sábado, mayo 20, 2006

FRONTERA


“Desea compañía...Señor...”

Me mira un instante sorprendido, he salido de las sombras del portal y él ni siquiera me había adivinado, caminaba con la cabeza baja y el sombrero sobre los ojos como si no quisiese ver alrededor. Pero cuando al fin me distingue veo brillar su sonrisa en la penumbra y asiente imperceptiblemente. Así que caminamos los dos un rato hasta la casa donde trabajo, apartando de vez en cuando algún resto de basura con el pie, y yo con la cabeza bien alta procurando no perderme las miradas de los otros.
“Hoy me encargo yo del gringo guapo, ahora irán llegando los viejos gordos y sudorosos de siempre."
Cuando llego ante la ruinosa escalera y murmuro “es aquí”, noto por primera vez vergüenza de este lugar, por un instante una voz en mi interior grita “¿Pero has visto donde estás? ¿Cómo has llegado hasta aquí?”. Porque me sonrie con tanta inocencia y a la vez con una tristeza, no sé, creo que él no debería estar aquí... solo tengo 18 años, y he hecho el mismo recorrido en muchas ocasiones, pero nunca me he sentido así.
Me paro en el primer peldaño y le digo:“Oye, si quieres págame un trago y charlamos un rato, no hace falta subir.”.“¿No quieres trabajar?”pregunta con esa jodida sonrisa y aunque a mi esto no me va, y en cuanto tenga el dinero para pagar los gastos me casaré con mi novia, aunque eso siempre está en mi cabeza pienso que si me sonríe una vez mas le haré el trabajo por la cara.
En su lugar pongo gesto duro y me encojo de hombros.
“No es eso señor. Usted paga y yo hago lo mío, eso es todo”
No es lo que siento, deseo poner distancias entre esa mirada azul y yo, pero de algún modo pierdo el Norte y siento que lo que quiero es tenerle ahora desnudo delante de mí, quiero borrar esa melancolía de sus ojos con la yema de los dedos, bañarme en su sudor y después correr detrás de él donde me mande.
Son cosas del oficio, a veces pasan, y casi siempre ese rostro bonito te hace sentir tan sucio al terminar contigo que solo sientes alivio por habértelo quitado de encima... casi siempre este estado dura hasta que cierro la puerta del cuarto tras de mi, entonces el tío se vuelve y se afana en demostrar durante el tiempo contratado lo que piensa que eres: No eres nada. Carne de alquiler. Un cuerpo. Eres cero.. Eres el dinero que cae junto a la cama y ese gesto de victoria, esas palabras no pronunciadas que dicen “¿esto es lo que vales? ¿esto es lo que tengo que pagar para volver a hacer lo que quiera contigo? Pues perdona, pero menuda mierda de vida, chico...”
Pero el gringo de ojos azules se muestra tímido, su sonrisa dice lo contrario, está llena de deseo pero también hay dolor, como si no estuviese donde quisiera.
“Sabes, de momento solo quiero dormir abrazado a alguien, supongo que no te costará esfuerzo. Intentaré que sea una cabezada cortita.”, dice, y yo solo puedo encogerme de hombros y decir que sí...
...le observo desnudarse hipnotizado, lo hace con la misma sencillez como si estuviese a punto de acostarse en su propia cama y no en aquel camastro con unas cuantas pulgas de más. Se mete bajo las sábanas y dice bajito:

“Vamos, date prisa. El tiempo corre de mi cuenta, ¿no?”

Me desvisto a toda prisa intentando recordar en que punto he perdido mi profesionalidad, luego me meto en la cama a su lado, abrazo su cuerpo desnudo y nos quedamos así, sin una sola palabra, yo solo pensando en las ganas que tenía de esconderme allí desde que le ví.

Paso un segundo, un minuto, una eternidad...

Nuestros rostros estan tan próximos que cuando cae la primera gota salada rueda por su mejilla, llega a la comisura de mis labios y la recojo con la punta de la lengua.

“Señor, ¿esta bien?”...

Me estrecha más fuerte contra el y no abre la boca, nos quedamos así entrelazados con una luz de neón que entra por la ventana en lugar de la luna y parpadea sobre nuestros cuerpos, haciéndonos aparecer y desaparecer.

“Ahora estas, ahora no estas...”

El calor es uno más en la habitación., Le aprieto más fuerte, pienso “deja de llorar, joder”.
Entonces él entreabre los párpados y el mundo se vuelve azul...

