar preguntarme si Jack habría recurrido a esos extremos si las cosas no hubiesen cambiado…

Cucú, Fufú y yo ocupamos el interior del vehiculo en tanto Jack se sentaba en el pescante con el viejecito para asegurarse de que no nos la jugaba. Yo, ante Cucú rascándose una barba incipiente con gesto malhumorado y Fufú erizando el lomo cual si tuviese a la vista una manada de chuchos furiosos, solo pude hundirme en mí mismo y rezar para que la espiral se los acontecimientos nos dejase a todos en el lugar adecuado y el momento correcto.

- ¡Vamos, arranque! –oimos gritar a Jack-.

- Un momento, un momento, no nos presione, ¿vale? –gruñó el viejecito y luego, en tono más dulce- Aaaaupa Scarlett bonita…Aaaarre que nos vamos.

Pasaron un par de interminables segundos en los que Cucú, Fufú y yo contemplamos con ojos desorbitados a la horda de linchadores caminar hacia nosotros gritando “pro-te-ina”.

- Estamos jodidos –matizó Cucú, como si hiciera falta decirlo-.

“Que cojones le pasa a la burra”gritó Jack en un alarde literario, perdida su habitual elegante compostura a causa del estrés.

“Está asustada, creo. Demasiada presión” respondió el viejecito y luego añadió en tono melifluo “Scarlett Johansson, preciosa, tenemos un poco de prisa…”

- Y tanto –murmuró sombría Cucú-.

“Espere, tengo una solución” escuchamos decir a Jack “Póngale esto debajo del rabo, en…ya me entiende…y verá como…”

“¡COMO!”chilló el viejecito”¿QUIERE QUE LE META UNA GUINDILLA EN EL CULO A SCARLETT JOHANSSON?”

- ¡ESO SI QUE NO! –me gritó Cucú haciendo que Fufú saltara a mi regazo con ojos de felino que tiene los nervios destrozados- TU JEFE SE CREE MUY BONITO DE CARA PERO SE HA PASADO Y NO-LO-VOY-A-TOLERAR

- ¡ No es mi jefe! –chillé débilmente- ¡Si no hace un día que le conozco!...Joder, vamos a morir todos…

De pronto vimos caer al viejecito al suelo gritando “¡hijo de perra!”, luego escuchamos un largo relincho y el carromato arrancó a una velocidad que para sí habría querido Susi en sus tiempos más gloriosos.

- ¡MALTRATADOR! –gritó Cucú desplomada de nuevo en su asiento por la arrancada repentina-…

…pero ya no había vuelta de hoja y Scarlett Johansson IV, con su trasero al rojo vivo, nos arrastraba a cien por hora hacia nuestro destino…

( Continuará )

De nuevo recordar que Torchwood y el capi son productos registrados, y recordarle al mismo capi que cuando quiera tiene a su disposición mi casa, mi casto lecho de soltero y mi organismo propiamente dicho. Yo soy así de rumboso, jaja.

Una vez más, agradecer a Rosa de Fuego, mi "personal trainer" o como carajos se diga, su soporte espiritual para la elaboración de este romántico relato, e invitar a la lectura de su serial "Los renglones torcidos", donde da muestra generosa de su saber hacer y escribir.

Y esta vez, feliz fin-de a todos, majetes.


El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo