sábado, julio 22, 2006

UN ANGEL EN LLAMAS, 7ª PARTE


...una vez más, la fotografía es cortesía de Joetry... vaya primer plano, ¿como lo conseguiría?...

DIARIO DE LA VIDA EN LA MONTAÑA

Al alba

Me despierto a mi mismo con un ronquido, el sobresalto es tal que agarro la escopeta por si no era yo y se trata de alguna fiera nocturna. Salgo de la tienda. El cielo está de un azul profundo, empiezan a difuminarse las últimas estrellas y en el horizonte, tras las montañas, parece haberse declarado un auténtico incendio, es la llegada del sol naciente. Dentro de los árboles, que todavía no son a mi alrededor más que siluetas oscuras, los pájaros empiezan a charlotear entre ellos, quizás planificando la nueva jornada. Ray todavía no ha llegado, no suele hacerlo hasta que el sol no ha salido por completo, y para eso puede faltar... ¿una o dos horas?... desde que me hice la promesa de no probar un "trompazo" más salvo en casos de extrema urgencia, tengo una mierda de sueño ligero que desconocía en mi, el zumbido de un mosquito junto a mi oreja basta para hacerme abrir los ojos y pegar un salto. No se si es eso, el no descansar bien, si será el aburrimiento o el síndrome de abstinencia pero estoy de una mala hostia increíble, mando a tomar por el culo a Ray, a Jacko y a los caballos como mínimo cien veces diarias, pero esa pandilla de cretinos se enseñan los dientes unos a otros y hacen como si no me oyesen...
Voy a intentar dormir otro poco más.

Un rato después

- Eh, Joe... ya está el café.
Ray me zarandea suavemente para despertarme. Me levanto con un par de horrendas blasfemias preparadas para soltarle, pero veo la cara de cansancio que tiene y me contengo.
Cuando salgo ya vestido me le encuentro sentado ante la hoguera con la cabeza hundida entre los hombros, dormido y el café derramándose poco a poco de la taza que apenas sujeta entre los dedos. Al acercarme pega un respingo y me mira sonriente con ojos somnolientos.
- Oye chico -le digo sentándome a su lado- llevas muchos días con las ovejas y yo aquí rascándome las pelotas, durmiendo y calentando latas de alubias. Tenemos que turnarnos o caeras enfermo... y si te pones malito en manos de Joe, date por jodido, no hay peor enfermero que yo. Apenas sé cuidar de mi mismo como para atender las necesidades del prójimo, jaja.
Consigo hacerle reir levemente y siento un cosquilleo de satisfacción.
- La verdad, estoy muy cansado. Veremos que tal se te da hoy tu clase con Jennifer y luego decidimos, ¿de acuerdo?
Ocurre que despues del desayuno, una vez recogidos los cacharros y si a Ray no le apetece dormir un rato, solemos dar clase de equitación... es de lo más divertido, ya he perdido la cuenta de las veces que he mordido el polvo, me han coceado, vapuleado, humillado... es la eterna lucha del hombre ( yo ) para dominar a la bestia ( Jennifer ) aunque mi compañero bromea diciendo que a veces duda sobre quien es más bestia de los dos. Si no fuese por Ray le habría pegado dos tiros a ese bicho hace un par de semanas... lo siento, amantes de los caballos, pero ya es algo personal entre ella y yo...

