...NOW THE SKY IS OPALITE



Parece que la funesta racha con la que se inició el año ha remitido un poco (si pasamos por alto la que ya ha sido bautizada como "La Gran Debacle Académica Del 26"). La progenitora está mucho mejor que es lo principal y en cuanto a lo demás parece que la sucesión de catastróficas desdichas se ha detenido. No me siento especialmente feliz, pero tengo herramientas que me ayudan a sobrellevar la rutina y el abatimiento espiritual provocado por tanto frío, tanta nube gris y tanta lluvia...
La primera de las herramientas es la lectura de filósofos clásicos. Por Navidad me autoregalé un par de libros, uno de Epicteto y otro las "Meditaciones" de Marco Aurelio, y la verdad, ¡es impresionante!, resulta increíble que pensamientos que tienen dos mil años de antigüedad me puedan llegar tan directamente y encuentre en ellos tantas respuestas. Vale que también me queda la  rara sensación de que mi cabeza no funciona como la del resto... y conste que no quiero decir con ello que yo sea fantástico y super-especial,  sino más bien el verme como un bicho raro que quizás ha nacido con veintipico siglos de retraso. Aunque quizás no sea tan raro porque...¿Quién no ha soñado alguna vez con que Alejandro Magno se le lleva a conquistar el mundo y entre campaña y campaña le pone un rato mirando a Cuenca?


La herramienta número dos ha sido el nuevo video musical de Taylor (de la canción "Opalite") que no sé si queriendo o sin quererlo su autora, se ha convertido en todo un ejercicio de interpretación filosófica sobre el descubrimiento del "Otro". Ese "Otro" que nos reconoce, que cuando nos lee y nos interpreta correctamente, nos valida y saca a la luz la mejor versión de nosotros mismos pero cuando no lo hace, nos limita y nos coarta, haciéndonos -como mínimo- pequeñitos.
Y mas allá de eso el video representa lo más obvio, una metáfora sobre la dificultad de las relaciones, sobre las personas tóxicas que lastran nuestra vida a menudo causándonos directamente dolor, y  como a pesar de todo nos empeñamos en aferrarnos a esos vínculos aunque nos hagan tanto daño. 
Que seguramente la mayoría solo verán en "Opalite" una cancioncilla ligera y superficial, porque es mas sencillo decir "Taylor Swift es una petarda" que molestarse en rascar la superficie. Y seguramente pensarás que yo veo aquí mucho m´ss de lo que hay que ver pero amigo, ocurre que YO soy ese "OTRO", justo ese que Taylor necesita para ser correctamente entendida e interpretada. 
Érase una vez una chica enamorada de una piedra. Érase una vez un chico enamorado de un cáctus. Y érase una vez un producto mágico llamado "Opalite" que transformaba tu vida...


¿Qué te ha parecido este mini-mix de filosofía y música pop para ilustrar el desarrollo de este mes de Febrero? Espero que te haya entretenido al menos un par de minutillos y te haya dado fuerzas para continuar recorriendo este arduo camino hasta la primavera...

Un abrazo, amigo.

Comentarios

Me gustan...

Un pájaro de cuenta

Un pájaro de cuenta
( siempre se van los mejores )

Pérdida innecesaria

Pérdida innecesaria
Mosquito, the best cat

La echo de menos, diablos!!!

La echo de menos, diablos!!!

Entradas populares de este blog

EL SENTIDO DEL PUDOR

FANTASIAS SEXUALES NO RESUELTAS: hoy, EL PROFESOR DE CORDADOS

MI TOUR POR LAS ERAS DEL ERAS TOUR: hoy "TAYLOR SWIFT" (debut)

El último mar que compartimos juntos...

El último mar que compartimos juntos...
...¡cuántos mares llevamos!...¡y cuánta vida!