“Ahora estas, ahora no estás”...
La imagen de hoy es un regalo de Alas, un abrazo para ella por el detalle...

9 comentarios:

  1. -"Señor, ¿está bien?".

    No, no está bien el señor, cómo va a estar bien si no está con quien realmente quiere estar? Cómo va a estar si le falta su mitad, su complemento, su todo, su Ennis del Mar?
    No, no está bien el Señor, solo lo estará cuando su cuerpo repose junto al de su amado, cuando pueda sentir su calor, su latido, su llama de vida.
    Sólo estará bien, cuando un beso en los labios de su Ennis le haga sentir de todo...

    ResponderEliminar
  2. Angelito, el premio a tu sensibilidad, esa que te permitió recorrer el camino del muchacho que esperaba nada en la frontera de México, ha sido, sin duda, la oportunidad de consolar a Jack Twist en tus brazos y beber sus lágrimas. Las mías no dejan de correr cada vez que te leo...

    ResponderEliminar
  3. No tenés fronteras... absolutamente no. Podés traspasar cualquier corazón con tus palabras y con ellas nos dejás siempre paz, porque has transformado esa duda en un homenaje más de amor...
    Nos brindás no un Jack desenfrenado y furioso, sino un Jack lleno de amor contenido y no para cualquiera, un Jack necesitado de amor y tampoco de un amor cualquiera. Sólo EL AMOR podía hacerlo volar... "no todo salto era un vuelo".
    Gracias por darle luz a ese callejón triste...
    Gracias por estar siempre cruzando el puente.
    Besos.

    ResponderEliminar
  4. Una gran historia angel, felicidades, me has dejado boquiabierto, y has conseguido que el unico punto negro que veía en la vida de Jack tan solo me de tristeza, al no vengarse de su amor como dejan a entender, sino a intentar consolarse del modo que realmente quiere, con amor, no con venganza...
    Unas hermosas palabras.

    ResponderEliminar
  5. plenilunio5:31 p. m.

    ya desde hace días me cuelo en tu casa tan a menudo como puedo y lo hago sabiendo que encontraré lo que busco y más... pero, caramba, a pesar de llevarlo implícito en tu nombre, recién acabo de darme cuenta de que lo que visito es el mismísimo cielo...

    ResponderEliminar
  6. Ennis del Mar ha llegado a la conclusión de que la muerte de Jack no fue un accidente. Pero ¿qué muerte lo es?. Enfrentado a un gigantesco armario, donde sólo queda una chaqueta gastada y con una vieja herida, mira una foto llena de recuerdos de un amor que todos dicen que él hizo imposible. Le llaman paranoico para no cambiar ni un ápice sus actitudes, sus rezos, sus bodas, su educacíón homofóbica, su miedo a los epacios abiertos. Pero queda un hueco, un haz de luz, una claraboya, por la que escaparemos juntos, a cualquier montaña. Hey, Jack.

    ResponderEliminar
  7. Y a unas horas de camino el amor que Jack extraña mira al horizonte pensando que le ha vuelto a dejar escapar. No puede olvidar su última mirada de decepción, y a pesar de que le volverá a ver un mes después, desea que el tiempo vuele para sentir otra vez su calor y perderse en el azul de sus ojos.
    El miedo le paraliza y las manecillas de su viejo reloj corren hacia la derecha mientras en su mente lo hacen hacia la izquierda. Y llora cuando se para en una zanja con un cuerpo inerte. Y maldice una y otra vez aquel día, y su padre y a la furgoneta que pasa por la carretera recorándole que no están solos en una montaña.
    Las lágrimas saladas también ruedan por sus mejillas y no hay nadie que las bese, no hay nadie que le pregunte ¿Está bien señor?

    Gracias un angel por alumbrar con tu farola un callejón oscuro.

    ResponderEliminar
  8. Una vez más, gracias por la atención y por las palabras...un abrazo a todos

    ResponderEliminar
  9. No podía esperar menos de Jack... un ser tan dulce, tan hermoso... no, él no podía hacer algo como lo que se creía... la verdad la conocías tú, Angel Guardián de este amor... por eso es tu versión la que cuenta

    ResponderEliminar

El último mar que compartimos juntos

El último mar que compartimos juntos
...no,no estabas pero te tenía ahí, en el corazoncito...