Media mañana

Creo que a Jennifer se le inyectan los ojos en sangre cada vez que me ve aparecer...
- Venga Joe... ya la tienes -dice Ray-.
Llevo al menos treinta segundos sobre el lomo de la fiera y no ha ocurrido nada. Estoy tan aterrado que apenas puedo mover un músculo. ¿Qué estará tramando la muy zorra?
- Ahora voy a soltarla...
-¡No! -chillo bajito-.
- Le vas a dar un golpecito suave de talones como te he enseñado y vas a intentar llevarla al paso... ¿preparado?
- Preparado no, acojonado...
Ray sonrie y suelta a la yegua. Cierro los ojos.
No ocurre nada.
No puedo verle la cara a Jennifer, no sé que está pensando hacer, estamos los dos aquí plantados sin movernos... ¿es una buena señal o es mala?
- Venga Joe -dice Ray- Un golpecito de talones.
Me envalentono, doy el golpecito y digo " Arre burro ".
El horror. Jennifer sale disparada como si estuviesemos en un Grand Prix, me aferro a su pescuezo y chillo:
- ¡¡¡¡Raaaayyyyy!!!!
Atravesamos maleza, arbustos, para Jennifer no hay más camino que el que lleva trazado en su estúpida cabezota, arrasa con todo lo que encuentra a su paso, de pronto la espesura se abre, veo el cielo azul, el río...
Jennifer frena en seco y a la vez hace una especie de reverencia, siento que mi trasero despega, vuela sobre mi cabeza, estoy describiendo un perfecto salto mortal y caigo al agua.
" Hiiii-hiiii-hiiiii" relincha esa furcia equina llena de alegría, esto era lo último que le faltaba por hacer, quizás espera una zanahoria ¿Cuantos sinónimos de puta me quedan por aplicarle a este bicho? Sospecho que ninguno.

Más tarde.

Victoria. Tras mi salto acuático, que era la última de las vejaciones que me quedaban por soportar, me he vuelto loco de furia, he salido del río y -no sin correr, porque ha intentado huir- he enganchado a Jennifer por las riendas y ¡ops!, arriba. me he agarrado a ella como una garrapata y he susurrado a su oreja:
- Se acabó el juego, amiguita. Vamos a ver quien manda aquí.
No se cuanto rato ha llevado de caracoleos, brincos, carrreras enloquecidas y relinchos furiosos, hasta Ray ha dejado de intentar seguirnos, hemos recorrido creo yo media montaña arriba y abajo hasta que la piel de Jennifer ha empezado a relucir de sudor y yo he sentido calambres en los muslos y en los brazos por el esfuerzo realizado para sujetarme... de pronto se ha detenido, pero no en seco para hacerme volar, sino poco a poco, y ha agachado la cabeza.
-...buena chica...-he jadeado dándola unas palmaditas en el cuello-...vamos a poder dejar descansar a tio Ray y nos encargaremos nosotros un poco de las putas ovejas, a que si...
Ha resoplado ( "que te jodan", he entendido yo) pero no ha habido actos de violencia.
- ...ahora, vamos a casita, poquito a poco, sin aspavientos...
Oh, alabado sea el Señor Misericordioso que derrama dones inmerecidos incluso sobre mi, el más pecador de sus pecadores... hemos emprendido un trote suave de vuelta al campamento, y me he sentido un vaquero por primera vez desde que pisé esta montaña. Además del curro, el perro y el colega, ahora tengo un caballo.
Soy cojonudo.

En el campamento.

Suerte que no he llegado dando gritos de júbilo ( sobre todo para no espantar a Jennifer ) porque Ray estaba tumbado en la hierba con su macuto a modo de almohada, profundamente dormido. Jacko yacía estirado a sus pies, también frito, pero ha levantado una oreja y un párpado cuando hemos llegado jennifer y yo.
He bajado de la yegua momentaneamente reconciliado con ella y con la humanidad, silencioso como un ratón para no despertar a mi compañero y dejarle descansar aún a riesgo de que las ovejas estuviesen solas un poco más de lo normal. Pensaba deslizarme de puntillas a la tienda y buscar algo entre las provisiones para improvisar una comida original, pero algo perverso me ha hecho quedarme allí mirando... no se si era la forma en que unos cuantos rayos de luz incidían sobre Ray haciendo brillar su cabello, o si era el modo en que yacía, boca arriba, la cabeza ladeada, una mano sobre el regazo y la otra desmadejada al otro lado, las piernas un poco separadas...
(...como un angel caido...)
...fuese lo que fuese me he puesto a cuatro patas y he gateado en silencio hasta llegar a su lado, para observar de cerca los detalles...los párpados tiemblan ligeramente bajo los efectos del sueño, haciendo vibrar sus pestañas rubias... los labios, un poco gruesos pero perfectos, curvados en una ligerísima sonrisa... el rostro mal afeitado, despunta una barba clara incipiente, por un momento me siento Jacko y tengo el deseo irracional de pasar mi lengua plana por esa mejilla sin afeitar, sentir el tacto áspero y el sabor de esa piel... su camisa está desabrochada en parte, lo suficiente para mostrar la hermosa forma en que los músculos de su cuello se insertan en el pecho, el hueco emplazado entre las clavículas y la nuez de Adán... el vello de aspecto suave, apenas visible y en el borde del triángulo que dibuja la tela sobre su cuerpo, el semicírculo ligeramente más oscuro de una de sus tetillas.
Es un juego estúpido e irracional, "¿de qué vas, Joe?"me digo, parece que me quiero demostrar algo a mi mismo, hasta donde puedo llegar...
Aproximo mi rostro al suyo, tanto como si estuviese dispuesto a besarle, solo nos separan un par de milímetros, noto en mi boca la corriente cálida de su respiración...
Cuento hasta tres y luego repto hacia atrás, alejéndome de él, escondiéndome en la tienda...

