miércoles, febrero 11, 2009

PRUEBAS DE AMOR


A veces nos da miedo el amor.

A veces el amor es como un salto mortal. Es el mar las tardes de invierno, bajo un cielo nublado oscuro y amenazador. Cuando reúnes el valor y te lanzas a sus aguas, de repente no sabes como pudiste vivir tanto tiempo sin sentir aquello.

Como sobreviviste tan vacío.

Mientras contemplaba caer suavemente la nieve tras la ventana, con la frente ardiendo pegada al cristal , me preguntaba porqué me había dejado así, después de haberme buscado tanto y haberme dado su amor así, creando en mi aquella dependencia de sus besos.

- Es su veneno -había dicho JB cuando me recogió del suelo en el callejón y yo empecé a gritar que me soltara y me dejase marchar- Nos esperan unos días duros si queremos ganarle la partida, muchacho.

-¿Está muerto?¿Está muerto?-gritó Johnny desde muy cerca mientras su amigo me levantaba en brazos como si yo no pesara más que una pluma-.

-No, no lo ha matado -contestó el individuo con sus ojos azules y fríos clavados en mi- En cierto modo resulta casi peor porque quiere decir que piensa convertirle, está buscando pareja. O eso o simplemente es que hemos llegado a tiempo.

-¿Buscaba pareja quien? ¿Esa rubia que estaba sobre él y gruñía como un chucho?

-Es una asesina, Johnny, deberás tener mucho cuidado. Cuando pone sus ojos en alguien hace peligrar todo su entorno y por lo que veo tú eres su único entorno.

Oir aquello trajo a mi memoria de nuevo su voz ( “nadie te echará en falta” )y noté mi alma resquebrajarse un poco más al saber que tenía razón. Si ella se alimentaba de soledad, vacío y desesperación, en mi había encontrado una fuente inagotable.

Noté rodar una lágrima gruesa y cálida por mi mejilla, entonces los ojos de JB se suavizaron, sentí sus dedos rozar un momento mi rostro y luego decir:

-No dejaré que te ocurra nada, ¿de acuerdo? No voy a permitir que se salga con la suya.

…ahora contemplé su reflejo en el cristal, sentado detrás de mí en el sofá aún con el abrigo puesto,mientras afuera la primera pálida luz del amanecer se insinuaba tras las moles negras de los edificios. Él reparó en ello porque se movió un poco y dijo en voz baja:

-Debes acostarte. No te preocupes, si yo estoy cerca no vendrá, y menos durante el día.

-Aún así creo que debes irte –suspiré agotado despegando el rostro de la ventana y volviéndome hacia él-No suelo ser tan desagradable pero no estoy de humor para nada…además, ¿Quién coño eres tú?

Quise ponerme en pie pero de pronto pareció que alguien inclinaba el mundo hacia un lado y sentí como me deslizaba hacia el suelo. JB apareció de pronto a mi lado, sujetándome.

-Es su efecto. Está absorbiendo tu energía, no solo la física sino también la psíquica, por eso te sientes así –explicó y me pareció que no hablaba del mareo sino de mi desolación interior-. Es una mierda, y yo debería haber sido más rápido, esto no tendría que estarte ocurriendo.

-…pero yo…

-Tranquilo. Estoy aquí.

Antes de darme cuenta me levantaba de nuevo en volandas para llevarme a mi cama. Mi cabeza cayó sobre su pecho como si de pronto mi cuello hubiese perdido toda su capacidad para mantenerla firme y pude escuchar el lento y potente latido de su corazón contra mi oído. Entonces abandoné toda resistencia y empecé a resbalar hacia un sueño profundo y oscuro.


El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...esta vez, solo contigo