jueves, septiembre 15, 2011

SOOKIE STACKHOUSE HA ENTRADO EN MI VIDA Y TODO ES MÁS DIVERTIDO AHORA



Qué calor, ¿no?

Por esta latitudes mías el verano casi-casi se pasa de largo pero parece que desde mediados de Agosto se  ha hecho notar un poco -por aquello de que no nos preguntemos si se le habrá olvidado venir a visitarnos, digo yo-... El calor invita a trabajar lo menos posible y a buscar también formas en que evadir mente y tiempo a falta de estímulos mejores en la realidad circundante. Y ojo que yo con Mister G tengo estimulo para las 24 horas del día, pero como nuestras respectivas circunstancias no nos dejan vernos y manosearnos todo lo que nos gustaría ( por lo menos a mi ), el resto del tiempo tengo que buscar formas en que evadirme del mundanal ruido a la espera del siguiente encuentro con su sonrisa...

Bien, pues a raíz de que alguien me regaló recien comenzado este verano un librito electrónico que me tiene chocho perdío, he indagado en las procelosas aguas ciberespacianas a la búsqueda de la literatura de consumo fácil y sin esfuerzo de esa que me gusta a mi y que sin duda causa horror en círculos literarios y tertulias culturetas.
Y mi fresco y brillante descubrimiento tras esa labor de investigación es la saga "True Blood" protagonizada por la encantadora camarera Sookie Stackhouse, que creo se ha hecho famosa más por la serie televisiva que vino a continuación que por la novela original. Sookie es una camarera telépata ( ajá, leísteis bien, "telépata" ) que trabaja en un garito de la Louisiana profunda, pantanos y cocodrilos incluidos, sirviendo cervezas y bocadillos con su coleta saltarina sin perder la sonrisa un momento, a pesar de lidiar con ciertas criaturas sobrenaturales que se le cruzan por el camino cada dos por tres. Lo mejor de la serie, leídos ya tres libros de la misma ( si, podría haber ocupado todo ese tiempo vital leyendo a Tolstoi o haciendo un curso de alemán, pero ya ves, ganó la partida Sookie ), no son los argumentos un tanto peregrinos de cada entrega, sino el personaje de Sookie en si misma, cuya visión y concepción del mundo y las cosas te hace sonreir cuando no reir directamente y además te impregna de una irremediable empatía con su papel de chica perdida en el medio de la nada con pocas posibilidades de que su vida sea distinta en adelante. Igual es que hago yo una lectura demasiado existencialista del personaje, no lo sé,  pero vaya me lo estoy pasando en grande con sus andanzas, y de ahí la parrafada al respecto. Agradezco el haberme enganchado con el asunto cuando ya hay casi una docena de novelas publicadas porque al ritmo en que me  las cepillo ( doscientas paginillas cada una, ideales para un revolcón libertino-literario veraniego tras el que volver a casa de la señora Tolstoi sin conciencia culpable ), pues ya estaría escribiendo a Charlaine Harris pidiéndole que se diese maña y siguiese con la saga.
( Anécdota: Charlaine es una señora regordita y con cara de pillina que vaya, no me la imaginaba yo así cuando describe los calentones sexuales de Sookie si no más bien haciendo un bizcocho...)
Y vaya, que quiero ser Sookie Stackhouse, lo he decidido.
Alegre, vitalista, desenfadado, divertido y con mi punto pícaruelo. Que no tuve ni una brizna de depre al volver de vacaciones, ¡no me conozco!, pero aún con este logro impresionante Sookie sigue estando un escalón por encima de mi en lo que a optimismo vital se refiere.Así que quiero ser como ella pero sin coleta, pienso, porque no sé si la cola de caballo rubia agradaría a Mister G...
Ay que cosas digo.
No sé, yo creo que es este calor que me tiene sin sentío...

Como extra dejo aquí un trailer promocional de la serie que cuenta con el aliciente de que NO tiene nada que ver con lo que yo he contado a propósito de las bondades de Sookie Stackhouse, jaja, lo cual debe servir  de aviso a navegantes: mi visión de la realidad es sesgada, parcial y subjetiva, y no debe tenerse en cuenta más que a modo anécdotico...pero no solo la mía, criaturicas, es que todo el mundo por ahí os va a tratar de vender la moto contándoos con mayor o menor fortuna lo llenos de razón que están a propósito de lo que os están intentando colar, y amiguitos, no hay que fiarse. Porque mentir, puede que propiamente no mienta todo el mundo, pero la verdad, la verdad de cada uno, termina resultando engañosa.

Ahora, tras esta filosofía de novelilla de saldo a la venta en la planta de oportunidades del Corte Inglés, el video, y la despedida:



El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...no,no estabas pero te tenía ahí, en el corazoncito...