Mediodía

Ray ha despertado recuperado del agotamiento matutino y se ha mostrado feliz cuando le he hablado de mis progresos con Jennifer.
- Entonces voy a lavarme un poco y te llevaré a los pastos, para que aprendas a orientarte, como ir y venir...
- OK. Aquí te espero.
Pero no he esperado, apenas le he visto desaparecer me he deslizado entre los arbustos hasta encontrar un hueco desde donde se divisa el rio... y desde donde diviso a Ray, por supuesto.
Cuando llego a mi puesto de observación Ray ya se ha quitado la camisa, ahora con toda naturalidad introduce los pulgares por la cintura del vaquero y tira a la vez del pantalón y del calzoncillo, dejando su trasero blanco y perfecto ante mis ojos.
Que me cuelguen si no tengo la erección más formidable de los últimos diez años, y me está ocurriendo viéndole el culo a otro tío.
Estoy dividido. Una parte de mi quiere tirar de mi cuerpo y arrastrarlo al campamento, otra parte me retiene allí, es la misma que me hace acariciarme por encima de la ropa mientras veo a mi compañero de campamento avanzar con cierta torpeza entre las piedras hasta alcanzar la zona más profunda y desaparecer por completo en el agua oscura.
Estoy sudando de nuevo, pienso que no quiero continuar con ese juego todo el verano o acabaré volviéndome loco.
"Tienes tres opciones" dice una voz ": puedes coger tus cosas, desaparecer y olvidarte para siempre de las ovejas, de la puta montaña y de Ray... también puedes quedarte, seguir con la conducta heterosexual que hasta ahora ha sido la habitual en tu vida y matarte a pajas durante todo el verano... o en tercer lugar, puedes follarte a Ray si se deja durante todo el tiempo que dure el curro y dejar que las cosas sigan su curso..."
"...joder" le digo a la voz invisible "¿no hay más opciones?..."
"¡¿Más opciones!?... bueno, hay una cuarta..."
"¿Y cual es?"
" Follate una oveja"

Con el rebaño

Estamos tumbados en la hierba, con todo el rebaño sesteando en la pradera. Más arriba solo hay cielo, y al fondo, las montañas azules. Pienso que ocurriría si las ovejas ideasen un suicidio colectivo y decidiesean correr todas juntas hasta el final de los pastos para saltar al vacío... "Aguirre...ejem-ejem... hemos tenido un problemilla allí arriba..."
Ray a mi lado contempla la bucólica escena con mirada soñadora.
- Buf -digo- Esto no puede ser más aburrido. ¿Como haces para no volverte loco aquí arriba?
- Es cuestión de acostumbrarse -responde-. Yo he pasado buena parte de mi vida así. Al final aprendes a sacar lo positivo de la experiencia.
Nos quedamos en silencio el tiempo que tarda una diminuta nube blanca en surcar el azul ante nosotros. Luego él continua.
- Hasta los dieciocho estudié e hice las mismas cosas que cualquier chico. Luego mi madre enfermó, mi familia tuvo que trasladarse a Milwaukee para que pudiesen atenderla... pero había que cuidar la granja y el ganado, alguien tenía que encargarse... y me tocó a mi... -Ray sonrie y se recuesta un poco más, cubriéndose los ojos con el ala del sombrero-... sabes, no me arrepiento. A veces los animales resultan mejor compañía que las personas.
Paso mentalmente revista a mis conocidos comparándolos con un animal, como por ejemplo una oveja... no puedo decir que la oveja salga ganando pero reconozco que en ocasiones resulta más fiable...
- Pero bueno, la vida no es esto -le respondo yo-...tienes que haber sentido ganas de un poco de marcha de vez en cuando, ¿hey?
-...hum...a veces...
Espero una respuesta que no llega, así que sigo:
- ¿Y donde dejaste el ganado de papá? ¿Que haces aquí con las ovejas de Aguirre?
Hay una larguísima pauda que llenan las moscas y las abejas zumbando.
- Mi madre murió el año pasado. Como todo estaba a su nombre, todo se vendió para el reparto de la herencia. Yo me quedé sin casa aquí y tampoco había sitio para mi en Milwaukee. Así que he estado trabajando por temporadas en ranchos de la zona, hasta ahora. Pero cuando el verano termine me iré a la ciudad. Mi hermana se casó en primavera y dejó libre su habitación... me instalaré allí y buscaré "la marcha" como tu dices... -ahora se incorpora apoyándose en un codo y me contempla un rato. Sus ojos reflejan la luz del día de tal modo que parecen azules- ¿y tu, Joe?...¿Como viniste a parar aquí?
...ni yo mismo se la respuesta, así que digo:
- Soy un bala perdida... quien sabe donde acabare, funciono por impulsos... un desastre, en serio...
- La montaña te ayudará -dice como si hubiese tenido una charla con mi indio- Tienes mucho tiempo para pensar... descubres tus auténticas prioridades...
De un salto casi sobrenatural se pone en pie, me apunta con el dedo índice y sonríe por enésima vez.
- Ya lo verás, Joe. Si sabes aprovechar este tiempo puedes descubrir más de ti mismo en dos meses aquí arriba que toda una vida abajo.
Se da media vuelta y le contemplo alejarse hacia el rebaño, con Jacko ladrando a su lado alborozado.

Anochecer

El cielo se tranasforma en una infinita fantasía rosada y azul sobre nuestras cabezas mientras Ray calienta la cena, antes de mi primera noche en compañia de las ovejas.
- No te entretengas mucho. Si Jennifer se encabrita en medio de la oscuridad no sé donde podrías aparecer... ni si yo sería capaz de encontrarte...
Presiento que no voy a llevarlo bien. Ray se da cuenta mientras como en silencio. Espera a que termine, luego coge unos prismáticos y me los tiende.
- Ven, mira.
Me coloca las manos en los hombros y con suavidad dirige mi vista al lugar adecuado. Dentro de un círculo veo el rebaño preparándose para dormir, sobre una ladera verde que parece terminar en el vacío.
- ¿Ves? -dice con la boca muy cerca del oído- Cuando subas y enciendas el fuego pordré ver tu luz ahí arriba. Y si lo intentas, cuando subas verás que puedes encontrar en la oscuridad la luz del campamento. Si te sientes solo, busca mi luz y yo haré lo mismo contigo. Será un poco como si estuviésemos juntos, ¿eh Joe?
Soy tan estúpido que casi me emociono.
- Además, seguro que Jacko te acompaña, ¿eh Jacko? -el interfecto se pone en pie y suelta un "¡Guau-guau!" para demostrar que no se ha perdido ni una palabra- Las ovejas son asunto suyo, ¿verdad chico?
No digo nada, me subo en Jennifer ,aún con precaucion, pero aunque menea la cabeza disgustada no hace cosas extrañas. Jacko inicia su ritual alegre de "vamos a por las ovejas" con ladridos y giros repetidos sobre si mismo, y yo me pongo en camino, no sin antes gritar:
- ¡Duerme mucho, chico!

Oscuridad

Cielo cuajado de estrellas. Una luna enorme baña el paisaje a mi alrededor de una luz plateada.
Cojo los prismáticos y miro hacia abajo. Pasado un momento logro ver las llamas de la hoguera de Ray. Me pregunto si él mira hacia aquí en este momento.
El rebaño forma una masa oscura y cálida a mi alrededor. Jacko duerme a mi lado, lleva así casi desde el momento en que se han acostado las ovejas.
Un poco más lejos, sobre una roca insólita larga como un dedo y en precario equilibrio al borde del precipicio, está el ángel sentado. No hace ni dice nada, se abraza las rodillas y observa.
Hago ademán de preguntarle algo, después me callo, está demasiado lejos, pienso, y no solo en el espacio, hay mucha distancia en todos los sentidos. Al final se transforma en una piedra que corona ese dedo granítico... O quizás ha sido una piedra desde el principio, y es la soledad la que me hace ver visiones...
Despues solo queda la luna y el silencio.
Continuará.

FELICIDADES



Las luces están aún muy bajas.
Se escucha un ligero taconeo..
Parecía que los pequeños puntos que bailaban en el cielo eran luces, pero no son más que las estrellas.
Emerge una silueta de la oscuridad mientras en algún sitio se afinan violines, la orquesta está preparada... la silueta es mi Ana del Sur, tan preciosa como yo la imagino, unos ojos llenos de ilusión, un precioso vestido de noche, con dos pasos más se detiene en el centro de la pista, expectante.
Empieza la música...

"Se piangi... amore... io piango con te perche' sono parte di te sorridi sempre... se tu non vuoi non vuoi vedermi soffrire mai"

Entonces aparezco yo, tu sonrisa ilumina todo como si hubiese salido el sol, pero sin embargo sigue la noche sobre nosotros...

"Se ridi amore io rido con te perche' tu sei parte di me ricorda sempre quel che tu fai sopra il mio volto lo rivedrai non sei mai sola anche se tu tu sei lontana da me ogni momento dovunque andrai accanto a te mi troverai"

"Has venido", me dices con los ojos llenos de estrellas.

"Como podía faltar", te respondo yo, tengo un ramillete de violetas escondido a la espalda, te lo tiendo y vuelves a sonreir, desafiando a la noche con la luz de tu mirada, lo sujetas contra el pecho y me dices:

"Es nuestro pequeño momento... bailemos"

"Se piangi se ridi io sono con te perche' sono parte di te ricorda sempre quel che tu fai sopra il mio volto lo rivedrai ricorda sempre quel che tu fai sopra il mio volto lo rivedrai"

La música y la luz se desvanecen poco a poco pero nuestro baile no cesa, continuamos dando vueltas bajo las estrellas...
Acaba la canción y termina el instante de magia que se nos ha concedido.

"Tengo que volver", me dices.

"Nunca olvides volver", te digo "pero de vez en cuando vuelve también aquí "

"Como olvidarte", dices tu.

"Imposible olvidarte" digo yo.

Las luces se van desvaneciendo y cada vez te veo más lejana.

"Felicidades, mi flor argentina" susurro.

Aún te puedo ver levantar los dedos mandándome un beso, antes de quedar sumidos en la oscuridad...

La canción, "Se Piangi, Se Ridi", otra más para bailar tu y yo en estas noches mágicas.

Y yo... a través de aquí no puedo mandarte más que las palabras que ya te mando, que crean este lazo, tan suave como un pañuelo de raso, tan fuerte como el acero, palabras que se engarzan en tu cuello como la más bella de las joyas y se aferran a los lóbulos de tus orejas como brillantes pendientes, que rodean mi cintura transformándose en un cinturón, dibujan un alfiler en mi corbata y cruzan como una centella brillante mi mirada, posándose luego en tu pelo, creando allí una diadema y volviendo a mi rostro, llenándolo de una luz nueva... solo son palabras, y ya no se como modelarlas, como trabajar con ellas para hacerte sentir partícipe de todo el cariño que te tengo... creeme, esta noche los ausentes se regocijaran contigo al ver todo el arsenal de amor que hay preparado y que no estaba el año anterior...

Mi Ana del Sur, entre tu y yo no queda más que decir.

Es mas que amor.

Feliz cumpleaños. Un beso.

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo